Articles by "Padre José Luis Aberasturi"

04:27

Me ha emocionado oirlo. Sinceramente. Porque hacía muchísimos años que no se oía nada parecido en España. Ni nada tan sincero: salía de los hondones del alma.

Me refiero al grito que por un lado “escupìan", y por otro, bramaban, muchos o muchísimos de los que se manifestaron más que ruidosamente, en un buen número de capitales y ciudades españolas hace unos pocos días.

Y no era para menos. Porque el tema, en España, de la falta casi absoluta de LIBERTAD, es tan dolorosamente manifiesto que hace daño. Estamos esclavizados, sometidos, pisoteados y anulados como personas. Como borregos vamos bastante bien.

Por eso hay gente que se siente, con muchísima razón, asfixiada, silenciada e injuriada en este horizonte capital de la dignidad de la persona hsumana: sin libertad eres un pelele en manos ajenas; porque sin libertad la vida -tu vida- no es tuya: es suya. Y te lo demuestran cada día.

Avasalladas están, libertad y vida personales, sí o sí, y cada vez más -excepto los amiguetes del Poder-, como es patente, por la chulería, la prepotencia, la inmoralidad, la injusticia, la corrupción, el saqueo y la muerte programada que sufrimos, día sí y día también, en un crescendo imparable, por parte de los poderes públicos; que, más bien son privados y para privados; incluidos, faltaría más, los coleguillas del sector, es decir, los políticos todos.

Y la gente, harta de tanta desfachatez, chulería, burla, mentira, robo, corrupción, ignominia y muerte a granel por parte de esos rojos poderes, se lanza a la calle, y grita: ¡¡¡¡¡LIBERTAAAAD!!!!! No podían callar más.

Otra cosa son los que aprovechan el tema, empezando por tantos jovenzanos y maduritos, especialmente los bien huntados por el rojerío, para montar cuanto más pollo mejor. Estos no gritan LIBERTAD, porque forman parte de los muchos componentes de los chiringuitos rojelios, que cobran de esos poderes y hacen todo lo que les mandan -¡a mandar, oiga!-, en la “mejor” tradición española.

Y viven muy bien: ¡si hasta les hacen las leyes a su favor y medida! Ahí están los okupas de profesión cuasi universitaria, como maligna evidencia para los dueños de tantos edificios, incluso oficiales; que, si fueran imbéciles, los del poder, tendrían disculpa; el problema es que son rematadamente infames y están contentos con dejar hacer, y protegerlos con las leyes adecuadas, para mayor burla del resto de personal, la buena gente.

La Colau es un paradigma. Y Pedro y Pablo; con las complicidades -tambien patentes- del PP y de C’s, sus colaboradores necesarios, que muy pronto serán totalmente innecesarios. Porque solo existirá un partido, el “partido único": el destino confesado de todo buen rojelio, y de todos los tontos útiles. ¡Fíjate en qué han quedado la Inés y el Pablito!

La gente con valor y hobría de bien, ha gritado ¡LIBERTAD! ¡Hermosísima palabra, cuando es verdadera!

Y la han gritado contra los impasibles “paladines” de los pobres, los marginados, los abandonados por los poderes, los eternamente ultrajados, los postergados, etc. Todo según la también “impasible” performance rojelia: los mayores generadores no solo de “internos a cuenta del Estado": los encarcelados, los deportados, los condenados a trabajos forzados; sino también los aniquiladores más implacables de cualquier ciudadano que sea señalado por los poderes públicos. Y los poderes judiciales, AMÉN, y a seguir soñando y firmando: cobrando, por supuesto.

No hay mejor muestra del fracaso de la kultureta y de los gobiernos rojelios -con la aquiesciencia, bien cobrada, del resto de los “supuestos” poderes del EStado-, que ese grito de la gente más que harta: ¡¡¡¡¡LIBERTAAAAD!!!!!

El problema, en España, está -entre otros sectores- en la prensa aborregada, doblada ante el Poder, que es el que paga. También les gustaría gritar ¡libertad!, pero “la pela es la pela", y “de algo hay que vivir". Sin contar, por supuesto, con la que está perfectametne alineada con el tal poder, sin disimulo alguno: sirven al Poder. Según ellos, “a mucha honra".

Y, en el sector judicial, ¿cómo se puede llegar a esos extremos de servilismo, siendo lo que son y lo que deberían representar, y serlo realmente?

Reconozco que hace falta mucho valor .mas cuanto más alto estás en el escalafón-, para ser y manifestarse verdaderamente libres, contra viento y marea. Mejor: contra el Poder. Pero es lo que deberían ser, porque es lo que representan: la cortapisa del Poder. Pero…, ya vemos que pasa lo que pasa.

Este clamor de LIBERTAD debe crecer. Y mucho. Y en muchos. Lo necesitamos para seguir siendo personas completas y al completo. Pero todo empieza siempre pequeño. Y, si no lo matan -si no lo abortan-, nace -ya ha nacido, de hecho-, y crece.Y

Por si alguien cree que exagero, ahí está el casi parido “ministerio de la verdad". ¡Las mascarillas las van a convertir, por decreto y mando en MORDAZAS! Y no vamos a tener que esperar mucho.

Una frasecilla, salida del corazón de Salvador Allende, el que se tiroteó a sí mismo en Chile, puede ilustrar al que quiera ilustrarse, porque hay gentes que no quieren: “La objetividad no debería existir en el periodismo -ni en sanidad (ni siquiera con las pandemias y los muertos), ni en Hacienda, ni en ningún sitio, especialmente el gobierno-, porque el deber supremo del periodista de izquierda [aquí y con esto se han congiados ya el 99% de los periodistas de este país], no es servir a la verdad, sino a la Revolución".

¿A que se explican muchas cosas con este ejemplar referente? Tenemos el gobierno más enfermo, más podrido de mentira, de toda la historia española. Y mundial, casi. O sin casi.

¡Hay que lograr un auténtico TSUNAMI, que ayude a la gente a levantarse, para poder manifestarse y ser PERSONAS!

Ahí hay que estar. No se consigará sin luchar, por supuesto. Pero… ¡vale la pena!, porque nada nos es más necesario para dignificarnos y sobevivir que la ¡¡¡¡¡LIBERTAAAAD!!!!!

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05:27

Esta ha sido la voz de los Papas desde que acabó, allá por 1965. Una voz que, por demostrado, cada vez ha significado menos en la vida de los católicos; hasta el punto de que, como es patente, cada vez más el mundo occidental, “el mundo de las democracias liberales” -único “aire” que “se concede” respirar al conjunto de sus “ciudadanos."; y claro: todos “contagiados", cuando no “muertos"-, los católicos, prácticamente, han desaparecido.

Y muchos de los que aún se declaran tales, se han desvirtuado tanto, tanto, tanto…, que no intentan ni siquiera aparentarlo. El “pusillus grex” que queda, a pesar de los pesares, es tan mínimo que, prácticamente, casi ni se ve: más bien hay que imaginarlo…, para no caer en el desaliento.

Pero lo hay. Y por un solo “justo” que haya, el Señor hace lo que haga falta hacer.

Me refiero funtamentalmente a los pontificados de san Juan Pablo II y de Benedicto XVI, Papa Emérito actualmente. Por supuesto, también el papa Francisco lo ha dicho; pero, aun usando las mismas palabras, en él ya no significan lo mismo, ni de lejos: todo es, o “jerga para iniciados", o tan “novedoso” que no se le entiende casi nada; y menos cuando no explica a qué se refiere, o qué pretende decir con esos modismos. Y así estamos.

San JP II intentó que calase. Pero se quedó prácticamente solo en el empeño: el vacío que se le hizo en el seno de la misma Iglesia Católica fue de juzgado de guardia. Y a Benedicto XVI no es que le pasase lo mismo: ¡es que no pararon hasta que le echaron, prácticamente “a patadas"!

Pablo VI, que también lo dijo y se empeñó en ello hasta desgañitarse y perder el sentido, acabó gritando “¡No es esto, no es esto!” -lo tomo prestado de Ortega, creo-, para luego pasar a denunciar directamente lo del “humo de satanás”. Que lo vio. No lo imaginó. Y lo vio, llenando la Iglesia. Sofocándola.

Pero era el que menos pudo llamarse a engaño; porque, durante el Concilio, fue la voz de la “derecha eclesiástica", el “lado oscuro de la progrez eclesial", que pretendía -entre otras cosas-, que la Iglesia respirase o acabase respirando por las “narices” de la Acción Católica italiana, en su “diálogo con el mundo". AC que acabó, tras unos primeros años de euforia, y unos largos años de dominio político en Italia, tan descristianizada como la misma Iglesia. No pudo ser de otra manera, como es bien comprensible.

¿Qué pretendía JP II con lo de “Concilio, concilio, concilio”? Se podría responder de distintas maneras, por supuesto. Pero yo voy a referirme a un tema que, además de parecerme capital para la vida de la Iglesia, especialmente tras el Concilio, en este Papa y en Benedicto XVI, -aunque, repito, eclesialmente no se les hizo ni caso-, adquiere un lugar preeminente. Porque lo es.

De las pocas cosas aprovechables del CV II, una que sobresale por méritos propios, a nivel doctrinal y a nivel teológico, cuasi como una afirmación dogmática de pleno nivel, y muy por encima del ecumenismo, de los hermanos separados o por separar, y demás temáticas, es “la llamada universal a la santidad”: con especial incapié en sus miembros laicos.

En sacerdotes y, más aún, en los religiosos, estaba clarísimo que era lo más específicamente suyo. Solo que, de “específico", había pasado a “exclusivo", dejando a los “católicos de a pie", la inmensa mayoría del Pueblo de Dios, como de “tercera regional": “católicos, sí, pero bastante menos".

¿Por qué se decantó el Concilio por esta afirmación que rompía un “silencio", tan sorprendente como clamoroso, desde hacía más de XVI siglos? Seguramente convergieron dos cosas: el gran prestigio que havía alcanzado la vida religiosa -frailes y monjas, primero; más tarde, otras formas de entrega total a Dios; apartándose todas ellas del mundo, y apoyándose también en los votos de Castidad, Pobreza y Obediencia, como seguimiento e imitación de Cristo-, junto al poco “prestigio", social, cultural y religioso, del clero secular.

Dios, que sabe más y que tiene sus tiempos, modos y maneras, quiso precisamente que el Concilio lo rescatara, lo bendijera y lo proclamara, solemnemente, a los cuatro vientos: porque, en la Iglesia, no se podía estar así por más tiempo. No solo hacía falta: urgía, dado lo que se avecinaba.

Son las cosas que tiene el Espíritu Santo. Quizá por eso no le hicieron, desde la Jerarquía y desde otras realidades eclesiales, ni caso. Con las honrosas excepciones que alguien pueda aportar, que seguro las hay.

Personalmente, solo aportaría UNA: el Opus Dei. Por aquel entonces “Instituto secular", según el Derecho vigente -hoy, Prelatura Personal, también conforme a Derecho-, que se presentaba precisamente, en la Iglesia y ante el mundo, enarbolando esa bandera desde su fundación en 1928: “La llamada universal a la santidad”,

En la Iglesia se había perdido, o había quedado olvidada, o había quedado “empeñecida” en su aplicación, hasta el punto de que lo “universal” se había reducido a “particular": primero, era cosa de los religiosos; luego y en un segundo plano, de los sacerdotes, aunque con muchas excepciones; y luego…, casi nadie: solo alguna persona particular, muy particular, y que evidentemente había sido “mimada” por el Espíritu Santo: no llegaban ni a “habas contadas".

Contrastaba -rechinaba-, con el modo como se trataban entre sí los primeros cristianos: “os saludan los santos de aquí; saludad a los santos de allí”. Pero se había perdido: ¡cosas de la Iglesia hecha por los hombres!

Pero esta era la verdadera “solución” que la Iglesia y el mundo necesitaban para los tiempos que se avecinaban: en los que estamos. Esto sí era un “verdadero soplo del Espíritu Santo". A cuento de esto, sí venía lo de “Concilio, concilio, concilio”.

