enero 2017




El Papa ha decidido que en las monedas de euro del Vaticano a partir de ahora no aparezca su efigie. ¿Cuál es mi opinión? Pues aplaudo la decisión. Yo, de ser él, hubiera hecho exactamente mismo. Vamos a ver, aclarémonos: ¡ningún Papa ha salido mínimamente decente en el reverso de ninguna moneda de euro! Ninguno.

Cuando los Papas acuñaban su propia moneda en sus Estados Pontificios salían en ellas que daba gusto verlos. Pero desde el euro, aquello era un desastre numismático-pontificio.

Alguien me dirá que el problema es que el relieve tiene que ser muy plano para que las monedas puedan apilarse en forma de torrecitas. Cierto, cierto, tienen que ser planos los dichosos relieves. Pero yo he visto con mis propios ojos una acuñación de monedas conmemorativas del aniversario de la creación del Estado Vaticano en que, por fin, las efigies papales eran no sólo dignas, sino hermosas. Y bien que se podían apilar esas monedas. Vaya que si se podían apilar. Compré dos estuches de esas para regalarlas. Eran preciosas.

El señor que lleva poniendo esas pantomimas de efigies en los euros haría bien en ser enviado a la administración Trump, para que trabaje en el Inmigration Departament. Insisto, he visto relieves papales numismáticos realizados hace cosa de seis años que eran una maravilla, impresionantes. Y, sin embargo, los otros, los que se han acuñado de forma masiva, los Papas salían igual de favorecidos que Homer Simpson.


Así que el Papa ha hecho muy bien en salirse de las monedas. Por supuesto hicieron muy acertadamente, desde el principio, cuando decidieron no imprimir billetes vaticanos. Da gusto cuando puedo dar la razón al Vaticano, me siento muy bien. Por eso se la doy siempre, incluso cuando no tienen razón.

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17:34

Miércoles 01 de Febrero de 2017
De la feria
Verde.

Martirologio Romano: En Kildare, en Irlanda, santa Brígida, abadesa, que fundó uno de los primeros monasterios de la isla y, según se cuenta, continuó el trabajo de evangelización iniciado por san Patricio (c. 525). Patrona de Irlanda junto con los santos Patricio y Columbano

Antífona de entrada         cf. Sal 105, 47
Sálvanos, Señor y Dios nuestro, congréganos de entre las naciones, para que podamos dar gracias a tu santo nombre y gloriarnos en tu alabanza.

Oración colecta    
Señor y Dios nuestro, concédenos honrarte con todo el corazón y amar a todos con amor verdadero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas       
Presentamos ante tu altar, Señor, los dones de nuestra entrega; te rogamos que los aceptes con bondad y los conviertas en el sacramento de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       Sal 30, 17-18
Que brille tu rostro sobre tu servidor, sálvame por tu misericordia. Señor, que no me avergüence de haberte invocado.

O bien:         Mt 5, 3. 5
Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el reino de los cielos. Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Oración después de la comunión
Alimentados con el don de nuestra redención, te pedimos, Padre, que con este auxilio de salvación eterna se acreciente siempre en nosotros la verdadera fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lectura        Heb 12, 4-7. 11-15
Lectura de la carta a los Hebreos.
Hermanos: En la lucha contra el pecado, ustedes no han resistido todavía hasta derramar su sangre. Ustedes se han olvidado de la exhortación que Dios les dirige como a hijos suyos: “Hijo mío, no desprecies la corrección del Señor, y cuando te reprenda, no te desalientes. Porque el Señor corrige al que ama y castiga a todo aquel que recibe por hijo”. Si ustedes tienen que sufrir es para su corrección; porque Dios los trata como a hijos, y ¿hay algún hijo que no sea corregido por su padre? Es verdad que toda corrección, en el momento de recibirla, es motivo de tristeza y no de alegría; pero más tarde, produce frutos de paz y de justicia en los que han sido adiestrados por ella. Por eso, “que recobren su vigor las manos que desfallecen y las rodillas que flaquean. Y ustedes, avancen por un camino llano”, para que el rengo no caiga, sino que se sane. Busquen la paz con todos y la santificación, porque sin ella nadie verá al Señor. Estén atentos para que nadie sea privado de la gracia de Dios, y para que no brote ninguna raíz venenosa capaz de perturbar y contaminar a la comunidad.
Palabra de Dios.

Comentario
En el lenguaje bíblico, muchas veces el dolor se ha expresado como una corrección de parte de Dios. Lo importante será considerar, en esta perspectiva, si el dolor que la vida misma nos atraviesa, es un motivo de aprendizaje y de corrección de aquello que podemos cambiar. No se trata, entonces, de protestar por el dolor, o de culpar a Dios, sino de aprender de él.

Sal 102, 1-2. 13-14. 17-18a
R. El amor del Señor permanece para siempre.

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. R.

Como un padre es cariñoso con sus hijos, así es cariñoso el Señor con sus fieles; él conoce de qué estamos hechos, sabe muy bien que no somos más que polvo. R.

Pero el amor del Señor permanece para siempre, y su justicia llega hasta los hijos y los nietos de los que lo temen y observan su Alianza. R.

Aleluya           Jn 10, 27
Aleluya. “Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco, y ellas me siguen”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio        Mc 6, 1-6
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.
Jesús se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: “¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?”. Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Por eso les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa”. Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de sanar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. Y él se asombraba de su falta de fe. Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente.
Palabra del Señor.

Comentario
“Con Dios y ante Dios hay que dejarse sorprender, hay que dejar siempre un margen al asombro, a la admiración y al desconcierto. Sus planes no son nuestros planes y sus caminos no son los nuestros. Incluso haciendo las cosas lo mejor que podemos, Dios nos sorprende siempre. Y nuestra mejor respuesta es fiarnos más que nunca de ese Dios sorpresivo y confiar en él”.

Oración introductoria
Señor, permite, por tu gracia, que pueda reconocerte en esta meditación. Confío en Ti, en tu Palabra que me ha revelado que, a pesar de mis debilidades, puedo acercarme a Ti para ser curado y redimido por tu amor.

Petición
Jesús, ayúdame a conocerte más, para poder amarte más.

Meditación 

Hoy el Evangelio nos muestra cómo Jesús va a la sinagoga de Nazaret, el pueblo donde se había criado. El sábado es el día dedicado al Señor y los judíos se reúnen para escuchar la Palabra de Dios. Jesús va cada sábado a la sinagoga y allí enseña, no como los escribas y fariseos, sino como quien tiene autoridad (cf. Mc 1,22).

Según las expectativas judías, el Mesías no podía proceder de un pueblo tan oscuro, como era el caso de Nazaret. Al mismo tiempo, sin embargo, muestra la libertad de Dios, que sorprende nuestras expectativas, manifestándose precisamente allí donde no nos lo esperamos. 

