Articles by "Padre Santiago Quemada"

02:51
Resultado de imagen de AntipatrisLa palabra de Samuel llegó a todo el país. Por entonces salió Israel a la guerra contra los filisteos y acamparon en Ebenézer, mientras los filisteos acamparon en Afec. Los filisteos formaron frente a Israel, la batalla se extendió e Israel fue derrotado por los filisteos. Abatieron en el campo unos cuatro mil hombres de la formación. Cuando la tropa volvió al campamento, dijeron los ancianos de Israel: « ¿Por qué nos ha derrotado hoy el Señor frente a los filisteos? Traigamos de Siló el Arca de la Alianza del Señor. Que venga entre nosotros y nos salve de la mano de nuestros enemigos». El pueblo envió gente a Siló para que trajeran de allí el Arca de la Alianza del Señor del universo, que se sienta sobre querubines. Allí, junto al Arca de la Alianza de Dios, se encontraban Jofní y Pinjás, los dos hijos de Elí. Cuando el Arca de la Alianza del Señor llegó al campamento, todo Israel prorrumpió en un gran alarido y la tierra se estremeció. Los filisteos oyeron la voz del alarido, y se preguntaron: « ¿Qué es ese gran alarido en el campamento de los hebreos?». Y supieron que el Arca del Señor había llegado al campamento. Los filisteos se sintieron atemorizados y dijeron: «Dios ha venido al campamento». Después gritaron: «¡Ay de nosotros!, nada parecido nos había ocurrido antes. ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de la mano de estos poderosos dioses? Estos son los dioses que golpearon a Egipto con todo tipo de plagas en el desierto. Filisteos, cobrad fuerzas y portaos como hombres, para que no tengáis que servir a los hebreos, como os han servido a vosotros. Portaos como hombres y luchad». Los filisteos lucharon e Israel fue derrotado. Cada uno huyó a su tienda. Fue una gran derrota: cayeron treinta mil infantes de Israel. El Arca de Dios fue apresada y murieron Jofní y Pinjás, los dos hijos de Elí. (1Sam 4, 1-11).

Afec siempre ha sido una fortaleza estratégica debido a su ubicación geográfica. Se encuentra en el nacimiento del río Jarcón, lo cual causa el bloqueo de tráfico en la costa y obliga a la autopista costera internacional a pasar a través de un estrecho entre el río y las montañas. 

Las dos rutas costeras del sur de Afec son también obligadas a converger aquí y continuar hacia el Monte Carmelo. La naturaleza estratégica de este lugar continuó a través del periodo Turco, y la fortaleza fue construida por el soberano Otomano Suleyman El Magnifico.

En el periodo de bronce final, los egipcios establecieron un puesto para vigilar la autopista. Excavaciones descubrieron un sin número de inscripciones de esta “casa del gobernador.” 

Tiempo después, Afec fue el lugar en donde acamparon los filisteos cuando pelearon contra los israelitas y capturaran el Arca del Pacto de Yahweh (1Sam 4). 

Al final del reino de Saúl, los filisteos se reunieron de nuevo aquí y David no fue autorizado para unirse en la batalla en contra de los israelitas (1Sam 29).

Cuando Herodes el Grande se convirtió en Rey (37-4 a.C.), el reconstruyó Afec y la llamo ciudad de Antípatris en honor a su padre Antipater. Hallazgos arqueológicos han revelado la calle principal de la ciudad con tiendas a ambos lados de la vía. 

Imagen relacionadaDespués que Pablo fuera arrestado en Jerusalén, los romanos sacaron a Pablo de la ciudad para evitar un complot para matarlo (Hch 23). La tropa lo llevo a Antípatris (a medio camino) antes de continuar hasta Cesarea el día siguiente. La ciudad fue destruida en 363 d.C. por un terremoto.

Los cruzados también reconocieron el valor estratégico del área y construyeron un castillo en la colina con vista hacia el sitio antiguo. Este castillo se llamó “Migdal Afec” (Torre de Afec) y fue construido sobre una fortaleza judía del tiempo de la primera revuelta judía (66-70 d.C.). 

El castillo también es conocido como “Mirabel” (vista hermosa). La mayoría de las ruinas que se pueden ver hoy son del periodo turco.

Let's block ads! (Why?)

09:18
El mosaico en homenaje al “Dios Jesucristo” es uno de los primeros registros de la creencia en la divinidad de Cristo de los primeros siglos de la era cristiana. La escritura data del año 230 d.C. El “reconocimiento” de la divinidad de Jesucristo sólo fue oficializado por la Iglesia en el Concilio de Nicea, en el 325d.C.

La pieza fue descubierta en 2005, en la región de la aldea de Othnay, cerca de Megido, en el norte de Israel.

Cancelada por la Autoridad de antigüedades de Israel y la Universidad de Tel Aviv, formaba parte del suelo de lo que se cree que es una iglesia que funcionaba en una casa.

Sólo ahora ella será abierta al Público. Son tres inscripciones en griego, que dicen: “Akeptous, la devota, dedica la mesa a Dios, Jesucristo, como memorial”. Akeptous es el nombre de una mujer que donó su mesa para la celebración de la cena, explican los arqueólogos. El mosaico era como una “placa de homenaje”.

El Dr. Yotam Tepper de la Universidad de Haifa, que encabezó la excavación, explica que el mosaico probablemente era parte de una sala de oración en la casa de una familia cristiana. Como era costumbre en la época, esas casas eran el centro de la comunidad cristiana antes de que los primeros templos cristianos fueran construidos en el siglo IV.

Las imágenes de los peces, uno de los símbolos cristianos más comunes en la Iglesia primitiva, también están presentes en el mosaico. el ‘Icthys (término griego para pez) era usado como un mensaje cifrado en un periodo dónde había persecución creciente. El acrónimo usa las letras iniciales de la frase griega: “Jesucristo, Hijo de Dios, el Salvador”.

Se cree también que el descubrimiento de ese mosaico ayuda a mostrar que, aunque tradicionalmente hostil al culto cristiano, Había tolerancia en aquella aldea situada en un campamento militar romano.

“Aquí, los romanos tenían hasta oficiales cristianos”, dijo Tepper. “La persecución puede haber sido exagerada o acudió más tarde aquí”. Hay indicios de que el donante del mosaico habría sido un centurión romano llamado Gaianus, también llamado “Porophrius, nuestro hermano”. esto confirmaría la tolerancia y hasta la adhesión del soldado en aquella época.

Let's block ads! (Why?)

01:10
Imagen relacionadaBajando cinco escalones se pasaba del patio de los sacerdotes al patio de Israel, que rodeaba al primero por tres lados. Al norte y al sur era de cuarenta codos de ancho y al este sólo de once codos. Una galería de diez codos de ancho, sustentada por espléndidas columnas de mármol, corría alrededor de este patio, probablemente también por el lado oeste, y proporcionaba refugio del sol y la lluvia. Sólo se admitía aquí a los hombres y sólo al rey se le permitía sentarse.

Al este de este patio frente a la casa de Dios (12) se alzaba una soberbia puerta, la más hermosa de todas, que según Josefo y la Mishná (Middoth, I, 4) era un regalo de Nicanor, un rico judío de Alejandría. Esta era la Thoura oraia, la porta speciosa (Hechos, 3, 2) donde San Pedro curó al hombre lisiado de nacimiento. Era de cincuenta codos de alto y cuarenta de ancho, y sus puertas de bronce corintio, labradas y cubiertas con planchas de oro y plata, eran tan pesadas que se precisaban veinte hombres para moverla. Josefo añade entre los signos premonitorios de la destrucción del Templo que esta puerta se abrió por sí sola a medianoche hacia el año 30 después de Cristo (Bell. Jud., VI, V, 3).


Desde la Puerta de Nicanor una escalera semicircular de quince escalones descendía al patio de las mujeres, rodeada por una galería al norte, este y sur. Aquí se admitía a las mujeres y se les reservaba sitios al norte y al sur, pero los hombres también frecuentaban este patio y habitualmente lo cruzaban cuando iban al Templo. Aquí había bancos, pues estaba permitido sentarse (cf. Marcos, 12, 41).

A los lados probablemente de la Puerta de Nicanor había trece cajas, con una inscripción que indicaba la finalidad especial de cada una: aceite, madera, vestidos sacerdotales, palomas, etc. Aquí vio Cristo a los ricos y a la pobre viuda depositar sus ofrendas (Lucas, 21, 1). En las cuatro esquinas había cuatro cámaras sin techo, de cuarenta codos en cuadro. Según el Talmud la cámara del noroeste era donde los impuros y leprosos, que se habían curado, se bañaban y eran declarados limpios por los sacerdotes.

En la cámara del noreste los sacerdotes clasificaban la madera; en la del sudoeste se conservaba en bodegas el aceite y el vino; en la del sudeste los que habían cumplido el voto de los Nazaritas afeitaban sus cabezas (Cf. Números, 6, 13 y ss; Hechos, 18, 18). En estas cámaras también estaba permitido lavar, cocinar, etc. Según Middoth, II, 5, había también en este patio cuatro habitaciones donde se alojaban ciertas mujeres.


Resultado de imagen de templo de herodesTres lados del patio interior estaban rodeados por edificios de cuarenta codos de ancho, separados por nueve puertas en forma de torres, cuatro al norte y cuatro al sur, de las cuales sólo dos se abrían al patio de las mujeres, con la puerta oriental. Estas puertas o más bien suntuosos pórticos, eran de 40 codos de alto, ancho y largo.