Esta llamada universal a la santidad, no se le caía de la boca a san JP II. En la última carta que nos escribió, Novo millenio ineunte, que fue como su testamento espiritual -os la recomiendo con fuerza-, insiste en ello, sin olvidarse de recordarnos que hay que decírselo a todos: a los niños, a los jóvenes,… a todos. Me asombra lo de “a los niños", pero ahí está escrito.

Y que se equivoca el católico que pretendiese que esa llamada no iba con él: que eso era para personas especiales y “selectas". Pues NO: es para TODOS los bautizados, por el hecho mismo del Bautismo.

Más bien, en la Iglesia se estuvo, y se está -hoy más que ayer-, en la sociología barata, en la psicología, en la connivencia con los poderes públicos -rendidos: no como antes, cantándoles las cuarenta, recordándoles que también son hombres y que deberán rendir cuentas a Dios-, en los pobres en sentido material -no como los llama y los trata Cristo, ni como los había acogido, tratado, enseñado y salvado siempre la Iglesia-, en todos con el mismo Dios, etc.

El resultado ha sido todo este erial en que se han “convertido” -ahora sí, desgraciada y trágicamente-, naciones enteras.

La verdad es que, de SANTOS a “sororos", hay un gran bajonazo; grande y también escandaloso. En esto ha quedado retratada la misma Iglesia y sus Instituciones. Por mor y manejos de los HOMBRES que las GOBIERNAN.

Pero ningún sororo va a darle la vuelta a todo esto. ¿Desde cuándo un ciego puede guiar a otro ciego? ¿No nos lo ha avisado el mismo Jesús?

A rezar por la Iglesia y sus hijos, con toda la urgencia y la intensidad de que seamos capaces.

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09:27

Lo digo por si alguno no se ha enterado todavía. Y lo digo también por las reticencias en decirlo a las claras de tantos opinadores, columnistas, directivos de programas y tertulianos: no acaban de rematar en sus pronunciamientos: amagan, llegan hasta la línea roja (nunca mejor dicho)…, pero no la cruzan.

El único que se ha acercado ha sido Mister X, famoso por recibir aquel “¡Váyase, sr. González!". Y, claro, con la corrupción y el saqueo de España que había ejecutado, amén algunas otras cosillas de las “cloacas del Estado", se fue.

Pues este buen sr., que ya está por encima del bien y del mal -está forrado, que es la obsesión de todo buen miembro de la progrez, y no paran hasta que lo consiguen-, se explayó con lo de la “republiqueta” del tamdem Sánchez-Iglesias, que “tanto monta…". 

Claro, que es lo que se lleva: no señalar, por si acaso… Cosa que ni de lejos hacen los de enfrente: señalan, y señalan y señalan… que no es que, de este modo, algo quede: es que queda TODO. Y a su. favor, por supuesto.

Bueno, pues “a lo que iba, Ramona". ¡La IIIª república ya está aquí, entre nosotros, vivita y coleando; o sea, haciendo de las suyas, pues el camino se lo sabe de memoria! Y en eso están.

Por señalar algunos “detallitos", que es lo que más me gusta. 

El acoso y derribo del Rey y lo que conlleva: la Monarquía. Lo hicieron con Alfonso XIII, cumpliendo las amenazas que le hicieron en su misma cara. Lo han hecho con JC I, llevándole a “dejarse engañar": y lo han conseguido. Y lo están haciendo con Felipe VI, con todo descaro; si van a poder con él, está por ver… cómo se comportan las demás “Instancias". Señales hay de que muchos de sus miembros están perfectamente por la labor: ¡son de los suyos, a muerte!

Acoso y derribo de lo que queda de la Iglesia Católica. Que tampoco es tanto. Aparte que muchos de sus jerarcas están por la misma labor. De hecho, estos del gobierno de la polis han profanado un cementerio católico, en suelo de toda una basílica católica, y les han dejado hacer. Han anunciado que ese mismo “cementerio católico” lo van a convertir en cementerio “civil", y da la impre de que se callan. Y han anunciado también que van a echar de allí a toda una comunidad de benedictinos, católica por supuesto: que será todo casualidad; o que se lo deben haber merecido; porque, como ha declarado un cardenal católico español, el abad había dicho alguna que otra palabra de más, según su buen criterio…, a favor del Gobierno que los aplasta, sí, o también.

Acoso y derribo del Poder Judicial -"Joder” Judicial, en columna Campmany, de feliz memoria-, que se están quedando en nada los pobres (bueno, no son nada pobres, por cierto, pero de algo hay que vivir); o bien siguen en la siesta y en la senda de la “ensoñación” ("quedarse traspuestillo", como decía mi santa madre, que en gloria está), o bien se han pasado al que manda y paga: y paga bastante bien, la verdad.

A esto hay que añadir: el acoso y derribo de los ejes sobre los que se ha construido siempre la Justicia, si pretendemos que lo sea y lo siga siendo; salvadas todas las deficiencias que toda obra humana conlleva.

Y esos ejes eran “lo justo” y “lo bueno” OBJETIVAMENTE hablando. Con el “voluntarismo” excerbado de la “voluntad de los gobernantes"; o sea, con el “positivismo jurídico” se acabaron los remilgos a la hora de hacer leyes, porque no hay que confrontarlas con nada objetivo, es decir, con nada real: “esto es así, porque lo digo y lo mando yo. ¿Qué pasa?".

Acoso y derribo de las “sociedades intermedias” que vertebran la sociedad, arrasando con todas: sindicatos, asociaciones, espacios educativos; especialmente crueles contra la familia -"la célula básica de la sociedad", hasta que la progrez se ha impuesto-, y la persona humana, con lo que trae consigo de dignidad y derechos. Familia y Persona que son ANTERIORES a cualquier gobierno, por “democrático” que sea. ¡Hay que matarlas! Y las matan, claro. Y todos más indefensos cada vez.

Acoso y derribo de la lógica, el sentido común, la semántica, la moral y cualquier otra cosa que pueda opinérseles si se conservan “vírgenes” y en estado puro. En el mundo de la progrez pocas palabras siguen significando lo mismo que hace cuarenta años. Así estamos.

A todo esto, los que reclamaban “democracia” para conseguir el poder -sociatas, comunistas, masones-, en cuanto lo tienen lo “administran” como lo que son: unos TIRANOS de tres al cuarto, que empobrecen a todos mientras ellos se enriquecen, y que se ríen de todos mientras todos lloramos al ver en lo que nos han/hemos convertido: unos corderitos que con tener pitanza, ya están bien.

El problema es que son tan rapaces estos de la progrez que, dentro de poco, también NUESTRA pitanza se va a acabar. Y “allí será el llanto y el crujir de dientes".

Podría seguir, pero creo que con estas pinceladas está bastante bien retratada la “republiqueta” que nos gobierna y (des)ampara: es más: nos persigue sañudamente.

El problema se aliviaría bastante si hubiese OPOSICIÓN. Pero “no se le puede pedir peras al olmo” y menos aún pretender que “muerda la mano que les da de comer". ¿Cómo va a oponerse y a qué el que vive en y del mismo SISTEMA? Un sistema corrupto y corruptor, mendaz y rapaz, inhumano y cruel, vomitivo y vicioso… hasta ser irreconocibles como personas e instituciones “humanas".

¡Todos están y estarán en lo mismo, mientras sigamos sosteniendo el sistema… que ya se ve lo que da de sí… de cara a nosotros!

Claro que “sarna con gusto no pica".

¡Que aproveche!

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06:27

Acabábamos la Iª parte con el siguiente interrogante: “¿La Fe y la Doctrina sirven para algo, da soluciones a la vida real de las personas, de la sociedad y de la Iglesia; o no sirve para nada, y todo es un mero bla, bla, bla para entretenimiento de clérigos y demás?”.

Y sigo diciendo que, aparentemente, da la impresión, basada en hechos y dichos, de que NO. No sirve nada pues todo son “opiniones” a granel. Y me explico. 

Si todo un sr. cardenal de la Iglesia Católica en pleno ejercicio de su ministerio y su oficio, se marca    -¡públicamente y con publicidad!- que él, en las próximas elecciones de EEUU, va a votar al candidato demócrata, un tal Biden que, amén de ser “católico” -¡No te lo pierdas!-, es abortista “a muerte", súper lógico: de los hijos de los demás, supongo; de los suyos no me atrevo a señalar nada: me faltan datos. 

Y, puestos en faena, ha largado que lo primero que va a hacer si sale elegido, es echar abajo las leyes que ha ido implantado, paso a paso, el candidato republicano, el sr. Trump -actual Presidente del Pais-, a favor de la vida y de la libertad en el ejercicio de la propia fe…, la pregunta o preguntas inmediatas son evidentes:

A un cardenal de la jerarquía católica, si su Fe no solo no le lleva a defender la vida, toda vida, desde su concepción hasta su muerte natural, como afirma, sí o sí y sin excepciones, la Doctrina Católica; sino que “puede” -se ve “autorizado", por su Fe y carguete- apoyar públicamente en unas elecciones a Presidente, al candidato decididamente abortista, ¿para qué le sirve la Fe, concretada en la Dcotrina, más su encarguito en la Iglesia? Ya se ve que para nada. O para hacer burla de Ella.

Porque si no le lleva a eso -si no le sirve para eso: defender toda vida-, da la impresión de que la Fe no sirve para nada real de la vida real. Es lo que se desprende de la declarada de este buen señor.

Es lo mismo que manifiesta el tal Biden diciendo que es “católico de toda la vida, y abortista por más señas"; con una particularidad: que su ser abortista pesa más en su vida real que su ser católico… con lo que da la impre que ya no sabe ni lo que es ni lo que significa. Tampoco a este sr. su Fe le sirve para nada: ni para manifestar un mínimo de coherencia personal, y no hacer el ridículo.

Lo mismo puede decirse de unos jerarcas católicos que, ante la amenaza real del Gobierno de su Pais que afirma públicamente que ha decidido convertir un “cementerio católico” en uno civil, y que va a echar a una comunidad de religiosos -católicos, como no puede ser de otra manera- de su sede, y que lo único que tienen que decir es que “van a ayudar a resolver el tema", además de señalar que “el prior se ha equivocado en algunas de sus palabras"…, da la impre de que su Fe -su Oficio ministerial menos aún- no les sirve para nada real de la vida real, como es este ataque -¡a degüello!- contra la Iglesia Católica por parte del Gobierno; ataque que es absolutamente real.

Así, tantos y tantos que se dicen “católicos” y viven como expertos y públicos paganos… Y tan panchos, oigan.

Así que vamos a puntualizar un poquito sobre lo que es la Fe y a qué nos compromete, para pasar luego a ver si sirve o no, y para qué.

La Fe es Virtud Teologal Infusa: es decir, una Virtud que, como es infundida por Dios -al recibir el Bautismo-, nos sirve para unirnos DIRECTAMENTE con Él, en primer lugar.

Y luego, asentado esto -buscando esta UNIÓN con Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo-, aplicarlo a nuestra vida diaria, en lo ordinario y en lo extraordinario: en todas las circunstancias de nuestra vida.

Porque la Fe ha de ser la moldeadora de nuestro ser hijos de Dios en su Iglesia en medio del mundo.

Este es el primer criterio que Dios mismo nos ha dado para saber vivir como lo que somos, sin la menor posibilidad de equivocarnos: la Fe NUNCA se EQUIVOCA porque es LA VERDAD de DIOS.

Pero, como es lógico humana y sobrenaturalmente, hay que luchar, empezando por formarnos en la Fe, para aplicarla a toda nuestra vida; de tal manera que sea verdadera LUZ del entendimiento y auténtica FUERZA de la voluntad para vivir con la grandeza de nuestra vocación cristiana.

Si no, la Fe no nos sirve más que para condenación eterna: pretender tener Fe -ser católico- y vivir para burlarse de Ella, pues tu me dirás…

Porque, para lo primero y más definitivo para lo que nos sirve nuestra Fe es para SALVARNOS. Lo dice Jesús: El que crea se salvará, el que no crea se condenará. Vamos: que no sirve para nada…

Ahora bien: ¿qué es CREER? Porque una cosa es “tener Fe", infundida por Dios, y otra cosa es CREER. Porque se puede tener Fe, estar bautizado, y ya digo, vivir como auténticos paganazos.