¿De dónde le viene esto?, y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos?

Dios nos habla también hoy mediante la Escritura. En la sinagoga se leen las Escrituras y, después, uno de los entendidos se ocupaba de comentarlas, mostrando su sentido y el mensaje que Dios quiere transmitir a través de ellas. Se atribuye a san Agustín la siguiente reflexión: «Así como en la oración nosotros hablamos con Dios, en la lectura es Dios quien nos habla».

El hecho de que Jesús, Hijo de Dios, sea conocido entre sus conciudadanos por su trabajo, nos ofrece una perspectiva insospechada para nuestra vida ordinaria. El trabajo profesional de cada uno de nosotros es medio de encuentro con Dios y, por tanto, realidad santificable y santificadora. Nuestra vocación humana es parte, y parte importante, de nuestra vocación divina. Ésta es la razón por la cual nos tenémos que santificar, contribuyendo al mismo tiempo a la santificación de los demás, de nuestros iguales, precisamente santificando nuestro trabajo y nuestro ambiente: esa profesión u oficio que llena nuestros días, que da fisonomía peculiar a nuestra personalidad humana, que es nuestra manera de estar en el mundo; ese hogar, esa familia; y esa nación, en que hemos nacido y a la que amámos».

Acaba el pasaje del Evangelio diciendo que Jesús «no podía hacer allí ningún milagro (...). Y se maravilló de su falta de fe» (Mc 6,5-6). También hoy el Señor nos pide más fe en Él para realizar cosas que superan nuestras posibilidades humanas. Los milagros manifiestan el poder de Dios y la necesidad que tenemos de Él en nuestra vida de cada día.

Propósito
Reconocer y honrar diariamente a Jesús, que se me manifiesta continuamente en la oración. Antes de tomar una decisión importante me preguntaré cuál es el ejemplo que Jesucristo me da en el Evangelio para tratar de imitarlo.

Diálogo con Cristo
Señor Jesús, ¿qué importancia le doy a tu Palabra? ¿Es ella la brújula en mi toma de decisiones? ¿Es mi fortaleza cuando aparecen las contrariedades? Ayúdame a buscarte en la lectura atenta y fervorosa de la Sagrada Escritura, libro vivo donde puedo aprender a conocerte, amarte y seguirte.

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17:11

El 2 de febrero de 1997, en la sede de la Congregación para la Doctrina de la fe, el papa Juan Pablo II aprobaba una Notificación sobre una obra del del p.Tissa Balasuriya, O.M.I, en la que se declaraba que “el p.Tissa Balasuriya se ha desviado de la integridad de la verdad de la fe católica y, por tanto, no puede ser considerado teólogo católico, y además ha incurrido en excomunión latae sententiae (canon 1.364, § 1)”.

Se decía en esa Notificación que el teólogo Balasuriya no erraba solo en su teología, sino que patinaba en la fe, hasta el punto de ser objeto de la pena de excomunión.

Principalmente, la Congregación le recriminaba que llegaba a negar “en particular los dogmas marianos. No reconoce la maternidad divina de María, su inmaculada concepción y virginidad, al igual que su asunción corporal al cielo, como verdades pertenecientes a la palabra de Dios. Al querer dar una visión de María que esté libre de todas las «theological elaborations, which are derived from a particular interpretation of one sentence or other of the Scriptures», de hecho, priva de todo carácter revelado la doctrina dogmática sobre la persona de María santísima, negando la autoridad de la Tradición como mediación de verdad revelada”.

Resultaba casi irónico – en la ironía del mal – que este sacerdote y teólogo excomulgado perteneciese a los Oblatos de María Inmaculada. Una paradoja no menor a la de un Lutero, perteneciente a la Orden de San Agustín, el doctor de la gracia, que peca, no obstante (Lutero) por tergiversar la doctrina de la gracia.

Sea  lo que sea, quien es devoto de María no se pierde del todo. Podrá hacer mal, pero puede tener remedio. El p. Tissa Balasuriya lo tuvo, al menos en lo que podemos juzgar, que es solo lo externo. Murió reconciliado con la Iglesia. El 15 de enero de 1998 renovó públicamente su profesión de fe: “En la ceremonia, el padre Balasuriya presentó al obispo de Colombo una declaración de reconciliación en que lamenta el daño causado por su libro y por los acontecimientos posteriores. También expresa su fe católica y reconoce la autoridad del Magisterio ejercida tanto a nivel local como universal con respecto a sus escritos. Y señala que en el futuro accede a someter sus escritos relativos a la fe y a la moral al imprimatur de los ordinarios diocesano y religioso”.

Este sacerdote y religioso, Tissa Balasuriya, murió el 17 de enero de 2013.

Era un pensador, un teólogo, un religioso, un sacerdote. Un hereje. Sí. Y un arrepentido de su herejía, también.

No era un cantamañanas. Ahora, la diferencia entre una cosa y otra, entre un hereje y un cantamañanas mediático/a ya no se nota.

Señal, clara, de que vamos a peor.

Guillermo Juan Morado.

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17:00


Patrona de Irlanda junto con los santos Patricio y Columbano

Martirologio Romano: En Kildare, en Irlanda, santa Brígida, abadesa, que fundó uno de los primeros monasterios de la isla y, según se cuenta, continuó el trabajo de evangelización iniciado por san Patricio (c. 525).

Breve Biografía


Parece una contradicción, pero a pesar de su gran fama que la hace pasar por la santa más conocida de Irlanda y de estar unidos a su figura gran cantidad de elementos festivos y folclóricos se conocen muy pocos hechos históricos sobre su vida.

Fue Cogitosus que vivió del 620 al 680 su primer biógrafo, pero -lastimosamente- poco escribe acerca de la vida terrena de la santa; su escrito se pierde en descripciones sociales y religiosas en torno al monasterio de Kindale, probablemente mixto y con jurisdicción quasi-episcopal, fundado por Brígida.

También existen himnos y poemas irlandeses de los siglos VII y VIII que en sí mismos testimonian el culto que se tributaba a la santa irlandesa.

Un poco más adelante, el obispo de Fiésole, Donatus, a mitad del siglo IX, escribe su vida en verso y este debió ser el vehículo de la rápida difusión de su culto por Europa.

Pero de esta carencia de datos que impiden el diseño de un perfil hagiográfico completo; la religiosidad popular y el calor de las gentes por su santa ha suplido con creces la grandeza de su vida fiel al Evangelio y entregada a su vocación religiosa.

Del hecho de pertenecer Brígida a una tribu inferior en su tiempo, concretamente la de Forthairt, la fantasía la hace nacer del fruto de la unión -extraña al matrimonio- de su padre, Duptaco, con una bellísima esclava, con todos los problemas que esto produce en el entorno familiar legítimo, desde el disgusto de la esposa hasta la proposición de su venta. Claro que de esto se sacará la noble lección de que Dios puede tener planes insospechados para los espúreos inculpables que pueden llegar a las cimas más altas de la santidad y dejar tras de sí una estela de bien para la gente.