Una amplia barra dividía la entrada en dos huecos de diez codos de ancho y veinte de alto cada una con hojas de madera recubiertas de planchas de oro y plata. El vestíbulo era de treinta codos por lado y sus seis arcos estaban soportados por dos pilares de doce codos de circunferencia.

A los lados del patio de Israel cinco peldaños conducían al pórtico cuyo vestíbulo estaba provisto de manera similar de diez peldaños o una rampa. Aún había tres puertas dentro del haram esh sherif, la Puerta Dorada, la doble puerta y la triple puerta, construidas según el mismo plan. Entre estas puertas había una serie de cámaras dedicadas a diversos usos.

Al oeste de la segunda puerta del sur estaba el lishkat gazit, sala del Sanedrín (Middoth, II, 5), con una cámara para la instrucción del pueblo, y en el patio de las mujeres estaba el gazophylakion, sala del tesoro (Ant. Jud., XIX, VI, 1). Este vasto edificio descansaba en unos cimientos con un saliente de diez codos formando un deambulatorio, al que se accedía por una escalera de doce o catorce peldaños. Ésta era el het, estaba rodeada por un parapeto de piedra llamado soreg y enfrente de las nueve puertas había pilares con inscripciones en griego y latín notificando a los visitantes que estaba prohibido bajo pena de muerte a los no-judíos acercarse más al Templo. Hace algunos años se encontró en las cercanías del haram esh sherif uno de los pilares con una inscripción griega.


El resto de la vasta plataforma formaba el patio exterior de los gentiles. Estaba pavimentado con amplias losas y rodeado por todos lados por una doble galería formada por dos filas de columnas de veinticinco codos de alto. La que miraba al valle del Cedrón era llamada “Puerta de Salomón” (cf. 1 Crónicas, 9, 18). Seguramente era anterior a Herodes, y Josefo data su origen del mismo Salomón.

Relata que en el año 62 o 64 después de Cristo los 18.000 trabajadores empleados todavía en el adorno del Templo empezaron a no tener trabajo y pidieron demoler la Puerta de Salomón; pero ésta, aunque antigua, era tan hermosa y el coste de reemplazarla habría sido tan grande que el rey Agripa II decidió conservarla y emplear a los trabajadores en pavimentar las calles de la ciudad (Ant. Jud., XX, IX, 7). Tanto si data de los reyes de Judá o sólo de Zorobabel es suficiente para dar una idea de la magnificencia de los dos primeros templos de Jerusalén. En las esquinas de estas galerías había cámaras (pastophoria) para los guardias.

Por el lado de la ciudad la entrada se hacía a través de varias puertas de incomparable belleza, cuatro al oeste de la explanada, dos al sur, una al este y una al norte. En un terraplén inferior en el centro, Herodes erigió la basílica real, un edificio suntuoso dividido en tres naves por cuatro hileras de cuarenta y una columnas corintias. Cada columna era de más de cinco pies de diámetro. Al norte de la explanada construyó dos vastos patios rodeados de puertas que se extendían hasta la escarpadura de la roca de Baris. Estos patios se comunicaban con la Antonia sólo mediante dos escaleras (cf. Hechos, 21, 35).


Let's block ads! (Why?)

01:54
Imagen relacionadaEl Patio de los Sacerdotes formaba un rectángulo de ciento ochenta y siete codos de este a oeste y ciento treinta y siete codos de norte a sur [Middoth, II, 6 (fig. 3)]. Al oeste estaba la casa de Jehová y al este el altar de los holocaustos. Se subía al santuario por una escalera de doce peldaños, que terminaba en un majestuoso pórtico de cien codos de alto y de igual anchura.

Una puerta sin hojas de veinte codos de ancho y cuarenta de alto conducía a un vestíbulo de once codos de ancho. Según la Mishná esta entrada estaba flanqueada por dos pilares de forma cuadrada formado cada uno por diez cubos que medían cuatro codos de lado. Sobre estos dos pilares descansaba una especie de cornisa formada por cinco vigas de roble, separadas una de otra por piedras cuadradas colocadas en línea con los pilares. Era una reproducción de los arcos triunfales entonces tan comunes en Oriente.

Sobre el inmenso enrejado o verja se extendía una viña de oro, cuyos racimos, según Josefo, eran de la altura de un hombre. Añade que se extendía veinticinco codos de norte a sur y que su altura era de setenta codos sobre el suelo. Tácito (Ann., V, v) también habla de esta viña. Por encima de ella Herodes colocó una colosal águila dorada, el águila romana, lo que disgustó mucho a los judíos (Ant. Jud., XVII, VI, 2-4). El hekal y el debir mantenían sus antiguas dimensiones en longitud y anchura, pero su altura fue aumentada a sesenta codos.

Una puerta de diez codos de ancho y veinte de alto daba acceso al Santo. Las hojas de la puerta eran de madera labrada cubierta con láminas de oro, y la puerta fue además embellecida con una magnífica cortina de lino de tinte babilonio. La cámara ricamente decorada contenía el altar de los perfumes ante la entrada al debir, al norte de la mesa de la proposición y al sur del candelabro de los siete brazos. No estaba tan bien iluminada o aireada como la de Salomón. Solos los sacerdotes entraban en este patio para ofrecer incienso cada noche y cada mañana, para arreglar las lámparas, y para cambiar el sábado los panes de la proposición. Fue junto al altar del incienso donde se apareció el ángel a Zacarías (Lucas, 1, 11).


Resultado de imagen de templo de herodesLa entrada al debir no tenía puertas sino que, como antiguamente, estaba resguardada por una costosa cortina. Según la Mishná (Yoma, V, 1), ningún tabique separaba el hekal del debir, estando éste separado por dos velos colgados a la distancia de un codo uno de otro; pero Josefo distingue entre las dos cámaras dando las dimensiones de cada una. Además, habla sólo de un velo a la entrada del debir, lo que debe significar una puerta. Aún más, la ausencia de separación habría hecho necesaria una cortina de sesenta codos de larga por veinte de ancha, que nunca habría sellado herméticamente el Santo de los Santos.

La afirmación de los rabinos sobre este punto está sujeta a sospecha. No podían ignorar que según los Evangelios (Mateo, 27, 51; Marcos, 15, 38; Lucas, 23, 45), cuando Cristo murió en la cruz el velo del templo se rasgó de arriba abajo. El debir estaba vacío. Sólo el sumo sacerdote entraba en él una vez al año.

Encima del debir y del hekal había un piso de cuarenta codos de alto, de forma que todo el edificio era de la misma altura que el pórtico. A los lados norte, sur y oeste había un edifico dividido en tres pisos, cada uno de veinte codos de alto. El piso bajo y el primer piso tenían trece habitaciones de seis codos de ancho cada una y el piso superior doce. Una puerta se abría al norte desde el vestíbulo a una escalera de caracol de tres codos de diámetro situada en la esquina que formaba el muro de la casa y el saliente del pórtico. Los dos muros que formaban la caja de la escalera eran de cinco codos de espesor. En la esquina frente al sur había una caja similar que estaba pensada para facilitar la salida del agua. La anchura total de la casa, incluyendo las habitaciones laterales, era de cincuenta y cuatro codos y junto al pórtico de setenta codos, y su longitud total, incluyendo el pórtico, era de ciento seis codos, concediendo seis codos de espesor para los muros. La base era diez codos más ancha que las dimensiones dadas arriba.


Veintidós codos al este de la casa estaba el altar de los holocaustos, construido de piedra sin labrar. Los rabinos hablan de un altar de tres pisos, de diez codos de alto y treinta y dos codos a lo largo de los lados de la base y veinticuatro en el centro (Maimónides, "Beth Haberasch", II, 16). Las cifras de Josefo, cincuenta codos a los lados por quince de alto, son obviamente incorrectas. Al norte del altar cuatro filas de argollas estaban fijas al suelo y se usaban cuando se sacrificaba a los animales. A continuación venían ocho mesas de mármol para cortar y lavar la carne de las víctimas, y por encima había ocho columnas con garfios para colgar y desollar a los animales (Middoth III, 5-V, II; Talmud, Shek, VI, 4). Se admitía a los laicos en este patios sólo cuando ofrecían un sacrificio, pues tenían que colocar sus manos en la cabeza de las víctimas. Los cuatro lados del patio estaban rodeados por un parapeto de piedras de un pie y medio de alto.

Let's block ads! (Why?)

09:19
Resultado de imagen de templo de herodesHerodes emprendió la restauración del Templo en su esplendor original y con sus disposiciones tradicionales. Los edificios se demolieron uno tras otro conforme estaban disponibles los materiales para las nuevas estructuras.

Una multitud de sacerdotes se convirtió en albañiles y carpinteros y tomó a su cargo el derribo y reconstrucción del santuario, tarea que fue llevada a cabo en dieciocho meses. Casi 10.000 trabajadores fueron empleados en los otros edificios. Tras ocho años de trabajo (10 antes de Cristo) el nuevo edificio se abrió al culto.

Pero este monumento, que rivalizaba en sus vastas proporciones y magnificencia con las más bellos construcciones de la antigüedad y que sobrepasaba mucho incluso al de Salomón, sólo se acabó en el 62 o 64 después de Cristo (Cf. Juan, 2, 20), estando en esa época aún empleados 18.000 trabajadores (Ant. Jud., XX, IX, 7). Pues Herodes duplicó la plataforma artificial que tenía el Templo de Zorobabel, ampliando los recintos sagrados hacia el sur y especialmente hacia el norte donde las galerías llegaban hasta la roca de Baris y la Antonia (Ant. Jud., XV, xi, 3; Bell. Jud., I, XXI, 1; V, v, 2).