CREER es TRADUCIR en OBRAS la Fe que decimos tener y que, de hecho, tenemos [Hablo para CATÓLICOS: de otras “realidades” ni lo pretendo: ellos sabrán]. Por una razón, que también nos la enseña Jesucristo: El que conoce estas mis palabras, y no las pone por obra, se parece a un hombre loco que edificó sobre arena… Y nos explica que, como era de esperar, todo lo construido se le vino abajo.

Por esto enseñará el apóstol Pablo que la Fe sin obras está muerta. Y el apóstol Santiago incide en lo mismo.

Porque así se mata la Fe: cuando realizamos nuestras obras -nos montamos nuestra vida en lo concreto- EN CONTRA de lo que la Fe nos enseña y nos exige.

Veamos algunos ejemplos, nada rebuscados, de la vida normal de cualquiera. 

Un católico, a la hora de VOTAR en una elecciones, tiene que tener presentes, NECESARIAMENTE, esas “Líneas Rojas” que el papa Benedicto XVI nos ha recordado reiteradamente, y algunos de nuestros obispos tímidamente, ¡porque nos las puede traspasar!: la defensa de la vida, la defensa de la familia, la libertad de educación, el bien común, etc. Porque esto es “VOTAR EN CONCIENCIA"… CATÓLICA. Y no pagana.

Por tanto, un católico coherente solo podrá votar a los partidos que defiendan TODO esto. Y si no encuentra ninguno… pues no vota: se va al cine, o se dedica a lo que prefiera; eso sí: con todas las precauciones sanitarias imperantes en el momento actual. Sin obsesiones, claro, en ninguno de los dos casos. Como hijos de Dios siempre.

O cuando escuchamos a miembros de la Jerarquía “largar” contra la Doctrina Inmutable de la Iglesia, desde la Fe, que es “nuestro” CRITERIO de hijos de Dios, sabremos, porque nos habremos dado cuenta, que no podemos hacerles ni caso porque, desde nuestra Fe, no podemos: por cierto, lo dice san Agustín. Yo solo lo repito.

Así en todo. La Fe vale para casarse; para trabajar; para educar a los hijos; para saber con seguridad, y no solo en el horizonte de la Religión, sino en todos los campos; para se"r coherentes y personas de una pieza, no de retales; para rezar; para no desesperar; para ver siempre la luz al final del túnel, sabiendo que los túneles acaban; para tener CONFIANZA de HIJOS con Dios…

Pero la “primera obra de la Fe es la Santa Misa: Sacramento de nuestra Fe. El católico que la deja, corta con Dios, se separa de Dios, mata su vida de Fe.

Es lo que les pasa a tantos bautizados que, habiendo cortado con Él -cada uno conocerá su itinerario personal-, luego pretenden defender su postura de que “no tengo Fe", y, por tanto, “¿qué culpa tengo yo?", “ya me gustaría tener la Fe que tú tienes"… sin analizar para nada su conducta con Dios. 

Sin son sinceros, y quieren recuperarla, deben dejar sus “elucubraciones", su prurito intelectualoide, tener la humildad de reconocer que “la he tirado por la ventana", pedir perdón a Dios al que hemos ofendido, y VOLVER a EMPEZAR.

¡Y la Fe “se hace"! ¡Renace! Porque el Señor NUNCA se esconde del que lo busca SINCERAMENTE.

La Fe vale, por tanto, para toda nuestra vida, en cualqueir circunstancia. Nos salva de nosotros mismos, de las trampas del mundo y lo mundano, y, finalmente, nos Salva para la Vida Eterna: lo más definitivo de toda nuestra vida.

No hay nada más definitivo que SALVARSE o CONDENARSE. Que siguen vigentes y de actualidad, por cierto.

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08:27

Le tomo prestado el título a don Vicente Enrique y Tarancón, qepd, a la sazón obispo de Solsona por aquel entonces, pero ya apuntando maneras: había sido elevado a Secretario de la Conferencia de Metropolitanos. Luego, aún seguiría subiendo, por supuesto.

Y se lo tomo prestado porque, o nos paramos seriamente a pensar EN CATÓLICO, y rectificamos, o nos vamos todos al garete, católicos y no católicos… Porque, entre otras cosas, ya nos hemos ido. Aunque siempre hay esperanza, porque siempre se puede rectificar, y volver a empezar.

En su librito recogía dos cartas pastorales suyas, con las que trataba de justificar y proponer un cambio radical en las relaciones que, hasta entonces -y durante algunos años más-, había tenido y tenía la Iglesia Católica con el Gobierno de España: con Franco como Generalísimo y Jefe del Estado.

Un gobernante que, desde muy joven, había puesto como eje de su obrar su SER CATÓLICO: hijo de Dios en su Iglesia, en medio del mundo. También, insisto, desde ese puesto. Hasta su muerte: basta leer su testamento para certificarse de esto.

Eso significó, en España, que la Iglesia Católica pasó, de ser perseguida, a recuperar su lugar como “alma” y “ser” de la Nación Española. Por dar un dato bien concreto: todos los obispos que cayeron bajo la dominación roja, fueron brutalmente torturados y asesinados; solo se salvó Barraquer, con sede en Tarragona, al que salvó in extremis el gobierno de la Generalitat cuando ya se lo iban a apiolar los rojelios; por lo que les estuvo eternamente agradecido, y fue catalanista hasta su muerte.

Sí, España había sido católica desde siempre: desde fines del s. VI y, muy especialmente, desde los Reyes Católicos -significativo título, que ya llevaron todos-, y hasta la democracia, España fue CATÓLICA. Todas sus empresas fueron CATÓLICAS. Salvo el pequeño paréntesis republicano, cuando comienza la sangrienta persecución, y en el que su más alto representante se jactó de que “España ha dejado de ser católica", siempre lo fue. Empezando, lógicamente, por todos sus Reyes: todos católicos, y “a mucha honra".

Esto, dicho por ellos mismos, incluído Alfonso XIII; que se jugó el trono porque no se doblegó a las exigencias masónicas. Y acabó en Roma. Se le cumplió aquello con lo que se le amenazó. No sin antes, haciendo honor a su condición de católico, consagrar por TRES VECES la entera Nación al Sagrado Corazón de Jesús.

Para Franco, su ser hijo de la Iglesia católica, le supuso no hacer nada como gobernante, sin consultarlo antes con el Primado de España: primero con Gomá, hasta su muerte, luego Plá y Deniel. Y, por supuesto y cuando el asunto lo requería, con el Vaticano: con el Nuncio, en primer lugar, con el Secretario de Estado y su Delegado para los asuntos de España, Montini -luego Pablo VI-, y con el mismo Vicario de Cristo a través del Embajador y de los obispos españoles, especialmente los Primados.

Lo que Monseñor Enrique y Tarancón proponía era muy “sencillo": la Iglesia DEBÍA separarse del Estado, con el fin de “sacar adelante un programa de renovación en sus fieles” ¡Tal cual, oigan! Tampoco fue “invento” suyo: eran los vientos vaticanos que soplaban en esa dirección. Exactamente del Este. O sea: desde Moscú, pasando exactamente por Roma.

Esto último -lo del “programa de renovación de sus fieles"-, era la “zanahoria"; porque, desde hacía años, a través de la JOC y de la HOAC, organizaciones católicas para el “apostolado” (¡otra que tal: falso de toda falsedad!) con el mundo laboral, dependientes de la Jerarquía, pero TRUFADAS desde sus inicios de elementos “carcomas": socialistas y comunistas. Por más señas: a la Acción Católica también se la comieron los rojelios, incluido su Consiliario.

Fueron las tres -hoy ya solo queda el nombre- el “caballo de Troya” para desestabilizar política y socialmente al Régimen. Amén de a la misma Iglesia, en la que estaban “camuflados", y a cuyo amparo ante los poderes públicos actuaban.

De esa línea, el que luego sería Cardenal, ya no se apearía. Sí se apeó de los agradecimiientos y elogios que, como todos los obispos españoles, dedicaron en vida a Franco, al menos hasta el año 1958. Y, a la muerte de Franco, fue el primero en alabar, con todo el incienso que hiciese falta -y usó mucho-, al difunto. ¡Será por alabanzas!

Porque todo esto pasaba con conocimiento de la Jerarquía; seguramente, la mayoría de sus miembros entonces, no quería que pasase así; pero, a pesar de los reiterados avisos de las Autoridades, tampoco hicieron nada serio por evitarlo: al contrario. Tras el Concilio, se apuntaron al carro prácticamente todos.

Y más tarde, en cuanto acabó el Concilio, se decidió por la “apertura” incluso a los regímenes comunistas: “0stpolitik Vaticana” se llamó a eso, con el card. Casaroli a la cabeza, firmando todo lo firmable, y antes que con nadie, con los “comunistas": ¡manda rosas a Sandra! (Historia que se repite con la renovación de la firma de los acuerdos -¡SECRETOS!- entre el Vaticano y la China Comunista).

Todo esto, cuando casi no hacía ni veinte años que había acabado la Guerra Civil. Cuando los cadáveres de miles de sacerdotes, religiosos y laicos estaban aún calientes, como quien dice. Cuando todos los obispos y sacerdotes se habían hecho lenguas (en vida de) Franco y de su Gobierno. Cuando la Iglesia le había sacado al Jefe del Estado un dineral que no está ni escrito. Cuando los acuerdos que se iban firmando entre España y la Santa Sede, siempre eran a favor de esta última, por principio gubernamental…

Muy en concreto: en todos los puntos del nuevo Concordato que se firmó -a repetidas instancias del Gobierno español-, siempre se resolvió a favor de la Santa Sede ¡por expreso deseo de Franco! Incluso en contra de las opiniones de varios ministros. Pues así todo, y en todo. Ahí están los documentos para el que los quiera leer.

Pero todo fue inútil por parte del Gobierno. ¡Derribarlo!, era la consigna de los enemigos internos y externos, en el plano político; desde fuera, con los masones, tanto protestantes como judíos; desde dentro, con la subversión política y social, amparada en instituciones eclesiales, que no es que dudase en lanzar “sospechas", es que iba a la mentira y a la calumnia directamente… con muy buena acogida incluso desde la Curia vaticana, muy influenciada por los jerarcas franceses.

Sin olvidar en su inquina, como es lógico, el verdadero elemento de cohesión interna de la Nación Española: la Iglesia. De ahí los esfuerzos para minarla desde dentro, pues era, insisto, el alma de España. También del propio Franco y de sus Gobiernos. Y a ello se pusieron, con la JOC, la HOAC, la Acción Católica, el fracasado intento de montar una Democracia Cristiana en España: fueron cuatro gatos, el echar mano de los religiosos y sacerdotess separatistas, tanto vascos como catalanes, etc.

De echar de comer aparte hay que reseñar la actitud de la Jerarquía Católica Francesa, que nunca se apeó de su inquina a España, a Franco, a su Guerra Civil y, ¿porqué no decirlo?, a su histórica CATOLICIDAD. La misma que, desde la Revolución, Francia había perdido. Y defendió su inquina en el Vaticano, con todo el poder que tenían allí.

Pero, desde la Iglesia, ¿qué podían reprocharle a Franco y a sus gobiernos que no fuese genuinamente católico? Es un enorme misterio. Probablemente solo cabrán aproximaciones, porque no habrá nadie desde dentro de la Iglesia que suelte la lengua. Aunque cosas, sí se van sabiendo.

Por dar un dato: en 1962 en España, y a cuenta del Gobierno, se habían levantado ¡71 seminarios! que se dice pronto. Más cientos de edificios eclesiásticos reconstruidos, empezando por Catedrales e Iglesias. Más la devolucion de todos los bienes muebles incautados a la Iglesia y a sus instituciones. Más la entrega de la Enseñanza a las directrices eclesiales. Etc. ¿La Iglesia -los obispos, el Vaticano- le podría reprochar algo a Franco y a sus Gobiernos? Todo es un dislate.