Heredada la extrahermosura de su madre, para no ser ocasión de pecado y no ser ya más pedida en matrimonio, pide a Dios que la haga fea. ¿Para qué quiere la hermosura quien sólo piensa en Dios? Ha decidido entrar en religión. Derrama lágrimas abundantes y son escuchados sus ruegos con un reventón del ojo; por este favor da gracias a Dios que luego le devuelve todo su esplendor. La lección está clara: quien posee al Amor desprecia lo que a tantas vuelve locas y vanas para alcanzar un amor.

También los pobres están presentes en el relato; no podría concebirse santidad sin caridad. Y ahora es la vaca su cómplice; nunca se secaron las ubres, una y otra vez ordeñadas por Brígida, cuando había que remediar a un menesteroso. La vaca ha quedado presente, como emblema, en las representaciones pictóricas de los artistas, junto a la imagen de la santa.

Y aún hay más; sí, son inagotables los relatos de bondades. Se habla de leprosos curados y de monjas tibias descubiertas; la muda Doria comienza a hablar y termina sus días como religiosa en el convento; frustra asesinatos; da vista a ciegos y... como expresión del estilo de un pueblo ¡convierte el agua de su baño en cerveza para apagar la sed!

Los himnos, versos, poemas y canciones populares -con sencillez y regocijo- muestran el calor de un pueblo por su santa y dice con sus leyes lo que las de la crítica histórica ni puede ni debe decir.

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17:00


OFICIO DE LECTURA - MIÉRCOLES DE LA SEMANA IV - TIEMPO ORDINARIO
De la Feria. Salterio IV.

SEGUNDA LECTURA

De los Capítulos de Diadoco de Foticé, obispo, Sobre la perfección espiritual
(Capítulos 6. 26. 27. 301. PG 65, 1169. 1175-1176)

EL DISCERNIMIENTO DE ESPÍRITUS SE ADQUIERE POR EL GUSTO ESPIRITUAL

    El auténtico conocimiento consiste en discernir sin error el bien del mal; cuando esto se logra, entonces el camino de la justicia, que conduce al alma hacia Dios, sol de justicia, introduce a aquella misma alma en la luz infinita del conocimiento, de modo que, en adelante, va ya segura en pos de la caridad.
    Conviene que, aun en medio de nuestras luchas, conservemos siempre la paz del espíritu, para que la mente pueda discernir los pensamientos que la asaltan, guardando en la despensa de su memoria los que son buenos y provienen de Dios, y arrojando de este almacén natural los que son malos y proceden del demonio. El mar, cuando está en calma, permite a los pescadores ver hasta el fondo del mismo y descubrir dónde se hallan los peces; en cambio, cuando está agitado, se enturbia e impide aquella visibilidad, volviendo inútiles todos los recursos de que se valen los pescadores.
    Sólo el Espíritu Santo puede purificar nuestra mente; si no entra él, como el más fuerte del evangelio, para vencer al ladrón, nunca le podremos arrebatar a éste su presa. Conviene, pues, que en toda ocasión el Espíritu Santo se halle a gusto en nuestra alma pacificada, y así tendremos siempre encendida en nosotros la luz del conocimiento; si ella brilla siempre en nuestro interior, no sólo se pondrán al descubierto las influencias nefastas y tenebrosas del demonio, sino que también se debilitarán en gran manera, al ser sorprendidas por aquella luz santa y gloriosa.
    Por esto dice el Apóstol: No impidáis las manifestaciones del Espíritu, esto es, no entristezcáis al Espíritu Santo con vuestras malas obras y pensamientos, no sea que deje de ayudaros con su luz. No es que nosotros podamos extinguir lo que hay de eterno y vivificante en el Espíritu Santo, pero sí que al contristarlo, es decir, al ocasionar este alejamiento entre él y nosotros, queda nuestra mente privada de su luz y envuelta en tinieblas.
    La sensibilidad del espíritu consiste en un gusto acertado, que nos da el verdadero discernimiento. Del mismo modo que, por el sentido corporal del gusto, cuando disfrutamos de buena salud, apetecemos lo agradable, discerniendo sin error lo bueno de lo malo, así también nuestro espíritu, desde el momento en que comienza a gozar de plena salud y a prescindir de inútiles preocupaciones, se hace capaz de experimentar la abundancia de la consolación divina y de retener en su mente el recuerdo de su sabor, por obra de la caridad, para distinguir y quedarse con lo mejor, según lo que dice el Apóstol: Y ésta es mi oración: Que vuestro amor vaya creciendo cada vez más en el verdadero conocimiento y en delicadeza espiritual. Así sabréis distinguir y escoger lo más perfecto.

Responsorio     Tb 4, 20; 14, 10. 11

R. Bendice al Señor en toda circunstancia, pídele que sean rectos todos tus caminos, * para que lleguen a buen fin todos tus proyectos.
V. Practica lo que es agradable a sus ojos, con toda sinceridad y con todas tus fuerzas.
R. Para que lleguen a buen fin todos tus proyectos.


Oración

Concédenos, Señor, Dios nuestro, venerarte con toda el alma y amar a todos los hombres con afecto espiritual. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

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17:00


OFICIO DE LECTURA - MIÉRCOLES DE LA SEMANA IV - TIEMPO ORDINARIO
De la Feria. Salterio IV.

PRIMERA LECTURA

Año I:

De la carta a los Romanos     14, 1-23

NINGUNO DE NOSOTROS VIVE PARA SÍ

    Hermanos: Acoged benignamente a los espíritus débiles, sin criticar las distintas opiniones. Unos creen que pueden comer de todo; otros, al contrario, espíritus débiles, comen sólo legumbres. El que come de todo no desprecie al que no come; y el que no come, no se meta a criticar a aquél. Dios lo acogió en su Iglesia. ¿Quién eres tú para criticar al siervo ajeno? Que se mantenga en pie o que caiga sólo interesa a su propio amo; pero ya se mantendrá en pie, que poderoso es el Señor para sostenerlo.
    Hay quienes tienen preferencia por unos días u otros; y hay quienes los consideran todos iguales. Que cada uno se forme conciencia segura dentro de su propia opinión. El que siente interés por tal día lo siente en honor del Señor. Y el que come de todo come en el nombre del Señor, pues da gracias a Dios; el que se abstiene de comer algo se abstiene por el Señor, y da gracias a Dios.
    Ninguno de nosotros vive para sí y ninguno muere para sí. Que si vivimos, vivimos para el Señor; y si morimos, para el Señor morimos. En fin, que tanto en vida como en muerte somos del Señor. Para esto murió Cristo y retornó a la vida, para ser Señor de vivos y muertos.
    Y tú, espíritu débil, ¿por qué criticas a tu hermano? O también, tú, espíritu fuerte, ¿por qué desprecias a tu hermano? Mirad que todos compareceremos ante el tribunal de Dios, como dice la Escritura: «Por mi vida -dice el Señor-, ante mí se doblará toda rodilla, a mí me alabará toda lengua.» Total, que cada uno de nosotros tendrá que dar cuenta a Dios de sí mismo. No nos juzguemos, pues, ya más unos a otros. Más bien aplicad vuestro juicio a no poner tropiezos o escándalos al hermano.
    Yo, conforme a la doctrina de Jesús, Señor, sé y estoy convencido que nada hay de suyo impuro. Mas para quien juzga que una cosa es impura, para ese tal, sí, lo es. Si, por los alimentos que tomas, provocas a tu hermano, ya no procedes según la caridad. No malogres con tu comida a aquel por quien ha muerto Cristo. No deis, pues, lugar a que vuestra buena obra sea objeto de maledicencia.
    El reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo, pues el que en esto sirve a Cristo es grato a Dios y acepto a los hombres. Por tanto, trabajemos por la paz y por nuestra mutua edificación.
    Por un manjar no destruyas la obra de Dios. Cierto que todos los manjares son puros; pero son perjudiciales para quien los come dando escándalo. Es mejor abstenerse de carne y de vino y de todo aquello en que tu hermano encuentre escándalo.
    La seguridad de conciencia que tienes, guárdala para ti mismo en la presencia de Dios. Dichoso aquel a quien su conciencia no remuerde por lo que resuelve hacer. Pero quien come, con dudas de si hace bien o mal, ya es culpable ante Dios; porque no procedió con buena conciencia. Todo lo que se hace con mala conciencia es pecado.

Responsorio     Rm 14, 9. 8. 7

R. Para esto murió Cristo y retornó a la vida, para ser Señor de vivos y muertos. * Tanto en vida como en muerte somos del Señor.
V. Ninguno de nosotros vive para sí y ninguno muere para sí; que si vivimos, vivimos para el Señor, y si morimos, para el Señor morimos.
R. Tanto en vida como en muerte somos del Señor.


Año II:

Del libro del Génesis     31, 1-18

JACOB HUYE DE SU SUEGRO LABAN

    En aquellos días, Jacob oyó que los hijos de Labán decían:
    «Jacob se ha llevado toda la propiedad de nuestro padre y se ha enriquecido a costa de nuestro padre.»
    Jacob temió a Labán, porque ya no lo trataba como antes. El Señor dijo a Jacob:
    «Vuelve a la tierra de tu padre, tu tierra nativa, y allí estaré contigo.»
    Entonces, Jacob hizo llamar a Raquel y Lía, para que vinieran al campo de los rebaños, y les dijo:
    «He observado el gesto de vuestro padre, ya no me trata como antes; pero el Dios de mis padres está conmigo. Vosotras sabéis que he servido a vuestro padre con todas mis fuerzas; pero vuestro padre me ha defraudado cambiándome diez veces el salario; aunque Dios no le ha permitido perjudicarme. Pues, cuando decía: "Tu salario serán los animales manchados", todo el rebaño paría crías manchadas; cuando decía: "Tu salario serán los animales rayados", todo el rebaño paría crías rayadas. Dios le ha quitado el rebaño a vuestro padre y me lo ha dado a mí. Una vez, durante el celo, vi en sueños que todos los machos que cubrían eran rayados o manchados. El ángel de Dios me llamó en sueños:
    "Jacob."
    Yo contesté:
    "Aquí estoy."
    Él me dijo:
    "Alza la vista y fíjate: todos los animales que cubren son rayados o manchados; he visto lo que Labán está haciendo contigo. Yo soy el Dios de Betel, donde ungiste una estela e hiciste un voto. Ahora, levántate, sal de esta tierra y vuelve a tu tierra nativa."»
    Raquel y Lía contestaron:
    «¿Nos queda algo que heredar en nuestra casa paterna? Nos trata como extranjeras después de vendernos y de comerse nuestro precio. Toda la riqueza que Dios le ha quitado a nuestro padre era nuestra y de nuestros hijos. Por tanto, haz todo lo que Dios te manda.»
    Jacob se levantó, puso a los hijos y a las mujeres en los camellos, y fue guiando todo el ganado y todas las posesiones que había adquirido en Padán Aram, y se encaminó a la casa de su padre, Isaac, en tierra de Canaán.

Responsorio     Gn 31, 13; Is 49, 26

R. Yo soy el Dios de Betel, donde ungiste una estela e hiciste un voto; ahora, levántate, * sal de esta tierra y vuelve a tu tierra nativa.
V. Sabrá todo el mundo que yo soy el Señor, tu salvador.
R. Sal de esta tierra y vuelve a tu tierra nativa.


SEGUNDA LECTURA

De los Capítulos de Diadoco de Foticé, obispo, Sobre la perfección espiritual
(Capítulos 6. 26. 27. 301. PG 65, 1169. 1175-1176)

EL DISCERNIMIENTO DE ESPÍRITUS SE ADQUIERE POR EL GUSTO ESPIRITUAL

    El auténtico conocimiento consiste en discernir sin error el bien del mal; cuando esto se logra, entonces el camino de la justicia, que conduce al alma hacia Dios, sol de justicia, introduce a aquella misma alma en la luz infinita del conocimiento, de modo que, en adelante, va ya segura en pos de la caridad.
    Conviene que, aun en medio de nuestras luchas, conservemos siempre la paz del espíritu, para que la mente pueda discernir los pensamientos que la asaltan, guardando en la despensa de su memoria los que son buenos y provienen de Dios, y arrojando de este almacén natural los que son malos y proceden del demonio. El mar, cuando está en calma, permite a los pescadores ver hasta el fondo del mismo y descubrir dónde se hallan los peces; en cambio, cuando está agitado, se enturbia e impide aquella visibilidad, volviendo inútiles todos los recursos de que se valen los pescadores.
    Sólo el Espíritu Santo puede purificar nuestra mente; si no entra él, como el más fuerte del evangelio, para vencer al ladrón, nunca le podremos arrebatar a éste su presa. Conviene, pues, que en toda ocasión el Espíritu Santo se halle a gusto en nuestra alma pacificada, y así tendremos siempre encendida en nosotros la luz del conocimiento; si ella brilla siempre en nuestro interior, no sólo se pondrán al descubierto las influencias nefastas y tenebrosas del demonio, sino que también se debilitarán en gran manera, al ser sorprendidas por aquella luz santa y gloriosa.
    Por esto dice el Apóstol: No impidáis las manifestaciones del Espíritu, esto es, no entristezcáis al Espíritu Santo con vuestras malas obras y pensamientos, no sea que deje de ayudaros con su luz. No es que nosotros podamos extinguir lo que hay de eterno y vivificante en el Espíritu Santo, pero sí que al contristarlo, es decir, al ocasionar este alejamiento entre él y nosotros, queda nuestra mente privada de su luz y envuelta en tinieblas.
    La sensibilidad del espíritu consiste en un gusto acertado, que nos da el verdadero discernimiento. Del mismo modo que, por el sentido corporal del gusto, cuando disfrutamos de buena salud, apetecemos lo agradable, discerniendo sin error lo bueno de lo malo, así también nuestro espíritu, desde el momento en que comienza a gozar de plena salud y a prescindir de inútiles preocupaciones, se hace capaz de experimentar la abundancia de la consolación divina y de retener en su mente el recuerdo de su sabor, por obra de la caridad, para distinguir y quedarse con lo mejor, según lo que dice el Apóstol: Y ésta es mi oración: Que vuestro amor vaya creciendo cada vez más en el verdadero conocimiento y en delicadeza espiritual. Así sabréis distinguir y escoger lo más perfecto.