El Templo con sus patios, galerías y pórticos ocupaba todo el emplazamiento actual del haram esh sherif, que mide 1.070 pies por el norte, 1.540 por el este, 920 por el sur y 1.630 por el oeste. El Templo de Herodes constaba de dos patios, uno interior y otro exterior. El primero incluía todos los edificios del Templo propiamente dicho y se dividía en: (1) El Patio de los Sacerdotes, que contenía la casa de Dios y el altar de los holocaustos; (2) el Patio de Israel; y (3) el Patio de las Mujeres. Todo el espacio entre el patio interior y el muro exterior de la plataforma se llamaba Patio de los Gentiles, porque se permitía entrar en él a los no-judíos.


Let's block ads! (Why?)

01:13
Resultado de imagen de templo de zorobabelEn 537 Sasabasar, nombrado gobernador de Jerusalén por Ciro, rey de Persia, y Zorobabel, un descendiente del Rey Joaquín, volvieron de la cautividad con un vasto número de judíos, provistos de autoridad para reconstruir el Templo de Jerusalén. En el séptimo mes después de su vuelta, el altar de los holocaustos de piedra sin labrar se había colocado sobre los fundamentos del anterior. En el segundo mes del segundo año pusieron la primera piedra del nuevo Templo. Pero la obra se vio dificultada e incluso suspendida por la hostilidad y conspiraciones de los Samaritanos, y el Templo no se acabó hasta 516 (Esdras, 3, 6).

El Templo de Zorobabel era de sesenta codos de ancho y lo mismo de alto (Esdras, 6, 3), siendo éstas las dimensiones interiores. Josefo nos dice (Ant. Jud., XV, xi, 1) que ésta era realmente su altura, pues Herodes recordó al pueblo que la altura del segundo Templo era de sesenta codos menos que la del primero, al ser el Templo de Salomón de ciento veinte codos de alto, según 2 Crónicas, 3, 1. Es difícil decir si la anchura de sesenta codos atribuida al Templo por el decreto de Ciro era en números redondos, o si las cifras se refieren al codo más pequeño entonces en uso, pero importa poco, pues si la anchura fuera realmente sesenta codos reales sólo significaría que las cámaras laterales se habrían ampliado cinco codos por cada lado. El Santo y el Santo de los Santos mantuvieron en el Templo de Zorobabel las dimensiones que tenían en el de Salomón, y permanecieron iguales en el tercer Templo.


Imagen relacionadaSabemos por Esdras (3, 12) y por Ageo (2, 3) que el Templo de Zorobabel era muy inferior al de Salomón. La pobreza del nuevo Templo consistía principalmente en la escasez de su mobiliario. El Arca de la Alianza no había sido recuperada y el debir estaba vacío, pero como era la morada de Dios en la tierra la entrada se ocultó una vez más con un costoso velo. En el Santo había un nuevo altar del incienso y una mesa para los panes de la proposición, pero sólo había un candelabro de siete brazos. Una vez más se acumularon los tesoros, y todo el mobiliario era de nuevo de oro o recubierto con planchas de oro, incluidas las paredes.

En 168 antes de Cristo los metales preciosos que adornaban el Templo suscitaron la codicia de Antíoco Epífanes, quien “se llevó el altar de oro, el candelabro de la luz, y todos los recipientes, la mesa de la proposición, y los vasos de las libaciones, y los frascos, y los pequeños morteros de oro, y el velo, y las coronas, y el adorno dorado que estaba delante del templo, y los rompió todos en pedazos” (1 Macabeos, 1, 23). Judas Macabeo se apresuró a dotar la casa de Dios con nuevo mobiliario.

La mesa de la proposición escapó a la destrucción del Templo por Tito y con otros utensilios sagrados figuró en la procesión triunfal del conquistador en Roma (Bell. Jud., VII, v, 4-6) El patio interior tenía la misma circunferencia que la del primer Templo (Esdras, 6, 4), y según Hecateo, citado por Josefo, el altar de los holocaustos tenía las mismas dimensiones que el de Salomón. La Mishná (Middoth, III,VI) menciona un recipiente móvil sobre ruedas. Josefo (Ant. Jud., XI, IV, 7) relata que Zorobabel había erigido varios pórticos con vestíbulos dentro de los recintos interiores del templo y en 1 Mac., 4, 38,57, hay mención de las cámaras construidas en el patio interior.


Durante las heroicas guerras de los Macabeos con los sirios el Templo tuvo que sufrir muchas vicisitudes. Los muros con sus grandes torres construidas por Judas Macabeo para la protección del Templo (1 Macabeos, 4, 60) fueron destruidos por Antíoco Eupator (1 Macabeos, 6, 62), pero Jonatán y Simón los reconstruyeron enseguida (Ant. Jud., XIII, 5, 11). En el 63 antes de Cristo Pompeyo, tras tomar la ciudad, puso sitio al Templo, para quebrar la última resistencia de los judíos (Ant. Jud., XIV, IV, 4), y nueve años después el procurador Craso lo despojó de sus riquezas (Ant. Jud., XIV, VII,1). Finalmente Herodes, hecho rey de los judíos por el Senado, se vio obligado a tomar la ciudad por asalto y a asediar la fortaleza del Templo (Ant. Jud., XVI, XVI, 2 y s.).

Let's block ads! (Why?)

01:25
Resultado de imagen de templo de salomónDebe tenerse en cuenta que todo el edificio se construyó con hermosa piedra caliza roja y blanca del país, que podía pulirse como el mármol. No podemos creer que un monumento tan suntuoso se construyera sobre la tierra sin cimientos. Además Ezequiel nos dice (12, 8) que descansaba sobre un cimiento de seis codos de alto, que formaba alrededor de él un margen de cinco codos de ancho.

Se accedía al pórtico por una escalera de diez peldaños [Ezequiel, 40, 49 (9)], lo que en la época antigua era siempre más bien alto. En la parte alta de la escalera sobre los cimientos había dos pilares de metal fundido cada uno de dieciocho codos de alto y doce de circunferencia (1 Reyes, 7, 15). Los pilares eran huecos, pero el metal era de cuatro dedos de espesor (Jeremías, 52, 21). Los capiteles que los coronaban eran de cinco codos de alto, y sus partes superiores estaban modeladas en forma de lirios. Estaban ricamente adornadas con redes, guirnaldas, granadas, follaje, etc., pero pese a los detalles proporcionados por la Biblia (1 Reyes, 7, 16-19; 2 Crónicas, 3, 13-17), es muy difícil reconstruirlos en su verdadera forma.

El pilar que estaba a la derecha de la puerta del pórtico se llamaba Jachin, “Él fundará”, y el de la izquierda Booz, “en fortaleza”. No hay mención en el texto de basa o pedestal, pero alguna clase de basamento no habría estado fuera de lugar. Pese a su forma rechoncha estos magníficos pilares recuerdan a los obeliscos ante los pilones de los templos egipcios

Resultado de imagen de templo de salomón

En el hekal, ante la puerta del debir estaba el altar del incienso, un mueble rectangular de madera de cedro, cada lado del cual medía un codo de ancho y dos codos de alto. La madera estaba completamente cubierta de láminas de oro (1 Reyes, 6, 20,22; 7, 48; 1 Crónicas, 28, 18; 2 Crónicas, 4, 19).

En el lado norte estaba la mesa en la que se ponían los panes de la proposición cada Sábado. 1 Reyes, 7, 48, habla de sólo una mesa de oro para estos panes sagrados, mientras que 1 Crónicas, 28, 16 y 2 Crónicas 4, 19 mencionan varias, pero el texto ha sido mutilado por el copista, pues en otras partes (2 Crónicas, 13, 11 y 29, 18) hay similar mención de sólo una. Las diez mesas de 2 Crónicas 4, 8 eran las que tenían los candelabros.

A cada lado de los patios norte y sur había cinco candelabros de oro puro adornados con flores que sostenían lámparas de aceite doradas, probablemente en número de siete. Las despabiladeras, cuencos, cuchillos, morteros, copas, incensarios y otros recipientes eran igualmente todos de oro puro (1 Reyes, 7, 48-50; 2 Crónicas 4, 8-9; 21-22).

El arca de la alianza hecha por Moisés en el desierto, con sus varales, estaba en el debir (1 Reyes, 8, 6). Contenía un recipiente de oro que tenía maná, la vara de Aarón y las dos tablas de la Ley (Hebreos, 9, 4). En los extremos del Arca había dos querubines con las alas extendidas de diez codos de alto, labrados en madera de acebuche y recubiertos de oro. Las alas interiores se juntaban por encima del asiento de la misericordia o cobertura del Arca y las alas exteriores tocaban las paredes.


A los lados norte, sur y oeste del edificio había un patio de unos veinte codos de ancho que se extendía frente a la casa a una distancia de cien codos por cada lado (Ezequiel, 40, 47). Este era el “patio interior” (1 Reyes, 6, 36), también llamado “patio de los sacerdotes” (2 Crónicas 4, 9), porque sólo ellos entraban en él, y sólo se admitía a los laicos en circunstancias excepcionales (cf. 2 Reyes, 12, 12; Jeremías, 35 1 y s. y 36) (10). Estaba rodeado por un muro de tres filas de piedras pulimentadas y una fila de vigas de cedro (1 Reyes, 6, 36), probablemente colocadas de canto en forma de barandilla.