¿Cuál es la causa del desprecio al único Gobierno confesional del mundo, que había gozado de todas las bendiciones apostólicas, y de todos los reconocimientos eclesiales, en España, y desde el propio Vaticano, con Pío XII a la cabeza?

¿Cuál es la causa del giro copernicano que se produce en los adentros de la Iglesia que se lanza a una “apertura” al mundo, incluído el mundo marxista -comunista y socialista-, cuando veintitantos años antes se había plantado firmemente contra los regímenes nazi y fascista?

¿Acaso el marxismo era más “benigno” que los anteriores, cuando es sabido que todos han nacido de la misma “madre"? Y el marxismo, comunista y/o socialista, ha sido mucho más sanguinarios que los anteriores. Seguimos con los misterios, que vamos a tratar de penetrar.

Sólo he encontrado UNA causa, una explicacion que, en mi opinión, es la “madre del cordero” de todo este desgraciado y terrible tinglado que, en la Iglesia primero, luego en la sociedad -cae por su peso-, lo está desmoronando todo.

Precisamente en san Pablo. Lo escribe en la segunda carta a los Corintios: haberse vuelto la Iglesia, de la mano de sus Jerarcas -sin olvidar a sus asesores y entendidos-, al dios del mundo, que ha pervertido sus mentes, para impedirles que vean brillar el esplendor del Evangelio de la gloria de Cristo que es imagen de Dios (2 Cor 3).

Pero, desarrollar y explicar esto, se va a quedar para la siguiente ronda, que ya me he alargado bastante.

A seguir rezando por la Iglesia, que es NUESTRA MADRE. Que buena falta nos hace.

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06:39

Después de verlo en su realidad más palpable -anextesiante y asfixiadora de la persona humana y de sus “construcciones", hasta el punto de “matar a Dios” y “matar al hombre” sin tapujos ni disimulos -¡es la ley!-, hay que llegar al mundo de la Iglesia Católica, que es el verdaderamente importante. Lo determinante y definitivo: para bien, si la Iglesia es fiel; para muy mal, si deja de serlo.

En el mundo eclesiástico, como es lógico, nadie le va a llamar “marxismo” a todo este tinglado que se ha montado. Pero ahí está, por ejemplo, la “teología de la liberación", marxista de la “a” a la “z” o de pies a cabeza, pretendiendo darle a la Iglesia, y desde dentro, un buen revolcón -de hecho, se lo ha dado-, en Alemania, Holanda, Bélgica, que es donde se ha cocido y sufragado el tema; y en América: de Méjico hasta Tierra de Fuego, ambos inclusive.

Y, especialmente, ahí está toda esa parafernalia de “dialogo", “puertas abiertas", “puentes y no muros", “hospital de campaña", amazonia y demás zarandajas… Que son de ahora, sí: recién horneadas; pero vienen de lejos: de los años sesenta, fruto maduro -después de sembrado, cultivado y defendido- del CV II.

Es vergonzante ver -comprobar- cómo la Iglesia Católica, ha ido entrándole a todos y cada uno de los temas que el binomio marxismo-masonería (en loor y gloria del NOM, que es el que paga, y debe pagar muy bien) ha puesto sobre la mesa; temas con los que ha ido atizando el fuego, turbando mentes y conciencias, arrancando raíces morales y culturales de todos los pueblos, para dejar a la gente sin referentes de nigún tipo. Y tenerlos a su merced, aborregados e indefensos.

Pretendía -y lo ha conseguido en grandes extensiones de la población mundial- dejar al HOMBRE a solas consigo mismo, sin relaciones, sin asideros, sin constantes antropológicas y, mucho menos, religiosas. Especialmente, respecto a la Iglesia Católica y al miundo que Ella fecundó y extendió.por todo el orbe. Sin nadie a quién poder acudir. “Inventándose” a cada paso o sucumbiendo al ambientillo dominante en cada momento.

Porque si pretendes pensar y decidir por tí mismo, ese mismo ambiente y sus terminales te masacrarán inmisericordes. ¡Buenos son!

La Iglesia Católica, sita en el “aggionarmento” y el “diálogo” -¡por qué sí, en ambos casos!-, pero abandonando su papel eminente de preservar la razón, sanádnola y elevándola; de iluminar y formar las conciencias; de ser “el alma de la sociedad” y de sus instituciones, desde el matrimonio a la política, pasando por la ciencia, y todo lo humano. Con esos presupuestos y/o prejuicios, la Iglesia Católica perdió los papeles.

Un inciso: cuando uso la expresión de “la Iglesia Católica", me refiero a su realidad en este mundo, la que hacen y hacemos todos los que la componemos, sea cual sea nuestro sitio en Ella. NO a la Iglesia instituida por Jesucristo, que es y será siempre Una, Santa, Católica y Apostólica. Cierro. Y vuelvo al tema.

Cada vez que ha entrado a un tema nuevo, de los que le echaban como cebo sin descanso, la Iglesia se ha ido desviruando más y más.¿Por qué? Porque para “dialogar” con quien no está dispuesto a ceder en nada, no te queda más remedio, si quieres seguir “pareciendo” dialogante y que no te pongan el sambenito de “intransigente” -que es lo que se quiere demostrar: para eso echan carnaza- tienes que renunciar a tus propios presupuestos, valores, Credo, etc. En definitiva: si quieres dialogar con “el mundo", por voz de sus políticos y madamases, tienes que renunciar a Jesucristo: el mundo y los mundanos no soportan su voz: “no son sus ovejas".

Y es lógico: no se puede tomar como referente un mundo y una sociedad “construida” -destruida-, “como si Dios no estuviese", para luego ir a “dialogar” con quien lo que debe hacer es poner a Dios lo primero, que ese es su sitio: “Amarás a Dios sobre todas las cosas": primer principio moral de la ley natural y, por tanto, de la misma Ley Divina. 

Ellos, los del binomio marxista-masonería, no están locos: están subsumidos por la ideología, el odio a Dios y a sus obras, la primera de las cuales es el HOMBRE. Los que están locos son los que se llaman cristianos -hablo de los católicos- y lo primero que hacen es dejar a Dios en un rincón para “entenderse” -dialogar, dicen- con ese tipo de personal.

Pero eso sí: sin hacer el más mínimo “proselitismo", que es y ha sido el gran pecado de la Iglesia de todos los tiempos, según voz autorizadísima. O sea: para un buen, provechoso y suculento “diálogo de besugos". ¡Que aproveche!

Pero da la impresión, por lo que dicen y hacen nuestreos señores obispos -con las poquísimas excepciones conocidas por todos y que “crecen” ante sus fieles conforme pasa el tiempo- que lo que añoran es convertirse en una auténtica “iglesia patriótica", tipo otras que existen. Deben tenerles enviadia; o deben desear convertirse en funcionarios… con sueldo, moscosos, trienios, vacaciones, prebendas, etc. Y una  buena jubilación.

Porque, si no es por esto, no se explica lo que dicen y hacen, y en lo que se reafirman una y otra vez, erre que erre, ante las protestas de tanta gente como les ha protestado. Privada y públicamente.

Y me explico.

¿Qué sentido tiene que los obispos, en su mayoría, afirmen que han ido más allá del gobierno, y por eso han cerrado las iglesias y han dejado sin Sacramentos a sus propios hijos -los hijos de Dios-, y luego decir, y escribir, que el gobierno había prohibido el culto? Las dos cosas no pueden ser verdad a la vez.

Yo, que llevo un tiempo -visto lo visto- con la mosca detrás de la oreja, no he encontrado otra explicación “logica” más que esta: el gobierno no quería parecer más ogro de lo que es y “pactó” -es un decir- con los obispos para que estos cerrasen, ahorrándole al gobierno todo el bochorno. Y lo han hecho. E problema es que el bochorno se lo han llevado ellos. Y bien crudo.

¿Qué sentido tiene -desde la Iglesia- que esté saliendo Omella, día sí y día también, repitiendo los mismos mantran que el Sánchez? Ni que fuese Illa, o Simón, o la Calvo, o así. Y de gratis, supongo. El último, calentito, es que “no es hora de críticas, sino de unidad". Casi suelta lo de “unidad de destino en lo universal". Famoso.

¿Qué sentido tiene, si no hubiese tratos bajo la mesa camilla, que un par de días antes de comenzar la “desescalada", saliese también Omella -está que se sale, sobre todo después del éxito rotundo de su retransmisión-, para “rogar” al gobierno -marxista, 100%- que les “concediese” abrir la iglesias y comenzar el culto CATÓLICO? ¿Desde cuándo la Iglesia en España tiene que pedir permiso al gobierno para ejercer como la Iglesia Católica? ¿estána hciendo méritos o probatinas para lo de “lo patriótico"?

Esto, ahora. Pero todas las cesiones en el tema educativo, por ejemplo, desde hace más de cuarenta años, son de hoy y de ayer. Y así podríamos seguir.

Pero creo que me he explicado lo suficiente.

Que haya gentes que no compartan esta visión, no es mi problema. También hay gente que te dice que ha leído la AL y le parece todo bien, y le parece mal todo lo que yo he escrito al respecto, y que denuncia lo que está escrito y formado ahí.

¿Tengo yo la culpa de que no se hayan enterado de lo que está escrito? ¿tengo que quedarme a su altura? ¿No tengo libertad para, con argumentos y doctrina, ayudar a entender que eso no puede ser?

¿O es que lo de “el Papa es el Papa” es un salvoconducto para hacer y decir lo que quiera sin más historias? Pues los que opinan así, y se manejan así, convierten al CV I, que definió precisamente la “infalibilidad papal” como dogma de Fe, y la acotó a sus justos términos, como no podía ser de otra manera, lo tienen como herético. Y no creo que sea el caso.

Eso sí: “¿iglesia patriótica? No, gracias".

Amén.

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04:44

Tras la declaración oficial del Portavoz, ha aparecido en La Vanguardia (21-IV-20), la declaración oficial del Presidente de la CEE, Omella. Por supuesto, en la misma línea de la oficialidad imperante, por lo civil y por lo eclesiástico. Tampoco se podía esperar mucho más. El que esperase algo, claro…

Estos dos comunicados en dos días seguidos, significan algo, qué duda cabe. Y voy a intentar entrar ahí, aunque solo sea por “alusiones": bien que no se me cita nominalmente, por supuesto. Pero, como he sido uno de esos a los que el sr. cardenal descalifica, al ser autor de “algunos artículos en los que se critica duramente” el cierre de templos, ahí voy.

En primer lugar aclaro que, por mi parte: NUNCA he criticado a los “sacerdotes que no han abierto los templos", como señala el sr. cardenal en su articulito de LV. NUNCA es NUNCA. Por una razón de peso: ellos no han tomado esa iniciativa: se les ha impuesto. Estoy convencido de que a ningún sacerdote español se le habría pasado por la cabeza semejante medida. Se les ha impuesto desde la cúpula de sus Diócesis.

Y como no creo que el sr. cardenal haya tenido un lapsus: él sabe perfectamente contra quiénes hemos alzado la voz; habrá que entenderlo como un “no darse por aludido", ni él ni ninguno de los responsable que han seguido la propuesta de cierre empresarial, pretendiendo o escondiéndose tras los sacerdotes diocesanos, a los que nadie ha criticado, que yo sepa. Por algo será. Y lo es.

Por tanto, ninguno de los que hemos criticado la medida -inaudita, inesperada, inmisericorde, injusta y sin ninguna justificación, antieclesial, antipastoral e inmoral- hemos roto la “comunión sacerdotal” al hacerlo, como acusa falsamente el buen cardenal.

Por cierto: famosísimo “concepto” el tal “comunión sacerdotal", al que se acude cuando conviene: cuando un sacerdote o religioso va por libre o “se hecha al monte” rompiendo, a modo y conciencia, la “comunión sacerdotal", no he oído a ningún obispo denunciar nada de eso.

Ni siquiera hemos roto la “comunión con los obispos", pues lo que hemos intentado es servirles en bandeja “otra forma, plenamente coherente con nuestro ser Iglesia Católica” de hacer las cosas; a esos mismos obispos a los que nos debemos, por supuesto. Lo mismo que ellos a nosotros, como mínimo. No hemos pretendido nada más. Al menos, en lo que a mí respecta.