Responsorio     Tb 4, 20; 14, 10. 11

R. Bendice al Señor en toda circunstancia, pídele que sean rectos todos tus caminos, * para que lleguen a buen fin todos tus proyectos.
V. Practica lo que es agradable a sus ojos, con toda sinceridad y con todas tus fuerzas.
R. Para que lleguen a buen fin todos tus proyectos.


Oración

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14:43
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Hoy nos explicó el Profesor D. Francisco Pérez-Latre en el curso de Gestión Pastoral estos 4 PRINCIPIOS DE “CATHOLICVOICES” PARA UNA BUENA COMUNICACIÓN. Los comparto con los seguidores del blog:

1.- Busca la intención positiva detrás de la crítica.

En vez de pensar en los argumentos que vas a tener que rebatir, piensa en los valores que están detrás de esos argumentos. Busca el principio ético cristiano (a veces escondido) que sostiene esos valores.

2.- Aporta luz y no calor

Como personas de fe, queremos arrojar luz sobre los temas difíciles: los temas ya son acalorados de por sí. Y también queremos que se vea, por nuestro comportamiento y manera de hablar, la Iglesia a la que pertenecemos y que nos ha formado. Cuando hablamos (y por la manera en la que hablamos), dejamos ver lo que queremos decir.

3.- La gente recuerda más fácilmente cómo les has hecho sentir que lo que has dicho

Intelectuales y teólogos: cuidado. La erudición es lo contrario a la comunicación, la cual se sirve de palabras sencillas para explicar ideas complejas. La finalidad no consiste en que tus argumentos sean lúcidos, sino en que tus palabras sean entendidas.

4.- No cuentes, muestra.

Siempre que puedas, complementa tus argumentos con ilustraciones: anécdotas sobre experiencias personales o situaciones hipotéticas que ayuden a “imaginar” lo que quieres decir.

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05:22
La actividad económica está destinada a satisfacer las necesidades de los hombres y no está destinada a aumentar el lujo o el poder. El libre mercado es la manera por la que los agentes económicos se comunican y ponen de acuerdo entre sí para asignar los recursos disponibles y determinar qué producir, cuánto y a qué precio.

La libre competencia es algo bueno y deseable. Sin embargo por experiencia sabemos que, a veces, se producen abusos de poder, faltas de cumplimiento o de respeto a las reglas establecidas y, en definitiva, injusticias. Así ocurre, cuando un vendedor baja los precios por debajo del coste del producto para causar pérdidas a sus competidores y procurar su eliminación definitiva con la intención de dominar el mercado. O también, cuando se producen reducciones excesivas en los costes de producción al no cumplir con las debidas medidas de seguridad, de higiene, de abono de salarios mínimos, etc. En estos casos, y en otros parecidos, se está utilizando la libertad de mercado con fines torcidos puesto que no se pretende realizar una actividad económica justa, ni ajustar el precio real de las cosas, sino conseguir una posición dominante del mercado con el propósito de eliminar del mercado a todos los demás posibles agentes sociales.

La crisis ha demostrado que el mercado, dejado a sí mismo, no solamente puede resultar ineficiente, sino acabar promoviendo prácticas inmorales y generar un desastre global. No se trata de ningún modo de negar lo que de beneficioso y necesario tiene el mercado; sin embargo, no es cierto que lo mejor para el bien común sea dejar que el mecanismo del mercado obre con entera libertad sin ninguna interferencia de ningún tipo (...) La economía tiene por finalidad el bienestar de la sociedad y el correcto uso y reparto de la riqueza y de los bienes de la tierra. Es un fin común para toda la sociedad extraño al enriquecimiento exclusivo de unos pocos a costa de la explotación de otros.

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04:11
San Juan Bosco en Martí Codolar, Hortalizas, Barcelona

San Juan Bosco en Martí Codolar, Horta, Barcelona

San Juan Bosco

(Becchi, 1815 – Turín, 1888) Santo y sacerdote italiano, también llamado Don Bosco. Su niñez fue dura, pues después de perder a su padre, tuvo que trabajar sin descanso para sacar adelante la hacienda familiar. Se cuenta que aprendió a leer en cuatro semanas; quería estudiar para ser sacerdote, por lo que tenía que hacer todos los días a pie unos diez kilómetros (a veces descalzo, por no gastar zapatos) para ir a estudiar en el liceo de Chieri. Con el fin de pagar sus estudios trabajó en toda clase de oficios.

Ordenado en 1841 y preocupado por la suerte de los niños pobres, particularmente por su imposibilidad de acceso a la educación, a partir de 1842 fundó el Oratorio de San Francisco de Sales. Estableció luego las bases de la Congregación de los sacerdotes de San Francisco de Sales, o salesianos (1851), aprobada en 1860, y de su rama femenina, el Instituto de Hijas de María Auxiliadora. Tales instituciones, dedicadas a la enseñanza de los niños pobres (a los que se formaba en diversos oficios y en la vida cristiana), se desarrollaron con rapidez gracias al impulso de uno de los grandes pedagogos del siglo XIX.

La orden salesiana alcanza hoy en día 17.000 centros en 105 países, con 1.300 colegios y 300 parroquias, mientras que el instituto femenino de María Auxiliadora (las Hermanas Salesianas) posee 16.000 centros en 75 países, dedicados a la educación de la juventud pobre. Ya en vida de Don Bosco las instituciones por él fundadas llegaron a reunir más de cien mil niños pobres bajo su protección.