El patio estaba pavimentado con losas de piedra (2 Crónicas, 7, 3) y se entraba en él por tres puertas en los lados norte, sur y este (Jeremías, 38, 14; 52, 24; Ezequiel, 40, 28,32,35), la última era llamada la “puerta del rey” (1 Crónicas, 9, 18). En este patio frente a la entrada del pórtico y a una distancia de veintidós codos estaba el altar de bronce de los holocaustos (1 Reyes 8, 64), que era de veinte codos de largo y ancho y diez codos de alto (2 Crónicas, 4, 1). La subida al mismo se hacía por una rampa que daba al este.

Según Ez., 43, 13 y s., el altar consistía en una base cuadrada que medía veinte codos por lado y un codo de alto, con una zanja alrededor del borde; sobre la base había una ancha sección de dieciocho codos por lado y dos de alto, encima de la cual había una segunda sección de dieciséis codos por lado y cuatro de alto. Finalmente venía el harel, “montaña de Dios”, que medía catorce codos por lado y dos de alto. La parte superior del altar consistía en el ariel, “corazón de Dios”, que tenía en cada esquina un cuerno de un codo de alto, y en una sección de un codo de alto rematada por una corona.


Entre el Templo y el altar, pero algo más hacia el sur, estaba el famoso “mar de bronce fundido”, un recipiente “todo redondo”, de altura de cinco codos y diámetro de diez codos. El borde exterior, que era del espesor de una mano (cuatro dedos) estaba adornado con calabazas. Tenía una capacidad de 2.000 bates (1 Reyes 7, 23-26). (La capacidad debe haber sido duplicada por el copista, pues un bate equivale a 36,4 litros; pero el diámetro interior del recipiente en vez de permitir una capacidad de 72.800 litros apenas permite 36.000). El mar de bronce descansaba sobre doce bueyes, igualmente de bronce, que estaban en cuatro grupos, enfrentando los cuatro puntos cardinales. Este magnífico recipiente se utilizaba por los sacerdotes para lavar sus manos y pies a las horas del sacrificio. Junto a cada una de las alas derecha e izquierda del Templo había dispuestos cinco recipientes de bronce móviles.

Sobre cuatro ruedas de un codo y medio de diámetro había una basa de cuatro codos de ancho y largo y tres de alto; los bordes estaban decorados con figuras de bueyes, leones y querubines. Sobre este vehículo se fijaba un cilindro de un codo y medio de diámetro y un codo de alto, sobre el que se colocaba un recipiente amplio de cuatro codos de diámetro con forma de plato alargado. Cuatro asas sujetas a las cuatro esquinas de la basa sostenían el recipiente (1 Reyes, 7, 27-39). Estos recipientes móviles, cada uno de los cuales tenía una capacidad de cuarenta bates, se utilizaban principalmente para lavar la carne de las víctimas. Recientemente se ha descubierto en Larnaca, Chipre, un recipiente fenicio de bronce que se corresponde en los más mínimos detalles con el descrito en la Biblia.


El patio interior (1 Reyes, 6, 36), también llamado “patio superior” (Jeremías, 36, 10), implica la existencia de un patio exterior e inferior, y el patio de los sacerdotes (2 Crónicas 4, 9) supone otro para laicos. Hay aún mención de otro en la época de Josafat (2 Crónicas, 20, 5), pero tenemos muy poca información interesante relativa a estos patios que deben haber sido completados y adornados por los sucesores de Salomón. Se afirma, por ejemplo, que Joatham “construyó la puerta más alta de la casa del Señor” (2 Reyes, 15, 35), que se refiere a una nueva puerta, probablemente al norte de un patio.

Por otro lado Acaz reemplazó el altar del holocausto por otro, cuyo modelo había visto en Damasco. También quitó los doce bueyes de bronce y las basas grabadas de los diez recipientes móviles y cambió la puerta del Sábado y la entrada exterior para el rey (2 Reyes, 16, 10-18). Ezequías vació el tesoro del Templo y se llevó las planchas de oro y plata con que él mismo había cubierto las puertas y dinteles, y las dio para comprar la paz con Senaquerib (2 Reyes, 18, 15-16). Manasés profanó el Templo de Jehová por el culto a los ídolos (2 Reyes, 21, 4). Al final el monumento de Salomón, más célebre en la antigüedad por su esplendor que por su tamaño, fue reducido a cenizas por Nabucodonosor en 586.


Let's block ads! (Why?)

01:14
Resultado de imagen de templo de salomónLa casa de Dios era de forma rectangular, de sesenta codos de largo de este a oeste por veinte codos de ancho y treinta de alto (1 Reyes, 6, 2; 2 Crónicas, 3, 3). Éstas eran las dimensiones interiores que no incluían el espesor de los muros, como lo demuestran numerosos textos.

Este espacio estaba dividido en dos habitaciones de desigual tamaño. La primera, el hekal, o Santo (ver plano, fig. 1) era de cuarenta codos de largo por veinte de ancho. Se entraba por el extremo este por una puerta cuadrada (1 Reyes, 6, 33), de diez codos de anchura (Ezequiel, 41, 2). El marco era de madera de acebuche, con dos puertas de madera de ciprés. 


Cada puerta se subdividía verticalmente en dos hojas que se plegaban por medio de bisagras (1 Reyes, 6, 33,34). Al otro lado del departamento había una puerta de forma pentagonal (1 Reyes, 6, 31) con una abertura de seis codos a través de un tabique de dos codos de espesor (Ezequiel, 41, 3-4). Se abría al debir, o Santo de los Santos, una habitación que medía veinte codos por lado. 

Las dos puertas de madera de acebuche en la puerta se abrían hacia el este y se mantenían siempre abiertas para permitir el paso del aire puro y que el humo del incienso entrara en el interior, pero un velo de lino en violeta, púrpura y escarlata, bordado con querubines, ocultaba siempre el Santo de los Santos (2 Crónicas, 3, 14), al que entraba sólo el sumo sacerdote una vez al año. En las puertas de las dos entradas Salomón hizo que se labraran figuras de querubines, palmeras y capullos abiertos revestidos de oro (1 Reyes 6, 32,35). Las paredes del debir y del hekal estaban forradas con planchas de cedro adornadas con calabazas y flores labradas en relieve y profusamente recubiertas de oro. Dentro del debir incluso el suelo de madera de abeto estaba cubierto con planchas de oro fino y el frente estaba cerrado con cadenas del mismo metal (1 Reyes, 6, 15).

Todo el edificio, incluyendo el Santo de los Santos que constituía la parte principal, era de treinta codos de alto. Ahora bien, como el interior del debir era de sólo veinte codos de alto debe haber habido encima de él un espacio de diez codos. La altura del Santo no se indica en la Biblia, pero hay mención de “cenáculos” o cámaras superiores (2 Crónicas, 3, 9); de ahí se infiere que el Santo debe haber sido de la misma altura que el debir y como él haber tenido encima una cámara de diez codos de alto.

El mismo texto nos informa que estas cámaras superiores estaban ricamente adornadas como las de abajo y hay poca duda de que el Tabernáculo se conservaba en la amplia cámara superior (3 Reyes, 8, 4; Crónicas 5, 5) y en la inferior reliquias y recuerdos de la vida en el desierto.

Enfrente del hekal estaba el vestíbulo o pórtico ulam, en griego pronaos, de la misma longitud que el templo pero de diez codos de profundidad sólo (1 Reyes, 6, 3); era un especie de torre majestuosa, que recordaba los pilones de los templos egipcios y que tenía como ellos un amplio corredor sin puertas. El 2º Libro de las Crónicas (3, 4) afirma que su altura era de ciento veinte codos. Pero un pórtico seis veces más alto que largo estaría tan fuera de proporción que muchos exegetas se inclinan a reducir esta cifra a sesenta codos, la altura del pórtico del Templo de Zorobabel. Según Ezequiel los muros eran de seis codos de espesor.


Resultado de imagen de templo de salomónA lo largo de los otros tres lados del santuario se alzaba un edificio dividido en tres pisos (1 Reyes, 6, 5-6), teniendo cada piso treinta habitaciones [Ez., 12, 6; Ant. Jud., VIII, III, 2]. La casa de Jahveh era tan sagrada que no se permitía que las vigas de cedro que soportaban los techos de las habitaciones laterales se fijaran a las paredes del Templo; de ahí que en los muros del Santo y del Santo de los Santos hubiera tres huecos en los que descansaban los extremos de las vigas. Así, las cámaras inferiores eran de cinco codos de anchura, las del primer piso de seis codos y las del segundo de siete. Cada piso tenía cinco codos de alto.

La entrada era por una puerta que abría al sur (1 Reyes 6, 6-8); Ez. (12, 2) menciona otra al norte, lo que sería muy natural. La subida de un piso a otro se hacía por medio de una escalera de caracol, y es muy probable que se accediera a las cámaras superiores, o cenáculos, por uno de los pisos del pórtico. En estas estrechas celdas de bajo techo se conservaban los archivos, el tesoro público, los accesorios de culto y las vestimentas sagradas (1 Reyes, 8, 4; 2 Crónicas, 5, 5). De esta manera el Santo y el Santo de los Santos estaban completamente rodeados por imponentes estructuras.