Por este motivo, mis artículos han ido siempre contra quienes han dado la orden y en ella se han reafirmado, pues tienen toda la responsabilidad. En exclusiva. A la vez, siempre he alabado a los Obispos que no habían actuado de esa manera, plenamente coherentes con su ser cabeza de la Iglesia Católica en su Diócesis, o “Iglesia local". [Expresión que deploro, por cierto, porque me parece que oculta más que explica: empequeñece, más que engrandece]

Por supuesto, deploro también “el dolor y perplejidad” -según expresión presidencial- que les haya podido causar: faltaría más; porque no era mi intención. Con todo, ya se sabe que para “curar” hay que limpiar las heridas, y eso escuece. Pero no hay más remedio si lo que se pretende es sanar.

También el cerrojazo de las parroquias ha causado muchísimo dolor; y, supongo, en muchísima más gente: obispos no hay tantos. Supongo que son conscientes de ello. Y un dolor de los más profundos, pues nace del núcleo de su más grande y viva unión con Dios: la unión Sacramental: sin Sacramentos no puede haber, y no hay, unión con Él. Esta es la unión más fuerte, porque no es humana: no viene de nosotros hacia Él, sino de Él hacia todos nosotros, Así nos asocia a Él: con los Sacramentos, nos hace y nos eleva a miembros de su misma familia divina: “a esa familia pertenecemos". ¿Se les ha olvidado a estas alturas?

Así me lo han declarado tantos y tantos: ¡es que he visto llorar a más de uno! Y esta es la mejor gente, por supuesto, aclesialmente hablando.

Sigue diciendo el buen cardenal: “no es tiempo de críticas". ¡Anda: igualico que el otro presi, el civil! ¿Cómo que no? Siempre es tiempo de críticas. No en cuanto a criticar por criticar, que no lo digo por eso. Sino que, como Pedro y los demás Apóstoles, non possumus non loqui… “no podemos dejar de hablar…" del Señor, de la Iglesia, de su Doctrina, de su Revelación, del Evangelio, de la Gracia, del pecado, de la Salvación, de la Muerte, del Cielo, del Infierno y del Purgatorio…, se queje el que se queje. Como dicen en Aragón y lo entenderá muy bien el sr. cardenal: “el que se pica, ajos come”.

Y añade: “la actividad y el servicio espiritual no han cesado gracias a las nuevas tecnologías". O sea que, después de dejar al personal sin Misa y sin Sacramentos -no hay servicio espiritual ni mayor ni al margen de este para un Sacerdote; de los obispos ya no oso asegurar nada-, porque NADA puede sustituirlos en el alma de los fieles: el mayor don de la Gracia, pues son sus divinos canales. Nada de esto, subraya, “ha cesado gracias a las nuevas tecnologías” ‘Toma nísperos, Ramona!

O sea, y para entenderme y entendernos. ¿Una Misa en TV es lo mismo que una Misa in situ? ¿Se puede comulgar por internet? ¿Y confesar por videoconferencia, como afirma su colega portugués? ¿Y Bautizar por ZOOM?

¿Pero de qué estamos hablando? ¿Y desde dónde se habla? ¿Y qué se pretende diciendo estas cosas? ¿Justificar lo injustificable? ¿Vendarse la herida -¡falsa!- del “dolor y perplejidad"?¿Vendernos, con el mismo desparpajo de un políticucho cualquiera, la burra matada?

Les han debido llover tal cantidad de críticas, a estos buenos jerarcas que nos (DES)gobiernan en la Iglesia de España, que ya empiezan hasta a pedir perdón -Omella lo hace-, por si acaso se han equivocado; o por una pizca de educacion ciudadana, que aún les debe quedar, parece…

Incluso ya empiezan a hablar de “iniciaremos una nueva etapa de progresiva apertura [igual que el Gobierno civil: van “agarradicos"] (…) de dejar abiertos los templos… para que quien lo desee pueda entrar a rezar, a hablar con un sacerdote o recibir el sacramento de la confesión (…)". Nada de Misas, por supuesto, que de eso ni se sabe: ni se lo han debido plantear siquiera. Están a la espera de lo que vaya diciendo y haciendo el bienhechos tandem Sánchez-Iglesias.

¿Y había que prohibir todo esto, a rajatabla, sin otra consideración que “el bicho” desde hace ya más de un mes? Pero, sin prisa alguna: que nadie se emocione: todo se va a desarrollar en un “lento camino hacia la normalidad"… ¡Clavao con el Sánchez!

Y remata con dos perlitas, que no me resisto a recoger… y “criticar” -con permiso-, en comunión, espíritu constructivo y afán de servicio sacerdotal y espiritual. 

La primera: “No estamos solos. Dios nos acompaña". Seguramente, y convencidos totalmente de eso, han cerrado la mayor parte de las iglesias: es que no necesitamos ya ni el Sagrario: todo por internet.

Y remata en la misma línea: “el Señor nos invita a hacer de este mundo una anticipación del mundo que nos espera": Eso sí: de momento, sin Sacramentos siquiera. ¡A pelo! [perdón por la expresión]. ¿Habrá Dios en ese mundo futuro? Para la “nueva iglesia", que ya está en marcha, pues se está demoliendo sillar tras sillar, Dios sobra incluso aquí. Del allí, ni se lo plantean.

Por si alguien tiene alguna duda, he escuchado, en la COPE, las declaraciones de un sacerdote, religioso por más señas, que está acudiendo a reforzar la atención [supuestamente: luego lo explico] sacerdotal en un hospital para los enfermos del “bicho". Y se ha explayado en sus funciones allí, adonde acude dos días por semana: TODAS sus palabras, todas y cada una de ellas, las podía haber dicho, tal cual, un asistente social o un psicólogo…, y hubiese estado perfectamente a la altura de su especialidad y función. 

En esto ha quedado ser “sacerdote” y “religioso” en la “nueva iglesia": que se está instalando, sí o sí. Como se han instalado sí o sí las “democracias liberales totalitarias” en Occidente. O sea: marxistas. Con marxismo, por supuesto. ¡Que se lo pregunten a Sánchez! Y a nosotros, que padecemos las consecuencias -nos mojamos porque “nos mojan"-, aunque digamos que “llueve".

En la segunda perlita, nos anima a "reconstruir Europa tras las dos grandes Guerras Mundiales". Aquí reconozco que me he perdido totalmente. No pillo la “parábola". Pero, ¿a q’ viene esto? ¿Acudir a estas alturas a las 2 GM? Como no explica más, no sé por dónde pueden ir los tiros. Supongo que él lo sabrá. O no.

Hermosa declaración del sr. cardenal. Espiritual, intensa, motivada, pastoral, teológica, doctrinal, positiva y esperanzada… Lo dejo aquí, porque cualquier cosa que dijera siempre sería poco.

Amén.

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05:26

                                                            C E R R A D O

                                                                   P O R

                                                          D E F U N C I Ó N.

                                                                                   Rip.

Estoy convencido de que a muchos, muchísimos católicos, la afirmacion -denuncia dolorida y dolorosa de un cardenal santo: a las pruebas me remito-, les va a parecer una exageración; cuando no, un verdadero “escándalo". Y de los gordos. Farisaico, por más señas. O sea: de los que no hay que preocuparse para nada, moralmente hablando.

Lo califican así para poder seguir defendiendo sus posturitas buenistas, reductiras, líquidas, sin convicciones y melifluas: al otro extremo del arco de todo lo que pueda sugerir fortes in Fide: fuertes en la Fe que, en toda ocasión, caracteriza al hombre de Dios

Claro que para esto, tendrían que negarse a sí mismos. Pero esa es una de las cosas más “duras” aunque necesariamente inevitables, si uno busca vivir seria y verdaderamente en Cristo: ser CRISTIANO de FACTO -opere et veritate-, y no “de boquilla", es decir, verbo nec lingua.

Hace falta una humildad a prueba de todos los demonios juntos para dejarse llevar por el Señor, caiga quien caiga, o llueva y truene todo lo que quiera. Para no convertirse en una caña acamada por todos los vientos… Fiados en el Señor: non prevalebunt!

¿Por qué el sr. cardenal dice algo tan rotundo? ¿Acaso está como desesperanzado, y flaquea en la Fe? Vista su trayectoria personal y eclesial, no da la impresion de que sea un alma proclive a la deseperanza, y derrotista ante los retos. Toda su vida lo niega.

Después de haber llegado muy alto en la Jerarquia eclesiástica, y estando ya casi “amortizado", como se dice en lenguaje coloquial, hasta por la edad, pues resulta que, desde hace unos pocos años, como unos seis, habla -y escribe, y publica- como nunca lo había hecho. Cosa que no hacen muchos otros, que se limitan a repetir mantras al uso y abuso, o sea, al orden del día. 

¿Entonces? Algo verá. Y algo muy serio. Al menos para él. Algo que le impide callar, después de haber enregado ya casi toda su vida al servicio de la Iglesia Santa. Y, de hecho, “se ha echado al monte", lleno de fervor por el Señor y por su Iglesia, encarnando a aquellos buenos y fieles israelitas del AT que, al ver la deriva de la cúpula judía, se rebelaban ¡A FAVOR DE DIOS! Y se echaban al monte, literalmente,arriesgando lo único que les quedaba, su vida, para defender la dignidad de Dios, y así, defender la Alianza y a todo Israel.

Y encarnando también a tantos miembros de la Jerarquía que han sabido defender , siempre y en todas partes, a riesgo de su propia vida también, a los hijos de la Santa Madre Iglesia.

¿Qué ve, qué intuye o qué presencia en la Iglesia y a día de hoy, fruto maduro de todos estos últimos años de una historia eclesial que da para soltar incesantes lágrimas ante el Señor, para pedirle perdón y piedad, y se digne acortar estos tiempos de ,uy dura prueba?

Lo que ve -y lo denuncia sin pelos en la lengua, sin prudencias injustas y torticeras, sin cohonestar con la mentira, mirando única y exclusivamente al Señor Crucificado, a Jesús Eucaristía, nuestro Dios, para el que se ha ordenado sacerdote-, es una deriva de muerte en la propia Iglesia Católica, en sus mismas entrañas, obra de sus propios “hijos": que también “se han echado al monte", pero en el otro extremo del arco: para destruir y matar. Meros mercenarios.

Por eso afirma y denuncia: “la Iglesia se muere". Y lo hace con afán -con oración y petición al Señor- de que Él, que todo lo puede, detenga todo este “tinglado", esta losa mortal, que se cierne sobre Ella, también la primera y verdaderamente ultrajada, porque no es separable de Jesucristo. Y es la voz, más que cualificada, de un hijo de la Iglesia que vive totalmente para Ella, que da su vida por Ella cada día. Y son ya muchos años los suyos.

¿Qué ve el cardenal Sarah, que le hace sufrir con y ante el sufrimiento de su Madre, la Iglesia Santa? Porque la Iglesia, como la Virgen de Civitavecchia, llora lágrimas de vergüenza y dolor. Por su Hijo, en primer lugar, el Primer Sufriente y el Primer Afrentado; y, en Él y con Él, por todos sus hijos: cada uno de nosotros.

Ve, lo que todos los miembros de la Jerarquía, cada uno a su nivel y desde su sitio, deberíamos ver. Porque a la vista está: patet.

Voy a intentar resumirlo; aunque, como es lógico, se me quedarán cosas en el tintero. También, porque no pretendo ser exahustivo. 

En primer lugar, el cardenal entra y denuncia, con amargura santa, el “bajonazo” (la expresión es mia) en la liturgia, en general, y en la vida espiritual muy en particular, dentro de la vida de la Iglesia: es decir y primerísimamente, en la vida de los miembros de la Jerarquía. No duda en calificarlo de este modo: “es nauseabundo".