Además de su labor educadora y fundadora, San Juan Bosco publicó más de una cuarentena de libros teológicos y pedagógicos, entre los cuales cabe destacar El joven instruido, del que se llegaron a publicar más de cincuenta ediciones y un millón de ejemplares sólo en el siglo XIX. El propio santo se encargó también de compilar y editar los llamados Sueños de Don Bosco, un total de 159 sueños en ocasiones premonitorios que tuvo a lo largo de su vida, el primero de ellos a los nueve años de edad.

San Juan Bosco murió la madrugada del 31 de enero de 1888 en Turín. Durante tres días, la ciudad piamontesa desfiló ante su capilla ardiente, a cuyo entierro acudieron más de trescientos mil fieles. Fue beatificado en 1929 y canonizado en 1934; para su canonización se presentaron seiscientos cincuenta milagros obrados por él. Su festividad se conmemora el día de su fallecimiento, el 31 de enero.

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03:41

En mis tiempos de crío, cuando alguno tenía trato de especial favor ante cura, maestro o cualquier autoridad, decíamos que Fulanito “tenía gorra”.

Pues eso, que en esta Iglesia nuestra uno tiene la impresión de que los hay que tienen no digo gorra, sino una amplísima colección de tocados que van desde la humilde boina pueblerina al sombrero de copa, del simple bonete al más sofisticado saturno, del pañuelico a la cabeza a la más almidonada toca monjil. Ítem más, los hay con una colección más completa que el escaparate de Casa Yustas.

Por ejemplo, ¿qué tipo de gorra tiene sor Lucía Caram, que siendo monja de clausura le permite salir más en televisión que las Campos y decir más barbaridades que Lutero cuando era malo? ¿Con qué bonete especial se cubre el P. Masiá para ciscarse en todo lo ciscable, mayormente si lo mancillado es doctrina firme? ¿Quién es el Eliot Ness que se ha gastado una pasta el La Favorita para convertir a Religión Digital en un apanda de intocables?

¿Y dicen que si hay gorra? ¡Cachis en la mar! Digo gorra, gorras, sombrero, boina, y parpusa.

Tantas y tantas gorras, tanto y tanto cubre cabeza, que ha quedado un abundantísimo stock que permite ser usado para propinar gorrazos a otros. Lo que es la vida. Unos con gorra y otros a gorrazos.

Gorrazos llevan los Franciscanos de la Inmaculada y aún no sabemos muy bien por qué. Ni muy bien ni muy mal. Gorrazos y punto. A monseñor Livieres le sacudieron con su buen piri de cinta negra, y aunque el sombrero es flexible, tanto dar y dar hizo de las suyas, aunque se dice que también entró en los golpes alguna boina roja de más al sur. Eso dicen. Incluso que se vio asomar algo más claro. Vete a saber.

Al sacerdote colombiano Luis Carlos Uribe Molina lo dejaron completamente KO de un zarpazo con un sombrero vueltiao, que, aunque aparentemente es cosa maleable y del todo inocente, capaz es de noquear al más robusto, como bien se ha visto. KO y al desguace definitivamente.

Servidor, a costa de poder convertirse en nuevo adjudicatario del algún producto adquirido en famosa esquina de la Plaza Mayor de Madrid, se pregunta si las cosas que dicen, decía, monseñor Livieres, son más falsas y perniciosas que las de sor Lucía Caram. Si la predicación de Luis Carlos Uribe Molina escandaliza más que las cosas de Masiá, o si la vida de los Franciscanos de la Inmaculada es un conjunto de disparates mientras que Religión Digital realiza una labor evangelizadora del todo encomiable.

El mundo al revés. Unos, los más disidentes, incluido definitivamente Lutero, con gorra, con todas las gorras. Otros, que no han roto un plato en su vida, a gorrazos. Pues uno no lo entiende. Y, por cierto, me da igual que sea de casa Yustas que de La Favorita. Uno es de fácil conformar. 

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03:17

Resurrección de Lázaro - Léon Bonnat (+1922)

–Yo creí que ya había dado cristiana sepultura a la serie sobre la muerte.

–Pues ya ve lo que valen sus «creíques» y sus «penséques».

La serie de artículos sobre «La muerte cristiana» la inicié en noviembre de 2016, en el mes de los difuntos. Quedaron publicados cuatro artículos: (403) La muerte cristiana, 1hoy silenciada; (404) 2. doctrina católica, I; (406) 3. –doctrina católica, y II; y (408) 4. –en la Biblia (A.T.). Y ahora, vueltos ya al Tiempo ordinario, sigo y prosigo con el (417) 5. –en la Biblia (N. T.).

* * *

Bajo el imperio de la muerte

Por el pecado de Adán, entra el pecado en toda su descendencia, pues recibe una naturaleza humana herida, inclinada al mal, débil para el bien. Con el pecado, queda el hombre sujeto a una muerte inexorable (Rm 5,12.17; 1Cor 15,21). Ya lo avisó previamente el Creador a Adán y Eva en el Paraíso: «no comáis de él [del árbol prohibido], ni lo toquéis siquiera, no vayáis a morir» (Gen 3,3).

Y por el pecado, con la muerte, entra también en la humanidad «el espíritu que actúa en los hijos rebeldes» (Ef 3,2), el influjo del demonio. Él viene a hacerse el «príncipe del mundo» (Jn 16,11), y es «homicida» desde el principio (8,44). El pecado es, pues, «el aguijón de la muerte» (1Cor 15,56); es su «salario» propio (Rm 6,16.21.23); es «la carne», cuyo fruto es el pecado y la muerte (Rm 7,5; 8,6). «¡Desgraciado de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? (7,24)…. «Pero Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, y estando nosotros muertos por nuestros pecados, nos dió vida por Cristo –de gracia habéis sido salvados–, y nos resucitó y no sentó en los cielos por Cristo Jesús» (Ef 2,4-5).

Hoy el pueblo que ha apostatado de la fe cristiana pretende vencer el horror a la muerte con argumentos que ya los estoicos, los cínicos y otros filósofos antiguos enseñaban. El otro día leía yo un reportaje amplio sobre los voluntarios de un Hospital especializado en tratamientos paliativos para enfermos próximos a la muerte. En él se transcribían consideraciones de médicos, asistentes sociales, familiares de moribundos, enfermos terminales… En ningún caso salía la visión de la fe: Dios-vida, la vida eterna, la victoria de Cristo sobre la muerte… Todo se reducía a medicinas sedantes y ansiolíticas, y a fórmulas verbales vacías: «hay que recibir la muerte con naturalidad serena», «la muerte es parte de la vida humana y hay que asumirla», etc. Patético. Y más perteneciendo ese Hospital a religiosos católicos…

El hombre, sin Cristo, es esclavo de la muerte. Sin Cristo resucitado el hombre no es más que un «condenado a muerte» (Ap 6,8; 8,9; 18,8). Por eso Él bajó del cielo como Salvador, para «luminar a los que están sentados en tinieblas y sombras de muerte» (Lc 1,79).