El Templo estaba cubierto con una techumbre formada por vigas y tableros de cedro (1 Reyes, 6, 9). Cualquier superficie amplia que descansa sobre una armazón en vez de sobre arcos de albañilería es inestable y no puede evitar las filtraciones por la lluvia; de ahí que sea nuestra opinión que los techos del templo de Salomón serían inclinados, y los tableros cubiertos con amplias losas. Por lo demás, algunos autores consideran que eran planos.

El piso superior del Santo de los Santos, las numerosas habitaciones pequeñas del edificio adyacente, como también el pórtico, estaban provistos de ventanas que tenían fijadas rejas de madera, de las que se hace mención en el texto (1 Reyes, 6, 4). Las paredes del hekal tenían aberturas similares al norte y al sur, al menos en la parte inferior, pero la situación de estas ventanas apenas permitía la entrada de luz en la amplia cámara, que, además, estaba iluminada día y noche por numerosas lámparas. Las ventanas estaban pensadas más bien para permitir la circulación de aire puro y la salida del humo de incienso a las habitaciones laterales. El Santo de los Santos parece no haber tenido ventanas y estaba siempre rodeado de oscuridad (1 Reyes, 8. 12).


Let's block ads! (Why?)

01:26
Templo de Jerusalén.jpgPor orgullo David había ordenado el recuento de su pueblo, en castigo de lo cual Dios diezmó a los iraelitas con una epidemia. Un día el rey vio cerca de la era de Ornán (Areuna) el jebuseo un ángel que estaba a punto de herir a la gente de la ciudad, después de lo cual David se humilló ante el Señor, quien le perdonó y detuvo la plaga. El rey se apresuró a comprar la propiedad del jebuseo por cincuenta siclos de plata y construyó un altar en la era, sobre el cual ofreció holocaustos y ofrendas de paz (2 Samuel, 24).

Esta colina, que es el Monte Moria (2 Crónicas 3,1) del Génesis (22,2) estuvo desde entonces destinada a ser el emplazamiento del Templo de Yahveh, para el que David había amasado ya grandes tesoros, pero cuya construcción se reservaba a Salomón. Como hasta entonces los hebreos no habían cultivado las artes, Salomón se dirigió a Hiram, rey de Tiro en Fenicia, para conseguir constructores y obreros hábiles en la piedra, metal y la madera de cedro y ciprés del Líbano. Tras siete años y medio de trabajo, el rey pudo dedicar solemnemente el templo del Dios verdadero. 


Junto al recinto sagrado construyó después grandes edificios, entre los cuales la Biblia hace mención especial del palacio del rey, el de la reina, hija del Faraón, la casa del bosque, el pórtico del trono y el de las columnas.

El Monte Moria, que se extiende de norte a sur, es un largo espolón o promontorio, lindando al norte con el Monte Bezetha y limitado al este y al oeste por dos estrechos valles que se juntan en su extremidad sur. Entre sus dos empinados declives la cima de la colina sólo permite un estrecho espacio para edificaciones, y para asegurar un adecuado emplazamiento para el Templo, los patios, y los palacios reales se construyó una plataforma levantando muros de sostén de bellas piedras cuidadosamente labradas que medían ocho o diez codos (1 Reyes 5,17; 7,9-10). Según la tradición judía el Templo estaba en el punto más alto del Monte Moria, mientras que las habitaciones reales se construyeron al sur de su recinto y en un nivel más bajo.

Se admite generalmente que la “roca sagrada” en el centro de la Mezquita de Omar constituía la base del altar de los holocaustos en el Templo de Jerusalén. En esta colina, según una antigua tradición, Abrahám se dispuso a sacrificar a su hijo Isaac; aquí, junto a la era de Ornán, el ángel exterminador volvió a guardar su espada en su vaina; y en esta era, que según la costumbre estaba situada en el punto más alto, erigió David un altar al Señor.

Si esta roca prominente fue constantemente preservada en las diversas reconstrucciones de la plataforma debe haber sido por sus asociaciones. Además, se corresponde con todos los requisitos del Éxodo (20,24 y s.) para el altar de los holocaustos. Es una roca de piedra caliza, sin labrar e irregular, de cincuenta y ocho pies de largo por cuarenta y cinco de ancho, y que sobresale tres o cuatro pies por encima del suelo. Además, casi en el nivel superior de su superficie hay un agujero por donde se cree que la sangre y el agua de las abluciones fluía en la cavidad inferior para ser llevada por un conducto subterráneo al valle del Cedrón. La Mishna (Yoma, II,I) afirma que bajo el altar de los holocaustos había un canal de esta clase. Admitido este punto, la “roca sagrada” servirá como señal para descubrir el sitio exacto de la casa de Yahveh, porque esta última se abría hacia el este, enfrente del altar de los holocaustos y consiguientemente al oeste del patio de los sacerdotes que contenía el altar.


Las principales fuentes de información relativas al plano, construcción y adorno del Templo son, en primer lugar 1 Rey. 6,7; luego el relato paralelo de 2 Crón. 3 y 4, que tiende a magnificar inconmensurablemente las dimensiones.

El profeta Ezequiel describió el Templo a la luz de una visión celestial, y aunque su descripción es simbólica concuerda en sus rasgos esenciales con la del Libro de los Reyes; según todas las apariencias describen la casa del Señor tal como la vio mientras realizaba sus tareas sacerdotales.

La información suministrada por Josefo y el tratado Middoth de la Mishná inspira menos confianza; parece basada más bien en el Templo de Herodes que en el de Salomón. En realidad sólo poseemos una breve descripción del primer Templo y los términos técnicos utilizados por la Biblia no son siempre fácilmente inteligibles en los tiempos actuales; de ahí que haya una gran diversidad de opiniones entre los autores que han intentado reconstruir el Templo de Salomón en sus detalles arquitectónicos.


Salomón reprodujo en materiales sólidos y proporciones dobles el Tabernáculo que Moisés había construido en el desierto (Sabiduría 9,8), cuyo entero plano estaba por tanto esbozado (Éxodo, 26, 36). Con respecto al estilo adoptado por los arquitectos fenicios simplemente sabemos que en ese periodo la arquitectura de todos los pueblos semíticos era muy similar a la de los egipcios. Un codo tenía la anchura de seis manos o veinticuatro dedos y era igual a un pie y cinco pulgadas y tres cuartos; la anchura de un codo real era una mano (tres pulgadas) más. El codo menor de seis manos, o veinticuatro dedos, existía en el imperio oriental, pero era algo más largo, al ser igual a un pie y siete pulgadas y un tercio. 

La anchura del codo real era igualmente mayor, siendo igual a un pie y nueve pulgadas y un sexto. Ahora bien a juzgar por las excavaciones hechas en Taanath y Megiddo en Palestina, el codo real de Babilonia, introducido por la larga dominación caldea, era el único en uso en es época (Benzinger, "Hebr. Archaologie", 190). Es probable que en la época de la Cautividad de Babilonia sólo estuviera en uso el codo pequeño, de ahí que el autor sagrado (2 Crón. 3,3) dé las dimensiones del Templo por la “primera medida”, o codo antiguo, y Ezequiel (40,5 y 43,13) añade a cada codo una mano (el antiguo palmo menor, un sexto del codo pequeño) para obtener la longitud dada en el Libro de los Reyes. El codo real babilonio fue por tanto la medida auténtica (Ezequiel, 43, 13) usada en la construcción del Templo de Salomón.







Let's block ads! (Why?)

01:28
La existencia del reino de David y Salomón en el siglo X a.C. ha recibido un respaldo indirecto gracias a la datación con radiocarbono de una residencia señorial descubierta en las excavaciones de Tel ´Etón, 40 km al suroeste de Jerusalén, a mitad de camino desde Gaza. El descubrimiento fue publicado por Avraham Faust y Yair Sapir en la revista "Radiocarbon", y recogido por la Universidad de Bar Ilan y National Geografic, entre otros.

El edificio es una estructura arquitectónica conocida como casa de cuatro secciones, construida en la parte alta de una colina de al menos dos plantas , ocupando la inferior mas de 225 metros cuadrados. Se encontraron grandes sillares de alta calidad en las esquinas y entradas del edificio y cientos de vasijas y otros hallazgos arqueológicos. Una residencia de ese tipo era frecuente entre los israelitas, pero no entre cananeos o filisteos.

El lugar padeció un gran incendio en el siglo VIII a.C., durante una de las campañas asirias. Lo que se ha descubierto ahora, gracias al estudio con Carbono 14 del suelo y de un depósito inferior, es que el edificio ya estaba construido en el siglo X a.C., justo la época en la que David y Salomón reinaron sobre los reinos unidos de Judá e Israel, que por tanto extendieron sus dominios mucho más allá de las cercanías de Jerusalén.

¿Por qué este hallazgo apoyaría la historicidad de ambos reyes? Lo explican los autores: la datación en esa fecha sugiere que se en esas tierras altas estaba surgiendo un nuevo y prestigioso poder político.

La construcción de semejante residencia en lo alto de una colina, visible desde una gran distancia, además del crecimiento significativo del tamaño de la ciudad en aquella época, demuestran que se produjo un acontecimiento importante. Precisamente la ausencia hasta ahora de construcciones reales en esa zona había sido argumentada por algunos autores para cuestionar el esplendor de la monarquía unificada: David y Salomón habrían sido solo jefes locales con poder en Jerusalén y su entorno.