Bajonazo que, como es lógico, se manifiesta en las “orientaciones", decisiones pastorales", “predicaciones” y demás, porque “nadie da lo que no tiene", y porque, como se nos dice de parte de Dios: de lo que se lleva en el corazón, habla la boca:

Ver -sufrir- en qué se ha convertido la Santa MIsa. El ruido -ensordecedor tantas veces- que se mete con todo descaro en ella, su conversión en un auténtico “espectáculo", como verdadero “circo” de lo más sagrado que posee, por entrega divina, la Iglesia. Y la llamada a comulgar sí o sí, como parte del espectáculo, sin discernir, porque se omiten conscientemente esas referencias, si puedo y debo, sin la más mínima llamada a la conversión y a la confesión…

No duda en afirmar que mientras los clérigos, todos, del primero al último, no nos metamos por caminos de verdadera vida de oración, de intimidad personal con Jesús, no hay nada que hacer, pues todo estará muerto, empezando por nosotros mismos.

Lo segundo: el “gallinero” (la expresión también es mía) en que se ha convertido las salidas “de pata de banco” de tantos miembros de la Jerarquía, contradiciéndose unos a otros, aunque no por los mismos motivos, como es lógico: hoy, hay que ser un auténtico héroe para salirse de la “corriente” tan fuerte que hay en la misma Iglesia y en una única dirección.

Y, para mayor escándalo, sin nadie que, por estricta obligación en conciencia de su cargo, pare, temple, corrija, mande y ponga las cosas -y las personas, que son las que dicen y hacen todas esas cosas- en su sitio… Da la impresión de que hay bula eclesial para hacer y decir las mayores burradas, que no pasa absolutamente nada. Excepto, eso sí, el escándalo por desconcierto del pueblo fiel, del que casi nadie se acuerda ya a estas alturas…

Por estas dos denuncias, el cardenal Sarah, nos remite -y se remite- a los monjes, especialmente a los contemplativos. Le enamora -por constraste, como mínimo- su espiritualidad: “¿Cómo no conmoverse, viendoles reclinados hasta el suelo, durante media hora, antes de decir la Santa Misa?". “Ante lo sagrado solo cabe la adoración: hacernos lo más pequeño posible, para reconocer nuestra nada, ante este Dios que lo es todo. Y nos lo da todo".

Siento estrenar esta octava de Pascua, en la que deberíamos regocijarnos en la Pasion, Muerte y Resurrección de Cristo, en la Santa Misa que es toda la actualidad de lo vivido estos días de Semana Santa siguiendo de cerca, día a día, los pasos de Cristo, gozosos por la Victoria del Señor sobre el pecado y la muerte eterna, hablar sobre la muerte de la Iglesia. 

Quiera el Señor, a quien ahora mismo invoco, que con SU Resurrección, resucite toda esa parte, grande, de la Iglesia… que, como mínimo, agoniza.

Amén.

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06:01

Lo que san Agustín señalaba como una posibilidad, hoy lo vemos convertido -y bien sufrido- en su más evidente REALIDAD: estamos gobernados por una “banda de ladrones". El “sería” se ha convertido en ES. “No hay más cera que la que arde".

Este hombre Santo lo veía como posibilidad, atendiendo a los instintos que están permanentemente presentes en el hombre, dañado por el pecado; pero, en su época, había bastante más Justicia práctica y practicada por los poderes públicos que hoy en día. A los hechos históricos me remito.

El que los quiera valorar de otro modo, está en su perfecto derecho: caso de que exista un derecho a empecinarse en el error, que me da que NO. Con todo, siempre será “su” problema, nunca el mío.

Lo cierto y verdad es que lo denuncia san Agustín es la realidad más que visible, o la “foto fija” de lo que son, ya desde su mismo inicio, las democracias liberales occidentales; porque no hay mejor descripción -acusación, más bien- que las retrate con mayor realismo. Se salva en gran medida y muy por encima de todas las demás, la de EEUU. La única.

¿Por qué el Estado se convierte en una “banda de ladrones"? Desde el momento -su mismo inicio, insisto-, en que pierde de vista la JUSTICIA. Se “revista” de BIEN COMÚN, de justicia DISTRIBUTIVA, o de cualquier otro de los presupuestos del “gobierno de la Polis", como decían los griegos y copiaron, a su modo, los romanos. Por cierto: todo esos términos -Bien común, Justicia distributiva, Derecho, Propiedad- han desaparecido hasta del lenguaje de estas “democracias” tan salvajemente dictatoriales e inhumanas.

Hasta las Revoluciones francesas, con los gobiernos monárquicos, existía la idea clara -clarísima- de que la Autoridad es única y exclusivamente de Dios: Él tiene la MAJESTAD y el PODER: es Rey de Reyes y Señor de los que dominan. Y “lo delega” en las personas que “detentan la potestad": por lo mismo, potestad VICARIA, pues no son el origen de su Poder, sino que LO ADMINISTRAN. Y, administradores, darán estrecha cuenta. Cae de su peso: Dame cuenta de tu administración.

¿Por qué? Porque, por recibirlo de Dios -el sistema da en el fondo lo mismo- deben ejercerlo en SU NOMBRE. Y Él les pedirá cuenta, y muy estrecha: mucho más que a los demás como es obvio, de tan lógico…

Todo este esquema de gobierno -de mandar y obedecer; de pedir cuentas a los gobernantes desde las instancias ad hoc para ello, que las había (el “Justicia de Aragón” es un ejemplo de libro, de libro histórico); de rendir cuentas a sus Cortes y a sus súbditos de tal ejercicio; etc.-, se viene abajo VIOLENTAMENTE, con miles de muertos solo en París en sus mismos inicios; acrecentado luego con el “régimen del TERROR” -"bautizado” así por fuerza de los hechos-; y continuado, hasta su consolidación, con la guerra civil que se montó en Francia.

El “gobierno del pueblo para el pueblo", ha pasado a definirse como “to’ pa’l pueblo", y se ha transmutado, como por arte de magia -nadie debe tener la culpa, fijo- en la “dictadura de las mayorías": más supuestas que otra cosa, porque son “minorías que se imponen por la fuerza -bruta o “ilustrada"- a las mayorías", con todos los chanchullos que estamos viendo y padeciendo; cada vez en mayor escalada de iniquidad en este pais, antes España: para qué nos vamos a ir más lejos.

La traducción exacta de esto y en lo que acaba es: “to’ pa’ mi". Ahí está Iglesias advirtiendo sobre los ahorrillos del personal, que son, por definición del tal Iglesias -nada que ver con lo eclesial-, del Estado, O sea: “pa’ mí, Gracias". Déjalos en el banco, que te quedarás sin ná’. Al tiempo. Y tendrás que seguir pagando a Hacienda, por su.

Pero “en todas partes cuecen habas": todos los gobiernos del mundo occidental son meras FOTOCOPIAS  unos de otros, por mor del NOM: masones de raíz, tronco, ramas, hojas y frutos… Todo puro veneno y corrupción. La única excepción, insisto, es USA, y no siempre: ahí están los “demócratas” para demostrarlo.

Antes de esas Revoluciones, se podía acudir, por ejemplo, al término JUSTICIA, y se podía hablar en nombre de la LIBERTAD, porque se sabía lo que era la PERSONA, la única realidad, después de Dios, que debía ser respetada. Por eso se tenía claro porque sin la primera, la Justicia, la segunda, la Libertad, no podía ni tener voz. Así lo hizo la francesa, y hasta la propia revolución marxista en Rusia gritaba estas palabras: que en boca marxista ya son ganas de gritar…

Y se podía acudir, porque significaban algo. Algo OBJETIVO, fuera de las manipulaciones personales o colectivas. Por tanto, eran términos que TODOS entendían de la misma manera, y eran palabras con una carga semántica común para todos, por encima de todos, y en todas las ocasiones.

La JUSTICIA era hacer LO JUSTO. En el caso de los gobiernos, GOBERNAR JUSTAMENTE. Y eso quería decir, gobernar según Dios, porque “solo Dios es Justo", Porque “solo Dios es Bueno". Era el mundo CRISTIANO que pretendía organizarse, personal y colectivamente, para vivir según Dios: con las luces y las sombras de toda obra humana, que esto no es el Cielo.

Ahora, en el mundo político y sus gobiernos, solo hay SOMBRAS, OSCURIDAD y MUERTE. O sea, INJUSTICIA y MALDAD. En definitiva: PECADO.

Y si antes, en esas condiciones, la obediencia era también LO JUSTO, ahora ya no: la Iglesia no se corta un pelo, en defensa de los más débiles y de los más ofendidos por los abusos del Poder, para señalar como “deber de conciencia” la resistencia y la desobediencia a las leyes INJUSTAS: las que actúan -van- contra los mandatos de Dios y contra la persona. Es decir, contra la Ley Natural y contra toda Moral; en consecuencia, contra el propio hombre.

Por estas dos razones son OFENSIVAS, y hay que DEFENDERSE con toda LEGITIMIDAD MORAL.

“Una banda de ladrones” o de “criminales” siempre son, de entrada un pequeño grupo, nunca una MAYORÏA. Y actúan siempre en beneficio propio. Un “beneficio” que se construye CONTRA el BIEN de los DEMÁS. Si roban, por ejemplo, a alguien se lo quitan: nunca lo ponen de sus bolsillos, porque ya no sería robar. Y si matan, no es porque se suiciden: siempre “suicidan” a los demás.

En las democracias liberales occidentales -con la “casta"-, o en los regímenes marxistas -con el Partido y la “nomenklatura"-, o en los regímenes dictatoriales bananeros -con los “listillos” de turno, civiles y militares- solo se gobierna para ELLOS: la “casta", la “nomenklatura", o los “listillos": o sea, para el “grupito": “la banda de ladrones". 

Y solo y siempre se ejercita “en beneficio propio": contra el BIEN COMÚN necesariamente. Es decir: el ejercicio del poder, del que se creen fuente y raíz -lo DEMOCRÁTICO es una mera pantomima para el que, a estas alturas, aún se quiera dejar engañar: gente que existe, no se crean-, es cien por cien INJUSTO, porque “los demás” solo están para ser “utilizados” -usar y tirar-, que es la más brutal injusticia.

Pero lo que no podía sospechar siquiera san Agustín, porque en su tiempo ni existía, era que “la banda de ladrones", en una nueva vuelta de tuerca -más criminal aún-, se iba a convertir en una pura y dura MAFIA. Que esto son, pues en esto han quedado, los gobiernos occidentales; o sea, las democracias liberales.

De ahí que el sistema ha devenido, única y exclusivamente, en MENTIRA, DELITO y CORRUPCIÓN: no hay otra cosa, y acualqueir método vale. De este modo, la mentira, el delito y la corrupción ES el SISTEMA. Un sistema cerrado en sí mismo y que no pretende ser otra cosa. Porque, con los presupuestos en los que se apoya, no puede salir otra cosa.

Lo que están haciendo, gobierno y ¿oposición? en este último mes es de juzgado de guerdia…, si aún hubiera juzgados que no estuviesen vendidos y no participasen del sistema. Que lo dudo: están por la “ensoñación", y no se han despertado

Es el bucle final que culmina el “como si Dios no existiese”: si no existe Dios, solo existe el poder del hombre enfermo de mentira, corrupción, falsedad y muerte. Los nombres de los que nos gobiernan, y que pueblan este horizonte, los pueden completar ustedes.

A mí me coge demasiado asqueado.

PD. La Iglesia, la auténtica, la de siempre, la que salió de las manos de Cristo y quiere seguir en esas manos, NUNCA ha tenido miedo de llamar a las cosas por su nombre, recordar la doctrina, velar por la buena marcha de las cosas y prevenir a todo hombre, en general; y, si falta hacía, en particular también; y siempre PUBLICAMENTE. Todo en orden a formar las conciencias y ordenar las vidas de las gentes conforme a Dios. La Iglesia Católica ni calla, ni se esconde, ni se desvirtúa.

Las palabras de san Agustín que hemos recogido en el titulo son un botón de muestra, de los infinitos que se podrían aportar.

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06:34

Es seguro que a Dios no lo van a matar ni queriendo, que sí quieren. Si pudieran claro, que no pueden. Pero ahi están borrando todo vestigio -o intentándolo, y a conciencia- de cualquier rastro divino por pequeño que sea: en la Creación, en la sociedad y en el mismo hombre.