* * *

–«Muriendo, destruyó nuestra muerte» (pref. I Pascua)

El inmortal Hijo de Dios se hizo hombre mortal. Para librarnos del pecado y de la muerte, el Unigénito divino entró en este mundo de muerte; haciéndose «en todo semejante a nosotros, menos en el pecado» (Heb 4,15). Quiso así solidarizarse de tal modo con la raza humana, incapaz de vencer por sí sola al pecado y a la muerte, haciéndose Él un deudor más de la muerte. Y pagando con su sangre para librarnos de ella.

Su muerte no fue un accidente –como afirman heréticamente algunos escrituristas y teólogos–. Él mismo la había anunciado repetidas veces a sus discípulos (Mc 8,31; 9,31; 10,34 y parall.). Y antes que Él, muchos siglos antes, ya había sido anunciada su muerte por «todos los profetas», como reprocha Jesús a los de Emaús (Lc 24,25-27). Especialmente las profecías de Isaías sobre «el Siervo de Yavé» (Is 53) son impresionantes en su descripción de la Pasión de Cristo: parecen un Vº Evangelio.

Inmenso misterio. «Dios lo hizo pecado por nosotros» (2Cor 5,21), para que el Inocente, sufriendo la muerte, nos librara de ella a los pecadores. «El castigo salvador pesó sobre Él, y en sus llagas hemos sido curados… Yavé cargó sobre Él la iniquidad de todos nosotros» (Is 53,5-6). «Y Él se anonadó, tomando la forma de siervo, y en la condición de hombre se humilló, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz» (Flp 2,7-8). Cristo, «muriendo, murió al pecado una vez para siempre; pero viviendo, vive para Dios» (Rm 6,10).

Cristo «murió por el pueblo». El sumo sacerdote Caifás, sin saberlo, «profetizó que Jesús había de morir por el pueblo, y no sólo por el pueblo [de Israel], sino para congregar en la unidad a todos los hijos de Dios que están dispersos» (Jn 11,51-52). Muere como «Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Jn 1,29), inmolándose para salvarlo en la Cruz, donde se ofrece en «un sacrificio expiatorio» (Heb 9; Is 53,10). Su muerte es fecunda, como la del «grano de trigo que cae en el surco y produce mucho fruto» (Jn 12, 24). Más aún, «siendo nosotros pecadores» (Rm 5,6), «Cristo murió una sola vez por los pecados, el Justo por los injustos, para llevarnos a Dios» (1Pe3,18), reconciliándonos así con Dios (Rm 5,10).

–«Y resucitando, restauró la vida» (pref. I Pascua)

«Yo soy la resurrección y la vida», dice Jesús. Y estas palabra son el centro del relato de la resurrección de Lázaro (Jn 11,1-44). Esas palabras «increíbles» –Yo soy la resurrección y la vida– se hacen «creíbles» cuando Cristo hace pasar a Lázaro de la muerte a la vida, de las tinieblas absolutas a la luz de la vida. Lázaro llevaba cuatro días muerto y ya «olía mal» (11,39). Pero la voz de Cristo, la voz del Verbo divino encarnado, «Lázaro, sal fuera», produce una obediencia inmediata. Es la misma voz que en la Creación del mundo dijo: «Hágase la luz. Y hubo luz» (Gen 1,3).

La resurrección de Cristo es para Él y para nosotros la victoria sobre la muerte. Él es «la resurrección y la vida», y así vino a ser «el primogénito de entre los muertos» (Col 1,18). «Él destruyó por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo» (Heb 2,14). Muriendo y resucitando, Cristo nos liberó «de la ley del pecado y de la muerte» (Rm 8,2).

Y su victoria sobre la muerte tendrá en la Parusía una manifestación suprema. Cuando Él vuelva en el último día, será el día de la resurrección de los muertos. Quedará entonces la muerte definitivamente vencida: el mismo Dios secará nuestras lágrimas, «ya no habrá muerte, ni habrá duelo» (Ap 21,3-4). «Como por un hombre vino la muerte, también por un hombre vino la resurrección de los muertos. Como en Adán hemos muerto todos, así también en Cristo somos todos vivificados» (1Cor 15,21-22). «El último enemigo reducido a la nada será la muerte» (15,26).

* * *

–«Si morimos con Jesucristo, también viviremos con Él» (2Tim 2,11).Siendo Cristo «el nuevo Adán», nuestra cabeza, en su muerte «murieron todos» (1Cor 15,45; Rm 5,14; 2Cor 5,14). Y uniéndonos a Él los hombres por la fe y el bautismo, somos «sepultados con Él en la muerte» (Rm 6,3ss). Con Él morimos al pecado (Rm 6,11), morimos al hombre viejo (6,6), a la carne (1Pe 3,18), a todos los elementos del mundo pecador (Col 2,20). «Cada día muero», dice San Pablo (1Cor 15,31). La vida de la gracia nos mortifica y nos vivifica al mismo tiempo: «si vivís según la carne [el hombre viejo, carnal, adámico], moriréis; pero si con el Espíritu mortificáis las obras de la carne, viviréis» (Rm 8,13).

Con Cristo Jesús «hemos sido sepultados por el bautismo, para participar en su muerte, para que como Él resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva… Consideráos, pues, muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús» (Rm 6,4.11; cf. Col 2,9-15). «Mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí» (Gal 2,19-20). «Quien escucha mi palabra y cree en el que me envió tiene ya la vida eterna y no es juzgado, porque pasó de la muerte a la vida» (Jn 5,24).

En el tiempo presente, sin embargo, nuestra vida «está escondida con Cristo en Dios» (Col 3,3). Pero ya «ahora somos hijos de Dios, aunque aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Sabemos que cuando [Cristo] aparezca [en la Parusía], seremos semejantes a Él, porque le veremos tal cual es» (1Jn 3,2). Se cumplirá entonces plenamente la palabra del salmista antiguo: «Contemplad al Señor y quedaréis radiantes» (33,6).

* * *

–Ya ha cambiado en el cristiano totalmente el sentido de la muerte corporal. «Si vivimos, vivimos para el Señor; y si morimos, morimos para el Señor» (Rm 14,8). Si somos discípulos de Cristo, morimos al pecado, al mundo, a la esclavitud del diablo, y vivimos en Cristo, por Cristo y para Cristo. Él mismo lo dice a todos claramente: «Si alguno quiere venir detrás de mí, niéguese a si mísmo, tome su cruz cada día (muerte), y sígame (vida)» (Lc 9,23). Si vivimos en Cristo, la hermana muerte será para nosotros nacimiento y vida (dies natalis). «Sé fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida» (Ap 2,10). «¡Bienaventurados los que mueren en el Señor! ¡Descansen ya de sus fatigas!» (14,13). Requiem aeterna dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis!