Se ha calculado con precisión que la última piedra de esa construcción se puso en el año 921 a.C. Por tanto, si justo en esa época se estaban construyendo a tanta distancia de Jerusalén edificios propios de grandes estructuras administrativas, la imagen arqueológica del reino de David y Salomón se aproxima notablemente a la imagen bíblica.

Let's block ads! (Why?)

01:14
Es “irónico”, explica Matthew Archbold en National Catholic Register, pero el ansia de destrucción de Estado Islámico en Irak ha permitido un hallazgo arqueológico que se suma a otros tantos que demuestran la verocidad histórica de la Biblia, en este caso la historia de Senaquerib.

A principios de junio de 2014, terroristas del Estado Islámico (ISIS, Daesh) tomaron Mosul y comenzaron su oleada de represión contra los cristianos que aún quedaban en la ciudad iraquí y contra los propios musulmanes desafectos, y además ponían en marcha un plan sistematizado de destrucción del patrimonio artístico incompatible con el islam.

Entre los monumentos destruidos figuró una mezquita que alojaba la tumba del profeta Jonás, un lugar que veneran tanto los cristianos como los musulmanes. Las imágenes de su voladura dieron la vuelta al mundo.

Pero desde finales de 2016, el ejército iraquí empezó la liberación de la ciudad, aún no completada pero que ya ha permitido el regreso de algunas familias cristianas que tuvieron que huir tras caer bajo el control yihadista. Una de las zonas recuperadas es precisamente la que ocupaba la tumba de Jonás, la cual, al estar reducida a escombros, permitió descubrir debajo de ella lo que los arqueólogos identificaron enseguida como el viejo palacio de Senaquerib, rey asirio que se caracterizó por su cruel persecución a los judíos a finales del siglo VIII y principios del siglo VII a.C., cuando asedió infructuosamente la ciudad de Jerusalén, combatió a Ezequías, rey de Judá, y arrasó Babilonia.

Pero no pudo conquistar Jerusalén ni rendir a los judíos, a pesar de que bravuconeó con ello dirigiéndose a los sitiados: “No os engañe Ezequías ni os seduzca con vanas promesas. No le creáis. Ningún Dios de ninguna nación o reino ha podido salvar a su pueblo de mi mano, ni de la mano de mis padres. ¡Cuánto menos podrán vuestros dioses libraros de mi mano!” (2 Crón 32, 15).

A lo que Yahveh respondió cumplidamente: “Yavé envió un ángel que exterminó a todos los mejores guerreros de su ejército, a los príncipes y a los jefes que había en el campamento del rey de Asiria. Este volvió a su tierra con gran vergüenza y al entrar a la casa de su dios, allí mismo, sus propios hijos lo mataron a espada” (2 Crón 32, 21).

Aunque parece que los terroristas de Estado Islámico han arrancado numerosas piezas de los restos del palacio para venderlas y financiarse, el descubrimiento es “extraordinario”, según un arqueólogo que examinó la zona, y viene a confirmar una vez más la exactitud histórica de los relatos bíblicos.

En tiempos recientes se están sucediendo este tipo de hallazgos. En junio de 2015 se encontró en una tinaja la referencia a un personaje de tiempos del Rey David, Eshbaal, que hasta ahora solo se conocía por la Bíblia. Y en agosto de ese mismo años, unos restos evidenciaron ser de la ciudad filistea de Gat, patria del gigante Goliat, con detalles que también corroboran la historia de las Sagradas Escrituras.

Todo el potente avance de la arqueología bíblica en las últimas décadas, lejos de sugerir que dichos textos sagrados sean “míticos” (como pretende la crítica racionalista), no ha servido sino para ratificar que la Biblia es un libro extraordinariamente veraz y preciso en sus narraciones históricas.

Let's block ads! (Why?)

01:29
Mons. Pizzaballa visita el Saxum Visitor CenterSaxum Visitor Center recibió a un importante visitante: Mons. Pierbattista Pizzaballa, Administrador Apostólico del Patriarcado Latino de Jerusalén. 

El arzobispo había estado en Saxum en noviembre de 2016 para presidir la Misa de acción de gracias que se celebró con ocasión de Holy Land Dialogues.

Durante su visita, el arzobispo estuvo acompañado por Mons. Joaquín Paniello, Vicario del Opus Dei en Jerusalén, y recorrió el tour multimedia del Visitor Center. 

Disfrutó de las pantallas interactivas sobre los Lugares Santos, comentando la importancia de conocer bien la historia de Tierra Santa. Al ver la pantalla sobre la Anunciación en Nazaret, sonrió ante el contraste entre la pequeña iglesia que antiguamente albergó la gruta de la Virgen, y la grandiosa basílica que hoy la cubre.

Después del tour, se informó del programa “Amigos de Saxum”, que anima a personas de todo el mundo a peregrinar a Tierra Santa. Comentó cómo esta tierra puede ayudar a la gente a descubrir la humanidad de Cristo, y la singularidad de Jerusalén como ciudad donde se encuentran y conviven todas las iglesias, religiones y naciones.

Antes de partir, estrenó nuestro libro de firmas, escribiendo que espera que muchas personas puedan encontrar a Cristo a través de Saxum Visitor Center.

Let's block ads! (Why?)

01:03
El sábado 23 de Junio ha sido una ocasión llena de alegría para todos en Saxum. Hemos celebrado por primera vez, en nuestro oratorio del Visitor Center, la Misa en honor a San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei.

La capilla se llenó de familias de Jerusalén y alrededores, e incluso estuvieron también algunas personas que estaban de peregrinación por la zona. 

Durante la homilía, Mons. Joaquín Paniello, vicario del Opus Dei en Tierra Santa, comentó que tanto San Juan Bautista como San Josemaría habían buscado a Dios en su vida, cada uno en su época y circunstancias. 

Ha ilustrado con una anécdota de Tim Smiczek, un tenista norteamericano que, durante un tenso partido con Rafel Nadal, sorprendió a todos cuando dejó que Nadal repitiera su primer saque después de que alguien del público gritara. Posteriormente, cuando se le preguntó por qué lo hizo, Tim contestó que sólo fue coherente con su comportamiento como cristiano y caballero. Mons. Paniello comentó que San Josemaría nos recuerda que Dios nos llama a todos, como a este tenista, a vivir nuestra fe cristiana en nuestra vida ordinaria, realizando nuestro trabajo profesional lo mejor que podamos, y tratando muy bien a los demás.

Antes y después de la celebración, se hicieron dos tours guiados por Saxum Visitor Center, dando la posibilidad a familias de aquí de disfrutar de este nuevo recurso para conocer mejor los Lugares Santos. 

Después de la misa, un aperitivo amenizó las conversaciones de muchos que nos quedamos charlando y haciendo nuevas amistades, mientras disfrutamos de las vistas desde la terraza de Saxum.

Let's block ads! (Why?)

01:07
Resultado de imagen de jesus nailed to the cross. Holy sepulcherA estos antiguos testimonios referentes al sufrimiento del Mesías se ha de añadir la no menos determinada profecía de Zacarías, quien vivió dos siglos después de Isaías (500 a.C.).

El profeta Zacarías describe en el capítulo 3 de su libro la visión del sumo sacerdote Josué, vestido del primero con el vestido ensangrentado y luego luminoso. El vestido del sumo sacerdote Josué simboliza el estado moral del pueblo: al principio pecaminoso y luego justo. En la descrita visión existen numerosos detalles referentes al misterio de la redención, pero aquí sólo vamos a citar las conclusivas palabras de Dios Padre:


"Mirad, voy a hacer venir a mi siervo «Germen». Mirad la piedra que pongo ante Josué, es piedra única con siete ojos.Yo mismo grabaré su inscripción –oráculo del Señor del universo–, y apartaré el pecado de este país en un solo día –oráculo del Señor–. (...) Derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de perdón y de oración, y volverán sus ojos hacia mí, al que traspasaron. Le harán duelo como de hijo único, lo llorarán como se llora al primogénito. (...) Aquel día brotará una fuente para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, remedio de errores e impurezas. Aquel día –oráculo del Señor del universo– arrancaré del país los nombres de los ídolos y no se recordarán más. También extirparé del país a los profetas y el espíritu de impureza". (Zac. 3:3-9; 12:10; 13:1). 

Hemos encontrado también el término "Retoño" en el libro de Isaías. Se refiere a Mesías de la misma manera como Su denominación "piedra angular." Es notable que conforme con la profecía la purificación de los pecados del pueblo tendrá lugar en un día. En otras palabras, un solo Sacrificio realizará la purificación de los pecados. La segunda parte de la profecía, que ocupa el capítulo 12, habla de la pasión en la cruz del Mesías, de Su traspaso por una lanza y del arrepentimiento del pueblo. Todos estos acontecimientos ocurrieron así y están descritos en el Evangelio.

No obstante, de las dificultades que tenía el hombre del Antiguo Testamento para creer en la necesidad del sufrimiento redentor del Mesías, una serie de antiguos escritores comprendieron correctamente la profecía del capítulo 53 del libro de Isaías. Vamos a citar aquí las valiosas ideas referentes a esta peculiaridad en los antiguos libros hebreos: "¿Cuál es el nombre de Mesías?" pregunta el Talmud, y contesta: "El Enfermizo, conforme con lo escrito: Este lleva nuestros pecados y padece por nosotros." En otra parte del Talmud figura: "Mesías toma sobre Sí mismo todos los padecimientos y sufrimientos de los israelitas. Si no aceptase estas torturas, ningún hombre podría soportar los castigos que siguen a la infracción de la ley."