Y por eso se ensañan con toda la crueldad de la que son capaces -todos los métodos les parecen buenos para eso- para matar al HOMBRE: verdadero “vestigio” o “signo y presencia visible” de Dios en la Tierra.

Esto no es de ahora, evidentemente. Es “moderno” y “viejo” a la vez, porque es el producto del odio a Dios, que se transmite y se perpetúa en el tiempo; y, en consecuencia, del odio a sus obras. Y la mejor, con muchísima diferencia, es la “persona humana", creada a imagen y semejanza de Dios exactamente, como nos lo narra Él mismo, en el Génesis: Hombre y mujer los creó, varón y hembra los creó: Palabra de Dios, Verdad de Dios.

Por “viejo” no hay que irse hasta las catacumbas: viene del s. XVIII-XIX, y se hace realidad en toda su brutalidad en el s. XX-XXI. En el fondo: todo “contemporáneo". Y, de hecho, los que tenemos una edad, lo hemos visto casi de primera mano; de algunas de sus barrabasadas somos testigos de visu

Nace y está presente desde el primer día, con la MASONERÍA, que sigue en ello; ahora con mucho más PODER que antes, eso sí. Y se pone en práctica brutal y cruelísimamente, como nunca se había visto antes sobre la tierra, con los Regímenes Totalitarios -NAZISMO y MARXISMO, antes; y hoy con las “DEMOCRACIAS” al uso-, que nacen y viven todos y todas exactamente para desterrar a Dios del mundo, de la sociedad -empezando por el mundo político, que es el poder absoluto- para llegar, en consecuencia, al hombre.

Podrán cambiar tacticas y/o métodos, y las cambian, de hecho: por eso se llaman y se reconocen de modos distintos; pero la finalidad es la misma cerrilmente, obcecadamente: matar a Dios, matando al hombre.

No se salva ningún régimen occidental, aunque no todos están al mismo nivel, como es lógico y constatable. Pero no se salva ninguno.

Hasta entonces, hasta bien entrado el s. XX, los regímenes católico-monárquicos habían sido el muro de contención de la masonería y de los incipientes “socialismos” y demás “ismos” de todo signo y condición, genéticamente revolucionarios -está en su ADN-, precisamente a favor de sus pueblos, de todas sus gentes, especialmente las más desfavorecidas.

Por eso, los masones no pararon hasta que se los cargaron. España, con Alfonso XIII, y Austria con el emperador Carlos, fueron los últimos, sustituidos en Europa por una serie de “estaditos” perfectamente manejables, como se ha demostrado, que acabaron entregando, las “democracias europeas", a los soviéticos. Poco antes se habían cargado la dinastía reinante en Portugal, volándola en pedazos, o con un tiro en la cabeza.

¿El método? Siempre encontraban a mano “curiosamente” a un anarquista o asimilado, izquierdoso y ateo, dispuesto a cargarse a quien hiciese falta, inmolándose o no: pero asesinando a quien le señalaban. Al que luego -no les dolían prendas en esto-, ensalzaban hasta el “martirio” por la libertad del pueblo: “to’o p’al pueblo", ¿les suena?

Tampoco dudaban en presentarse -estaban más que crecidos: se sabían soberbiamente vencedores de antemano- ante los reales soberanos, puestos previamente en la diana, para ofrecerles “el oro y el moro", empezando por mantener el trono…, si cedían a las pretensiones masónicas; aunque, eso sí, “perdiesen su alma” -pequeño “detallito"-, como bien sabían los interpelados, por católicos: caso de Alfonso y Carlos, calcados; y casi por las mismas fechas.

Los dos se negaron heroicamente, como personas de honor y como reyes católicos, como sabemos; y se les cumplieron las amenazas: los dos, a no tardar mucho, ¡a la calle! Porque eso sí: los masones y sus aliados -todos los de los “ismos"-, no amenazan en vano. Ahí están los hechos de unos y de otros.

Les copio, para que vean de dónde viene todo lo que está pasando a día de hoy en este país, y antes en otros: en todas las democracias occidentales. Aquí llegó todo más tarde, fundamentalmente por Franco, que fue el único gobernante que consiguió echar de España a los masones: sabía perfectamente dónde le dolía al País y al personal. Y, por lo mismo, ofreció la enseñanza privada a la Iglesia, amén de la tutela religiosa de la enseñanza pública.

Los conocía bien -muchos militares lo fueron: de los republicanos, pero también algunos en las mismas filas nacionales, como Cabanillas: era público-: los había estudiado, se fue a por ellos y se largaron, con el rabo entre las piernas, y con todo lo que pudieron arramblar. Solo volvieron con la “democracia", y ahí están, resucitando todas sus máximas y sus fobias anticatólicas y antihumanas,  por ateas.

Supongo que les sonará lo del divorcio, el aborto, la escuela laica -o sea: atea y anticatólica; y por lo mismo, infrahumana-, ¡fuera matrimonios! -o sea: “matrimonio civil"-, ¡revolución obrera y muerte al empresario!, anarquismo y terrorismo, huelga, corrupción económica, política y judicial, separatismo, abajo el orden público, la mentira sistemática y como sistema, prensa partidista escorada sin pudor alguno a la progrez y sus promotores, enfrentándose descaradamente al poder legítimo, saqueo de las arcas del Estado, limitación de nacimientos, ingeniería social, asalto y saqueo al patrimonio de la Iglesia, etc., etc., etc.

¿Saben de dónde viene todo eso? ¡Mismamente, de la MASONERÍA! No se han movido ni un paso de todos y cada uno de sus presupuestos y finalidades desde el s. XVIII: lo que no han podido hacer antes, lo dejan en pendientes y lo hacen cuando pueden, por ejemplo, ahora mismo, a través de los políticos y de los grupos de presión, más los tontos útiles, que siempre los encuentran… porque los hay: son los únicos que, además, lo hacen gratis: ¡más tontos, imposible!

Y MATAN. Tanto desde dentro de la propia persona como matarlas directa e impunemente: para eso se hacen las leyes convenientes: a conveniencia del legislador y del ejecutor: los jueces, como tantas y tantas veces, son meros “mandaos", como demuestran ellos mismos con sus “ensoñaciones” y los “juristas de prestigio".

Ahí están, instalados en la sociedad española, la anticoncepción como primera manipulación del orden y del sentido del matrimonio y de la familia; y, si falta hace, siempre nos quedará el aborto. Ahí está el divorcio, y la colección-carrera de “emparejamientos". La sustitución de “marido y mujer” por “pareja", con la admisión de que cualquier cosa es/sustituye al MATRIMONIO y a la familia, con “matrimonio civil” o con arrejuntamiento. La reduccion de la mujer, y del amor conyugal, a objeto y sexo. El desconocimiento de lo que son y suponen los hijos: el bien, el verdadero bien, del matrimonio, fruto del amor conyugal y de la generosidad y el cariño por el propio cónyuge; sin pretender que “comprar” un crío, y/o “alquilar un vientre", o la “inseminación artificial” -tal cual a una vaca: a eso se reduce a sí misma ya la mujer- da exactamente lo mismo que “creced y multiplicaos". La “ideología de género” que, como toda ideología, ha de encontrar un enemigo, normalmente inventado: en este caso, el hombre contra la mujer; la persona con un cuerpo sexuado -hombre o mujer- sustituida por una quimera: la locura por decreto.

Por supuesto, nada de esto sería posible -podríamos alargar el listado-, si mucho antes no se hubiese empezado a pretender que la mujer no supiese lo que es ser mujer. Luego, que estuviese enfadada con ser mujer. Y, más adelante, que se rebotase y renegase de ser mujer… para ser ¿hombre, quizás?

Por si toda esta ingeniería no bastase, se coge a los niños y se les machaca desde dentro y desde bien temprano: ahora ya en parvulillos. Se les quita, con la educación -así se explica la fijación de la progrez con la educación y sus “planes de desarrollo"; y así quedan más en evidencia las antes “derechas", que ahora son la misma progrez: tan progrez que ni ellos mismos caen en la cuenta: así de podridos están-, se les quitan las coordenadas de bien/mal, bueno/malo, cierto/dudoso, verdadero/falso, espacio y tiempo que me miden, lo quiera o no/lo que me da la gana, persona/animal/cosa, Dios/hombre, eternidad/caducidad, pensar/opinar, padre y madre/hijo…

es decir: se les quitan todas las referencias antropológicas -que no culturales- con las que uno se encuentra existiendo y se le borran, igual que se hace en un ordenador: se le borran los “programas” y se “reprograman".

Y ¿qué sale? Lo vemos todos los dias: niñ@s enganchados al alcohol, las drogas y el sexo ya con 12-13 años. Hijos que les sacuden a sus padres: antes ya les han denunciado varias veces. Fracaso escolar como nunca, y va a más. Incomunicación -con quién me voy a comunicar si no sé con quién debe hacerlo, si me he quedado sin entorno, si soy/estoy como “un pulpo en un garaje".

Este es el panorama nada imaginario: no es la pintura de un locatis. Esto está en los periódicos que, aún, tocan estos temas y levantan alguna voz -solo un poquito-, para callarse a continuación porque en la página siguiente tienen que hablar de los bien que no hacen “estos chicos". Y seguir admitiendo lo que degrada personal y colectivamente.

Por último: siempre les quedará la EUTANASIA. Que ya está en marcha. Y no es el coronavirus: eso va por otro lado, y no da los resultados que estos buscan.

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10:02

Cuando hablo de “matar a Dios” me refiero a la llamada “¿teología? de la muerte de Dios” por un lado: o sea, desde los mismos adentro de la Iglesia; y, por el otro, a todos los intentos que, por lo civil, por lo militar y por lo propagándístico, llevan milenios intentántolo. Claro que, desde el siglo XIX, con una perseverancia y unos medios, institucionales y no-instucionales, como nunca antes. Y ¡a degüello!

Así que, intentarlo, siguen erre que erre. ¿Conseguirlo?: para nada. Electi mei non laborabunt frustra: “mis elegidos no trabajarán en vano”. ¿Quiénes? Siempre y en primer plano, y con las alianzas pertinentes, la MASONERÍA. Porque todo el tema del “Nuevo Orden Mundial” (NOM), que con su monserga de la “nueva iglesia” -como si les importase algo el tema, que solo les importa en la medida en que sirva para acabar con la que hay, la única VERDADERA: la que realmente SALVA-, viene de lejos: desde los mismos inicios de la masonería, como acabo de afirmar.

Todos los intentos de la ¿creación? de una “nueva iglesia", algo así como una “iglesia de iglesias", síntesis perfecta que debería acabar “de una vez por todas” con todos los ¿conflictos? entre ellas, es el trampantojo de los masones. Una iglesia sometida a los poderes públicos, por supuesto, porque “elllos” son los poderes públicos: ahí está China para demostrar hasta qué punto, aunque “ni por esas” cede la verdadera Iglesia; como antes Rusia; o como antes Mahoma y sus seguidores; y antes los mismos bárbaros; y antes aún, desde sus primeros pasos, los romanos. Aunque no podemos olvidar que, los primeros, los judíos.

Y desde dentro de la Iglesia Católica: ahí están todos los cismas -el más dañino con diferencia, el de Lutero-; y antes, los anglicanos, y antes los arrianos…; y ahora, todos estos “folklores” doctrinales, litúrgicos y pastorales -ninguno es inocuo: todos son intencionadamente perversos-, con sabor a herejía: aunque muchos no pasan de las consabidas sandeces e imbecilidades de los “progres” de guardia con nómina clerical; estén donde estén en el escalafón jerárquico. Lo de los religosos va por otro lado, aunque su concurso, activo y a conciencia en muchísimos casos, es de psiquiatra, como mínimo. (No lo digo en términos médicos, por supuesto).

Como es lógico, ni todos los miembros de la Jerarquía, ni todos los religiosos: ni mucho menos. Porque santos, también los hay. Y muchos. Incluso mártires. Y en los dos ámbitos.

¿Han conseguido algo?

¿Qué ha sido, por acudir a lo más “in", de los “germano-amazónicos"? Creo que aún se están lamiendo sus heridas. Por poner un poner. 

