A Martín Ferrand, maestro, amigo y testigo en la comunicación


No conozco que Manuel Martín Ferrand haya dejado escritas y publicadas sus memorias. Desde ayer se repica en todos los medios informativos una voz monocorde: El fallecido era un maestro de periodistas. Es cierto.


Además, por eso digo lo de las memorias, un gran conocedor de los tiburones que se han movido en las empresas de comunicación en la España de la Transición.


Buen comensal, mejor conocedor de la cocina española, Martín Ferrand nos contó a un grupo de amigos el proceso del llamado “antenicidio”. Almorzábamos en el restaurante Juanito, en Baeza.


Un resumen de su intervención fue el siguiente:




Antes de la llegada al poder del socialismo español, tras la larga noche de la jefatura absoluta de Franco, se movieron los hilos para que el grupo Prisa apoyara desde todas sus terminales mediáticas a esa esperanza socialista de una España en plena Transición.


El imperio de Prisa entró en encumbrar a un socialismo, que había abjurado de sus principios marxistas, consiguiendo que en el otoño de 1982 obtuviera una mayoría tan absoluta en el parlamento que los dirigentes del partido estaban borrachos de gloria.


En otra parte, con otros mimbres, nació Antena 3 Radio, durante el mismo año. En ese barco montaron unos jóvenes periodistas desconocidos para el gran público español. El cabeza era Antonio Herrero. El muñidor fue Martín Ferrand que ahora ha fallecido.


En esa década el socialismo mostró sus mejores galas: introducir una ingeniería social en la educación, en la cultura, en las publicaciones, en la televisión nacional, en la justicia, en la medicina y en algunos cuartos oscuros de la propia Iglesia Católica.


Antena 3 y el grupo Prisa fueron los receptores de las primeras televisiones privadas, que quitaron el monopolio a televisión española.


Desde el grupo Antena 3, cuyo capitán era el fallecido Martín Ferrand, las críticas, las denuncias, la publicación de trapos sucios, y los mangoneos económicos del socialismo en el poder, saltaban todos los días a la radio y la televisión.


El imperio de Prisa tenía todos sus resortes colocados para tapar la boca a sus oponentes en los medios de comunicación. Los jefes del imperio compraron todas las emisoras locales de Antena 3 y luego las cerraron. En la existente en la ciudad donde resido, dirigía un programa de 15 minutos gratis, en la mañana del domingo, nunca olvidaré cómo tuve que salir sin despedirme de la audiencia. Comenzó el “antenicidio”.


Martín Ferrand y sus grandes comunicadores, encabezados por Antonio Herrero, entraron de cabeza por la puerta que les abría el padre Gago y don Bernardo Herráez en la Cope.


El maestro de periodistas que hoy recuerdo, el amigo Martín Ferrand que en paz descanse, nos contó con pelos y señales y nombres de los intervinientes en aquella oscura y horrenda operación contra la libertad de expresión y de comunicación, urdida en las negras logias, en las moquetas de los despachos y aplaudidas por los gobernantes en el poder de aquellos años.


Vuelvo al comienzo. Si Martín Ferrand ha escrito sus memorias y salen publicadas alguna vez saldrá polvo de lo mojado. Esperemos acontecimientos.


Descanse en paz Manuel Martín Ferrand. Ruego una sentida oración por su alma.


Con este post me despido. Mañana inicio el mes de Ejercicios Espirituales que anuncié hace unos días. Como dice el Papa Francisco: Recen por mí. Dios se lo pagará.


Tomás de la Torre Lendínez



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