Imagen relacionadaTambién el rabino Moche Goddarshan escribe en su interpretación de la sagrada escritura: "El Señor, santo y bendito, entró en las siguientes condiciones con el Mesías, diciéndole: Mesías Mi Santo, los pecados de los hombres serán una carga grande para Ti: Tus ojos no verán la luz, Tus oídos escucharán terribles insultos, Tu boca probará la amargura, Tu lengua se pegará a Tu paladar... y Tu alma sucumbirá de la aflicción y de muchos suspiros. ¿Estás dispuesto a aceptarlas? Si vas a tomar para Ti mismo todos estos padecimientos, - esta bien; si no, en este mismo momento voy a exterminar a todos los pecadores. Luego contesto el Mesías: Señor del universo, acepto con alegría todos estos padecimientos, pero también bajo condición de que en Mis días resucitarás a los muertos comenzando con Adán y hasta ahora, y que no solamente salvarás a ellos, sino también a todos los que deseabas crear y no creaste todavía. Entonces el Santo y Bendito Dios contestó: Sí, estoy de acuerdo. En aquel momento el Mesías aceptó gustosamente los sufrimientos, de acuerdo con lo escrito: Estaba torturado, pero sufría voluntariamente... fue sacrificado como oveja." 


Estos testimonios de los hebreos celosos y conocedores de los libros Sagrados del Antiguo Testamento son valiosos debido al hecho de que demuestran la trascendental importancia que tiene la profecía de Isaías para reforzar la fe en el poder salvador de los sufrimientos de la cruz del Mesías.

https://www.fatheralexander.org

Let's block ads! (Why?)

03:42
Imagen relacionadaTambién describió vivamente la pasión de la cruz del Salvador el rey David en su salmo 22. Pero aunque en este salmo el texto se desarrolla en primera persona, naturalmente el rey David no pudo escribir de sí mismo, pues no soportó dichos padecimientos. Sólo figura como un prototipo del Mesías, refiriendo proféticamente a su propia persona lo que en realidad pertenecía a su Descendiente Cristo.

Es notable que algunas palabras de este salmo fueron pronunciadas literalmente por Cristo crucificado. A continuación vamos a presentar algunas frases del salmo 22, y paralelamente los correspondientes contextos Evangélicos.


Versículos 7-8: "Pero yo soy un gusano, no un hombre, vergüenza de la gente, desprecio del pueblo; al verme, se burlan de mí, hacen visajes, menean la cabeza".  Marcos15, 29: "Los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza y diciendo: «Tú que destruyes el templo y lo reconstruyes en tres días, sálvate a ti mismo bajando de la cruz»".

Versículo 17: "Me acorrala una jauría de mastines, me cerca una banda de malhechores; me taladran las manos y los pies". Lucas 23, 33: "Y cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda".

Versículo 18: "puedo contar mis huesos. Ellos me miran triunfantes, se reparten mi ropa, echan a suerte mi túnica". Mateo 27, 35. "Después de crucificarlo, se repartieron su ropa echándola a suertes".

Versículo 8: "Remítese á Jehová, líbrelo; Sálvele, puesto que en él se complacía." Esta frase fue repetida literalmente por los sumos sacerdotes y escribas, Mat. 27:43. "Confió en Dios, que lo libre si es que lo ama, pues dijo: “Soy Hijo de Dios”»".

Versículo 2-3:  "A pesar de mis gritos, mi oración no te alcanza. Dios mío, de día te grito,
y no respondes; de noche, y no me haces caso". Mateo 27, 46: A la hora nona, Jesús gritó con voz potente: Elí, Elí, lemá sabaqtaní (es decir: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»).

Imagen relacionadaAparte de eso, el profeta Isaías (50, 4-11) había registrado los siguientes detalles referentes a los padecimientos del Mesías, que se han cumplido literalmente (expresados en primera persona: "El Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo; para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los discípulos. El Señor Dios me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos. El Señor Dios me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado. Mi defensor está cerca, ¿quién pleiteará contra mí? Comparezcamos juntos, ¿quién me acusará? Que se acerque. Mirad, el Señor Dios me ayuda, ¿quién me condenará? Mirad, todos se consumen como un vestido, los roe la polilla. Quien de vosotros teme al Señor y escucha la voz de su siervo, aunque camine en tinieblas, sin ninguna claridad, que confíe en el nombre del Señor, que se apoye en su Dios. Todos vosotros que atizáis el fuego y os ceñís con flechas incendiarias, caed en la hoguera de vuestro fuego, entre las flechas que habéis encendido. Esto recibiréis de mi mano: yacer en el tormento".

Este texto lo podemos comparar con Mateo 26, 67: "Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon diciendo: «Haz de profeta, Mesías; dinos quién te ha pegado»".


Bajo la luz de estas profecías se hace comprensible la misteriosa profecía del patriarca Jacob destinada a su hijo Judá. Profecía completa (Gen. 49, 9-11): "Judá es un león agazapado, has vuelto de hacer presa, hijo mío; se agacha y se tumba como león o como leona, ¿quién se atreve a desafiarlo? No se apartará de Judá el cetro, ni el bastón de mando de entre sus rodillas, hasta que venga aquel a quien está reservado, y le rindan homenaje los pueblos".

En esta profecía el León por su poder y majestad simboliza al Mesías, Quien deberá nacer de la tribu de Judá. La pregunta del patriarca acerca de quien pudiera levantar al dormido león habla alegóricamente de la muerte del Mesías, que se denomina por la Sagrada Escritura "El león de la tribu de Judá" (Apoc. 5, 5).

Acerca de la muerte del Mesías hablan también las palabras proféticas finales de lavar los vestidos en el zumo de uvas. La uva es símbolo de la sangre. Las palabras referentes a la asna y el pollino resultaron cumplidas cuando el Señor Jesucristo, antes de su Pasión en la cruz, entró (triunfalmente) a Jerusalén. En el capítulo siguiente veremos la predicción del profeta Daniel acerca del tiempo cuando tuvo que padecer el Mesías.


Let's block ads! (Why?)

02:14
La estatua -de un faraón- fue destruida en el mismo tiempo y lugar de la destrucción de la ciudad de Jasor por las tropas judías según Josué 11:10-11.

Los arqueólogos han determinado que una estatua de 4.300 años de amtigüedad, de un faraón egipcio, apoya la autenticidad de uno de los pasajes del relato bíblico de la conquista de Canaán. La escultura -hallada en Jasor, al norte de Israel y reconstruida en 1995- sería una evidencia de la batalla del pueblo judío contra Jabín, rey de Canaán. 

Dimitri Laboury, de la Fundación Nacional de Investigación Científica de Bélgica, señala la ubicación del hallazgo arqueológico como el lugar donde se llevaron a cabo los hechos descritos en el pasaje del libro de Josué en el capítulo 11, versículos 10 y 11, donde se describe la destrucción de la ciudad de Jasor a manos de las tropas israelíes lideradas por el propio Josué. El egiptólogo indica que no sólo coincide el lugar, sino que además la estatua fue destruida hace unos 3.300 años, aproximadamente en el mismo periodo de tiempo en que habrían ocurrido los mencionados sucesos bíblicos relatados en el libro de Josué.

“Las grietas indican que la nariz se había roto y que la cabeza se separó del resto de la escultura antes de ser destrozada”, indicó Laboury, coautor de este reciente estudio arqueológico sobre la cabeza encontrada de un faraón egipcio sin identificar. “Curiosamente, ninguna otra parte de la estatua original fue recuperada en el sitio”, agregó, según reporta Live Science. 

Los restos fueron encontrados en el mismo complejo arqueológico donde fueron halladas otras estatuas egipcias, incluyendo una encontrada en 2013 que tenía las garras de una esfinge.

Let's block ads! (Why?)

02:53
Es un secreto bien guardado en sociedades como el Líbano, donde un gran número de cristianos y musulmanes viven cara a cara, trabajando juntos, socializando juntos, a veces incluso casándose entre sí. En estas sociedades a menudo hay más conversiones de una fe a la otra de las que nadie está dispuesto a admitir públicamente.

Para los musulmanes que adoptan el cristianismo, es una propuesta especialmente delicada, ya que corren el riesgo de ser declarados apóstatas y sufrir represalias, a veces de grupos extremistas, a menudo de sus propias familias, donde pueden ser rechazados, desheredados e incluso atacados físicamente.

Esta dura realidad, sin embargo, no significa que no se sucedan las conversiones, y algunas veces en cantidades sorprendentemente altas.

Un católico libanés, por ejemplo, me dijo esta semana que un amigo sacerdote ha estado predicando en el centro del país durante seis años, y durante ese lapso de tiempo ha tenido más de 300 conversiones del Islam al cristianismo.

Muchos católicos libaneses tienen historias que contar sobre las conversiones que han presenciado personalmente o en las que desempeñaron un papel. Sin embargo, pocas historias reúnen tanto impacto como la que me contó un CEO al que conocimos mi colega Inés San Martín y yo la semana pasada.

(El CEO pidió que no se usara su nombre, no porque temiera las consecuencias contra él mismo, sino porque no quiere poner a su familia y a su negocio en peligro).

Sucedió durante la guerra de 2006 entre Israel y Hezbollah, el movimiento militar de la Shi’ite en el Líbano. Este CEO dirigía una ONG que se encargaba de desplazar a las personas localizadas en una región del país, donde los bombardeos de Israel eran habituales.