Porque lo de “la amazonia” iba muy en serio. Más de lo que muchos se han creído: lo saben muy bien todos los defraudados, que prácticamente ya se relamían de gusto: vamos, que habían comprado ya el champán, y/o el cava; además del caviar: que perras tienen.

Porque era para echarse a temblar y estar ya pensando en cómo salir de ahí: arreglo humano no tenía el tema. Luego, como “el Señor escribe derecho con renglones torcidos", vino “el libro a cuatro manos", y salió el documento pontificio reglamentario. “Y aquí paz y después gloria".

Sí. Lo de cargarse el celibato sacerdotal y demás, era un torpedo en la línea de flotación de la Iglesia Católica como tal: perfectamente diseñado, bien construido, y sabiendo dónde estaba el blanco. Incluso habían empezado la “cuenta atrás” del disparo -esos números que se cantan del 10 al 0-, con el bulo -que yo me creí: estaba muy bien diseñado también, y perfectamente elegido el momento de su lanzamiento-, de que el documento del Papa asumia de facto todo lo que había salido en las discusiones y se recogía luego en las conclusiones finales del Sínodo.

No ha sido así. Laus Deo!

Pero, siendo esto así, y certificándonos en el poder de la oración; conocedores de que el Señor cuenta con todos nosotros para obrar Él, y seguros de que nos deja solos -¡ni nos dejará nunca!- hasta el final de los tiempos, es el momento -quizá el último tren- para que nos pongamos en serio a recoger y levantar “lo católico", porque la Iglesia no puede seguir así: como si fuese de goma, que se estira y se estira más y más…, porque se puede romper. La podemos romper. De hecho, está muy rota.

También los judíos eran el Pueblo Escogido y lo despreciaron: y ahí está en lo que se han quedado. Como las promesas de Dios a David, a Salomón, etc.: se quedaron en nada… por la desafección de los que las recibieron. ¡Y eran promesas de Dios!. Que, como se cumplen siempre, se han tenido que cumplir en Cristo, pasando por encima de las personas y del pueblo al que iban dirigidas en primer lugar. Y han quedado apartados, y el señor les ha pasado por encima.

¿Escarmentaremos en cabeza ajena? Mejor nos iría. ¿Nos dejaremos guiar por Dios, nuestro Padre, por Jesucristo su Hijo, y por el Espíritu Santo que gobierna la Iglesia, sí o sí? Deberíamos.

En nuestras manos está. Vamos a pedírselo al Señor, especialmente en este tiempo de Cuaresma, para todos en la Iglesia, del primero al último: ¡Perdón, Señor, hemos pecado! ¡Tú nos salvarás!

¡Qué duro se nos tiene que hacer “dar coces contra el propio aguijón"!

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09:56

El Salmo 2 comienza así: “¿Por qué se amotinan las gentes, y las naciones hacen planes vanos?…“.

Estas palabras que salen de la boca de nuestro Padre Dios, se dirigen a todos y, por tanto, valen tambien para todos. Pero me temo que, tal como están las cosas tanto en el mundo como en la Iglesia, para quien primero valen -deberían valer, y muy principalmente- es para los adentros de ella misma; muy en especial para los que formamos parte de su Jerarquía, a todos los niveles: desde el Papa hasta el último sacerdote recién ordenado. Lo que, logicamente, me incluye. Porque aquí, en la Iglesia, es donde realmente hace daño, y duele.

¿Planes vanos? ¿Qué planes vanos se montan dentro de la Iglesia Católica? Podría preguntárselo mucha gente, sorprendida o quizás hasta un punto escandalizada por tales suposiciones; gente que quizá no está al tanto, o sí: pero que no le interesa, o  pasa olímpicamente desde hace ya mucho, o puede que incluso le parezca que ya iba siendo hora, que “¡por fin el cambio está aquí, y ha venido para quedarse!” ¡Aleluya!, que estamos en Pascua.

Y esto, ya desde las “trastiendas” del propio CV II -en el mundo civil se les hubiesen llamado las “cloacas"-, cuando se utilizaron fuertes recursos económicos y personales para poner en marcha e   implantar y dar velocidad al tan “urgente y necesario" aggiornamento: así se montaron las “autopistas” del desmantelamiento de la Iglesia Católica, con toda las prisas que se le pudiera imprimir al asunto; además de que, según los interesados, urgía, “los Signos de los Tiempos” y “los hígados de las ocas” daban siempre positivo, y había que aprovechar la coyuntura, no fuera la gente a darse cuenta de lo que se “cocía", y la liaran: que aún podían…, y no era plan.

A nivel de opinión pública y publicada, a través de triquiñuelas clericalonas, con el concurso de pequeños golpes de mano si no bastaban los golpes de efecto, con el asentimiento de los que no daban más de sí -meros “expectadores", se les podría calificar, pero dieron positivamente su voto aún sin saber muy bien ni a quién ni para qué-, con el engreimiento de los marrulleros de estar dándole un auténtico “vuelco” a la propia Institución, y con el ninguneo y persecución, por parte de todos estos anteriores, de los buenos cardenales, obispos, peritos y consejeros que dieron la buena batalla -la de Dios y su Iglesia-, pero… PERDIERON. ¡Dios sabe más! Y habra sido para bien, aunque aún no sepamos con certeza de qué bien se trata.

Y, como lo sabe, Dios lo dice, porque nunca se calla: En vano me veneran cuando enseñan mandamientos y doctrinas humanas (Is 29, 13). Y en el Evangelio, puntualizará a través de su Hijo: Rechazáis el mandato de Dios para establecer vuestra tradición (Mc 7, 9); y en otro lugar: El que quebrante el más pequeño de estos preceptos y lo enseñe así a los hombres, será tenido por muy pequeño en el reino de los cielos (Mt 5, 19).

¿Acaso no se trastorna hoy, dia sí y día también, la Verdad del Señor y la disciplina de la Iglesia cuando no se observa fielmento todo lo que Jesús hizo y enseñó? Precisamente por y para esto, el sacerdote hace las veces de Cristo, cuando repite aquello -y solo aquello, y en su Nombre- que Él hizo y enseñó.

Por esto dirá también Jesús: Quien se avergüence de Mí, el Hijo del Hombre se avergonzará de él (Mc 8, 38). Remachando san Pablo: Si yo quisiera agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo (Gal 1, 10).

No era nada nuevo: bien nos lo había advertido ya el Salmo, cuando nos echa en cara: Tú odias mis enseñanzas y te echas a la espalda mis palabras. Si veías un ladrón, te ibas corriendo con él y te ponías entre los adúlteros (Salmo 49, 16-18); porque cuando uno, conscientemente, despoja de la Verdad evangélica las Palabras y los Hechos del Señor, corrompe y adultera los preceptos divinos: Por eso aquí estoy contra los profetas, dice el Señor, que hurtan mis palabras, cada uno del que tiene más cerca, y seducen a mi pueblo con sus mentiras y errores (Jer 23, 28.30.32).

Viene todo esto a cuento de las barbaridades que se ven y se oyen en la Santa Iglesia, todos los días, a todas horas, de un montón ya de miembros de la Jerarquía. Y del nulo efecto que, en el resto de sus miembros, que deberían no callar -más bien GRITAR- y encarnar de este modo al Buen Pastor y dar la vida por sus ovejas, tienen tales desafueros.

Pongo algunos ejemplos. Muy pocos y a propósito, porque los hay a cientos.

Todo esto, ¿por qué? ¿A santo de qué? ¿Qué pueden sacar con ello? ¿Acaso no es el mismo Señor el premio de nuestra heredad? ¿No trae cuenta la lealtad y la fidelidad a Dios y a su Iglesia? ¿Llena más la mentira, la corrupción, el pecado? ¿Alguien se cree que por obrar de estamanera se gana todo el mundo, como promete el mismo demonio?

Por contra, el Señor no dice: “Dura cosa te es dar coces contra el propio aguijón(Hch 9). Y advierte muy seriamente: Omne regnum divisum contra se, desolabitur; et omnis civitas vel domus divisa contra se non stabit: “Todo reino dividido contra sí mismo, será desolado; y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no permanecerá". 

¿Es esto precisamente lo que se busca por parte de ese personal? Da toda la impresion de que sí, ciertamente.

San Cipriano de Cartago, obispo y mártir, se las tuvo tiesas con el mismo Papa, obispo de Roma, porque este enseñaba -y quiso que así se hiciera en toda la Iglesia Católica-, que no había que bautizar a los que venían a la Iglesia desde las sectas heréjticas, sino que solo se les impusiese las manos; dando como argumento que el bautismo recibido allí ya valía; y porque “ellos [los herejes] hacen lo mismo: no bautizan a quienes ya están bautizados".

Esto indigna de tal forma a Cipriano, que además de hervirle la sangre,  no se corta un pelo para decir, por escrito, enviado al Papa y a los demás obispos, que el Papa se equivocaba, y que no podía procederse de esa forma. Y lo argumenta.

: “Debemos, por tanto, seguir sus palabras: aprender todo lo que Él enseñó y obrar todo lo que hizo. De lo contraio, ¿cómo puede decir que cree en Cristo quien no cumple lo que Cristo mandó? O, ¿como alcanzará la recompensa de la Fe quien no es fiel a sus mandatos? Necesariamente vacilará y vagará de un sitio a otro y, arrastrado por el viento del error, será aventado como polvo que el viento levanta. No caminará hacia la salvación quien no se mantiene constante en el camino verdadero.

3. Hay que guardarse, por tanto, no solo de los peligros claros y manifiestos, sino también de los engaños que se hacen con sutiles argucias. y ¿quién más astuto y sutil que el enemigo, que una vez descubierto y derrotado con la venida de Cristo, cuando ya la luz brilló entre los pueblos  resplandecía con su fulgor salvador para liberación de los hombres, de modo que los sordos recobraban el oído para la gracia espiritual, los ciegos abrían sus ojos al Señor, los enfermos se restablecían con la salud eterna, los cojos corrían a entrar en la Iglesia, y los mudos elevaban con voz clara sus oraciones, viendo este que se abandonaban los ídolos y quedaban desiertas sus casas y templos debido al gran número de creyentes, planeó un nuevo engaño para embaucar a los incautos y esconderse bajo el título de cristiano? Inventó las herejías y cismas para mudar la Fe, corromper la verdad y romper la unidad. Así, a los que no puede mantener en la oscuridad del antiguo camino, los asedia y engaña con el error de una nueva senda. Rapta a los hombres de la misma Iglesia, y cuando creen haberse acercado ya a la luz y verse libres de las tinieblas del mundo, sin que se den cuenta, los envuelve de nuevo en otras tinieblas, de modo que sin guardar el Evangelio de Cristo y su ley, se llaman cristianos, y envueltos en oscuridad piensan que poseen luz, y ello por las mentiras y halagos del enemigo, que, según nos dice el apóstol, se tranforma en ángel de luz y disfraza a sus servidores como ministros de justicia, que presentan la noche como día, la muerte como salud, la desesperación con apariencia de esperanza, la perfidia como fidelidad, el anticristo con el nombre de Cristo. Así tergiversan sutilmente la realidad, engañando con apariencias de verdad. Esto ocurre (…) por no volver al origen de la verdad, por no buscar la cabeza ni guardar la doctrina del maestro celestial.

(…)

5. Debemos mantener y defender firmemente esta unidad, sobre todo los obispos, que somos los que presidimos en la Iglesia, a fin de probar que el mismo episcopado es también uno e indiviso. Que nadie engañe con mentiras a los hermanos, que nadie corrompa la verdad de la Fe con una pérfida prevaricación. El episcopado es uno solo, del cual participa cada uno solidariamente. Asimismo la Iglesia es única, aunque se extiende ampliamente en una multitud por el crecimiento de su fecundidad, como también son muchos los rayos del sol pero una sola es la luz, y son muchas las ramas del árbol, pero uno solo es el tronco enraizado fuertemente en la tierra; y cuando de un solo manantial fluyen muchos arroyos, aunque surjan muchas corrientes que se difunden por la abundancia de agua, sin embargo, permanece la unidad en el origen.

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