La esperanza de la inmortalidad, de una vida nueva y feliz, santa y eterna, que tan oscura estaba en el Antiguo Testamento, en Cristo es ahora una absoluta certeza de fe, que nos llena de esperanza y de gozo. «El que resucitó a Cristo de entre los muertos dará también la vida a nuestros cuerpos mortales» (Rm 8,11). No sobrevivirá únicamente el alma; también el cuerpo resucitará glorioso. Cristo salva al hombre entero, resucitándolo en alma y cuerpo.

* * *

–El deseo cristiano de morir

Aquí en la tierra somos como «peregrinos advenedizos, extranjeros (1Pe 2,11), porque en realidad «nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos al Salvador y Señor Jesucristo, que reformará el cuerpo de nuestra miseria conforme a su cuerpo glorioso, en virtud del poder que tiene para someter a sí mismo todas las cosas» (Flp 3,20-21).

De esa fe nace el deseo de morir, propio de los santos, como San Pablo: «Mientras moramos en este cuerpo estamos ausentes del Señor, porque caminamos en fe y no en visión. Pero confiamos y quisiéramos más partir del cuerpo y estar presentes al Señor» (2Cor 5,6-8)… «Para mí la vida es Cristo, y la muerte, ganancia. Y aunque el vivir en la carne es para mí fruto de apostolado, todavía no sé qué elegir. Por ambas partes me siento apretado, pues de un lado deseo morir para estar con Cristo, que es mucho mejor; por otro, quisiera permanecer en la carne, que es más necesario para vosotros» (Flp 1,21-24).

Como San Ignacio de Antioquía (+107), rogando por carta a los romanos que no impidan su muerte. «Ahora os escribo vivo con ansias de morir. Mi amor está crucificado y no queda ya en mí fuego que busque alimentarse de materia. Sí, en cambio, un agua viva que murmura dentro de mí y desde lo más íntimo me está diciendo: “Ven al Padre”» (Rom VII,2).

O como Santa Teresa de Jesús en una de sus poesías: «Vivo sin vivir en mí, y de tal manera espero, que muero porque no muero».

José María Iraburu, sacerdote

Post post.– Algunos predicadores silencian el tema de la muerte [cuestión tabú] porque temen asustar y alejar a los hombres… Al «predicar el Evangelio» –es un decir– prefieren tratar siempre de «temas positivos»… ¿Ustedes lo entienden?… Yo no.

¿No es la muerte de Cristo supremamente positiva? «Dios probó [demostró, manifestó] su amor hacia nosotros en que, siendo pecadores, Cristo murió por nosotros» (Rm 5,8): así nos declaró su amor. «Si morimos con Cristo, también viviremos con Él» (2Tim 2,11): así nos prometió la vida eterna celestial. 

Índice de Reforma o apostasía

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"Éste es el mejor día que he visto para la Marcha por la Vida, en más de un sentido. Me siento profundamente honrado de estar hoy ante vosotros. Me siento profundamente honrado de ser el primer vicepresidente de los Estados Unidos que ha tenido el privilegio de asistir a este evento histórico": con estas palabras inició Mike Pence su alocución ante la 44ª Marcha por la Vida celebrada este viernes en Washington.

No había exageración en la palabra "histórico". No sólo la asistencia de cientos de miles de personas ha sido de las más numerosas en la historia de estas manifestaciones, recurrentes cada año desde la legalización del aborto en 1973. Es que además nunca había habido una representación institucional tan alta, por la presencia de Pence y de Kellyanne Conway, jefa de campaña de Donald Trump y ahora asesora presidencial, el mayor alto cargo de la Casa Blanca jamás presente en estas concentraciones provida.

Pero, además, Pence dejó claro que no estaba solo a título personal: "El presidente Trump me pidió que estuviese hoy aquí con vosotros. Me pidió que os agradeciese vuestro apoyo, vuestra posición provida y vuestra compasión por las mujeres y los niños de Estados Unidos".

El vicepresidente norteamericano recordó que la nación se fundó sobre la convicción de que todo ser humano "tiene ciertos derechos inalienables, y entre ellos están la vida, la libertad y la persecución de la felicidad. Hace 44 años, nuestro Tribunal Supremo dio la espalda al primero de esos ideales eternos, pero hoy, tres generaciones después, gracias a todos vosotros y a los miles que están con nosotros en manifestaciones como ésta en todo el país, ¡la vida está ganando de nuevo en América!".

"Esto es evidente por la elección de mayorías provida en el Congreso", continuó: "Pero no es menos evidente por la histórica elección de un presidente que, puedo decir con orgullo, está por el derecho a la vida: el presidente Donald Trump".

religionenlibertad.com

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Audio de la entrevista realizada al prelado del Opus Dei.
El núcleo del carisma del Opus Dei, afirma el prelado, es recordar la llamada universal a la santidad y de que a toda persona Dios la llama a una felicidad completa; la santidad es la plena felicidad de la unión con Dios que solo en la otra vida podremos alcanzar del todo, ya que el camino para esa santidad es la vida ordinaria, el trabajo ordinario, las circunstancias familiares; en todo hay ocasión de unión con Dios, encuentro con esa felicidad que permite realizar una dedicación a los demás que embellece al mundo a base del afecto, de la fraternidad, de la unidad.


Ofrecemos el audio de la entrevista realizada por José Luis Restán y Eva Galvache al nuevo Prelado del Opus Dei, Mons. Fernando Ocáriz, en el programa El Espejo, de la cadena Cope.

AudioEntrevista a Mons. Fernando Ocáriz, Prelado del Opus Dei

Padre, madre, hijos: La ‘Manif Pour Tous’ y la batalla por la familia en Europa: millones de familias decididas a no ceder ante los atropellos de las políticas que legislan contra ella.
Francisco Contreras, Catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de Sevilla, coordina este libro colectivo publicado por Sekotia. En sus páginas se dan cita los pesos pesados que defienden y luchan por la familia en Europa: Jean SévilliaLudovine de la RochèreJeanne SmitsSophia KubyPaul ColemanBirgit KelleJorge Soley ClimentLuca VolontéJaime Mayor OrejaBenigno BlancoJosé María Ballester y Rubén Navarro. Entre todos exponen la actualidad de la familia −las políticas injustas, sus demandas, los peligros que la acechan− y las estrategias de los principales grupos que la apoyan.
La batalla por la familia en Europa muestra a millones de familias decididas a no ceder ante los atropellos de las políticas que legislan contra ella, entre las que destaca una ideología de género que Naciones Unidas impulsa en Occidente e impone en países en vías de desarrollo.

Merece la pena leerse estas reseñas de Humberto Pérez-ToméCarlos López Díaz y Jorge Soley.
José Ramón Ayllón, en joserraayllon.blogspot.com.

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