El CEO es un católico ferviente, miembro del Opus Dei (es un supernumerario, que está casado y tiene hijos), que asiste a misa diariamente. Durante la guerra, él continuó saliendo de los búnkeres de la ciudad en la que se encontraba para dirigirse a la iglesia local cada mañana, a pesar del riesgo de las bombas al que se exponía.

Una mañana, de camino a misa, se le acercó un musulmán que había conocido a través de la ONG y le preguntó si podía unirse a él. El nombre de aquel hombre era “Jihad” (en realidad es un nombre masculino muy común entre los musulmanes, a pesar de su asociación en Occidente con la violencia terrorista).

Jihad tenía una discapacidad, siguió contando, ya que perdió un brazo a los 14 años en un accidente en una carpintería. El CEO lo desalentó de ir a Misa, convenciéndolo de que no era seguro, no sólo por el peligro de ser herido en el bombardeo, sino porque los vecinos musulmanes de Jihad podrían enojarse, o incluso culpar al CEO y a la organización de “proselitista de musulmanes”.

Jihad aceptó no ir a Misa, relató el CEO, pero se notaba que no estaba contento. A mediados de agosto de ese año, Jihad regresó y le dijo que había escuchado que al día siguiente había una gran fiesta dedicada a la Virgen María (se refería a la fiesta de la Asunción). Tenía un amor especial por María, explicó, y realmente quería ir a Misa.

El CEO me contó que Jihad parecía determinado, casi desesperado, por lo que aceptó que le acompañara.

Luego, encontró a Jihad de pie ante una estatua de la Virgen en profunda oración. El CEO se arrodilló a su lado y cerrando los ojos oró. En ese momento escuchó un goteo a su lado... Miró y vio que Jihad lloraba lágrimas de alegría, que caían ruidosamente al suelo.

Más tarde, Jihad confesó que había estado esperando ese momento durante años. Cuando perdió su brazo, contó el CEO, Jihad fue tratado en un hospital con otros dos hombres, ambos cristianos. Un sacerdote venía a darles la Comunión acompañado de una monja. La primera vez que vino, administró el sacramento a los dos hombres y cuando comenzó a acercarse a Jihad, la monja se llevó al sacerdote.

El suceso en la Iglesia desencadenó una serie de conversaciones entre Jihad y el CEO sobre varios aspectos de la creencia y la práctica cristiana. El CEO le explicó la diferencia entre las interpretaciones islámicas y cristianas de la “yihad”: cómo Cristo desafió las expectativas de lo que significaba ser un “mesías”, describiéndolo no como un revolucionario político sino como un liberador espiritual.

“¿Cuál es el tipo más difícil de yihad?” le preguntó el CEO a su amigo. “¿Es salir y matar a mis enemigos, o matar el pecado que hay dentro de mí?”.

Durante todo ese proceso, Jihad le dijo al CEO que quería convertirse al cristianismo. El CEO habló con un sacerdote quien le instó a la cautela, entre otras cosas, porque le preocupaba que Jihad simplemente se sintiera agradecido por la ayuda de la ONG y estuviera proyectando esa gratitud al CEO y a su fe cristiana.

Jihad persistió y se le dijo que, eventualmente, se inscribiera en un curso de catequesis de dos años para prepararse para el Bautismo. El CEO le ofreció un pequeño consejo: “No te desanimes por los cursos que debas recibir, o incluso por el mal ejemplo de algunos de los cristianos que puedas conocer", dijo. “Recuerda ese momento con la Virgen y recuerda lo que hay en tu corazón”.

Finalmente llegó el día del Bautismo de Jihad. El CEO estaba allí, con su esposa e hijos, mientras que otro funcionario de la ONG actuó como el padrino de bautismo de Jihad. Ellos han seguido siendo amigos, y Jihad actualmente es un miembro activo de su parroquia local.

Por razones obvias, nadie está ansioso por transmitir este tipo de historias en un entorno en el que los malentendidos sobre las religiones pueden convertirse rápidamente en mortales.

Sin embargo, tales movimientos del corazón tienen lugar con sorprendente frecuencia. Tal vez lo que ilustran es la paradoja misionera: cuando el precio de la fe es más elevado, abunda más el hambre de recibirla.

Traducción de varios extractos del artículo de John L. Allen Jr. en Crux Middle East’s well-kept secret revealed when Jihad met the Virgin / El secreto mejor guardado de Oriente Medio se reveló cuando Jihad conoció a la Virgen (15 de octubre de 2017)

Let's block ads! (Why?)

17:20
Resultado de imagen de explanada de los pastores betsahurSeguimos en Belén de Judá, pero cambiamos de evangelista. En el nacimiento del Ungido por el Espíritu, la adoración de los pastores es completada por la adoración de los Magos. Dejamos, de momento a san Lucas, para seguir a san Mateo en un pasaje que cuenta lo que sucedió meses después: la visita de los Magos de Oriente a Jerusalén. El evangelio describe la llegada de losastrólogos paganos que han visto salir la estrella de la salvación y la han seguido. Dios les ha dirigido una palabra mediante una estrella insólita en medio de sus constelaciones habituales; y esta palabra les ha sobresaltado y les ha hecho aguzar el oído, mientras que Israel, acostumbrado a la palabra de Dios, ha cerrado sus oídos a las palabras de la revelación: no quiere que nada turbe el curso habitual de sus dinastías. Suele ocurrir algo parecido en algunos cristianos, cuando se siente molestos por el mensaje inesperado de un santo. San Agustín, testigo atento de la tradición de la Iglesia, explica sus razones de alcance universal afirmando que los Magos, primeros paganos en conocer al Redentor, merecieron significar la salvación de todas las gentes. Es también muy clarificador que el relato de san Mateo ponga a la Virgen en el centro de esta extraña visita. Si los pastores representan a los humildes del pueblo escogido, estos misteriosos personajes del Oriente son un signo de la universalidad de la Buena Nueva que nos trae el Salvador.
El relato de la adoración de los Magos es el más derásico [34] de los relatos evangélicos de la Infancia; es decir, el evangelista redacta una pieza catequética—con una base histórica—sobre la realeza de Jesús. Contiene dos escenas distintas—con alusiones a textos del AT—concatenadas en su desarrollo: la primera, gira en torno a la profecía de Miqueas (Mt 2,1b-9a); la segunda, lo hace en torno a una estrella que les conduce a la adoración del Niño (Mt 2,9b-12), momento cumbre de la narración. No hay ningún diálogo o conversación; es el evangelista quien cuenta lo acaecido de forma escueta [35].
El término griego «epifanía» significa manifestación. La presencia de los Magos en Belén es la primera revelación del Salvador recién nacido al mundo pagano. Toda la narración tiene como telón de fondo la profecía de Miqueas [36], que canta la grandeza de Belén, patria de David. Tiene una gran fuerza expresiva y una plasticidad que atrae la atención del lector. «La Jerusalén de la Epifanía no es sólo la Jerusalén de Herodes. Es, al mismo tiempo, la Jerusalén de los Profetas. Hay en ella testimonios de quienes, bajo el influjo del Espíritu Santo, preanunciaron desde hace siglos el misterio. Está el testimonio de Miqueas sobre el nacimiento del Rey mesiánico en Belén. Está sobre todo el testimonio de Isaías. Un testimonio verdaderamente singular de la Epifanía: "¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!. Mira: las tinieblas cubren la tierra, la oscuridad de los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti" [37]» [38].
Imagen relacionadaSi en el capítulo primero de su Evangelio, san Mateo nos ha desvelado que Jesús es el Mesías esperado, hijo de David, hijo de Abrahán, engendrado en María por obra del Espíritu Santo, ahora enmarca histórica y cronológicamente el evento. Es decir, si antes nos ha contado el quien y elcómo, ahora va a relatar el dónde y el cuándo de Jesús de Nazaret.
En primer lugar afirma que Jesús nació en Belén de Judá [39]. «Nacido Jesús en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes, unos Magos llegaron de Oriente a Jerusalén preguntando: ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle» (Lc 2,1-2). «Los Magos de Oriente—comenta el Papa—entran en Jerusalén precisamente con esta noticia:¡Llega tu Luz!¿Dónde encontrar el lugar del nacimiento? Jerusalén es la ciudad de un Gran Rey.Él es más grande que Herodes, y este soberano temporal, que se sienta en el trono de Israel con el beneplácito de Roma, no puede ofuscar la promesa de un Rey mesiánico. Y la luz resplandece en las tinieblas» [40]. Herodes el Grande es un personaje bien documentado en la historiografía. Nació unos 70 años antes que Cristo. Era hijo de Antipatro, mayordomo de Juan Ircano II. En el año 41 a.C. fue nombrado tetrarca de Judea y en el año 40 a.C. rey de Judea, por un decreto del Senado Romano. Exterminó a los Asmoneos y recibió de Augusto la Traconítide y la Auranítide. Murió, según Flavio Josefo, en Jericó a finales de marzo o comienzos de abril del año 750 de la fundación de Roma (4 d.C.).
Los Magos (magoi) es una palabra de origen persa y de significación amplia. En Persia los magos eran los estudiosos de la doctrina ética y religiosa de Zoroastro. Posteriormente, se dedicaron al estudio de las estrellas, ya que para los babilonios los astros determinaban los sucesos presentes y futuros. Parece ser que con este término san Mateo se refiere a unos astrólogos de Oriente [41], que tenían un cierta relación con el mundo judío. Aunque, desde un punto de vista exgético no hay razón para afirmar que fueran reyes, ya Tertuliano sostiene que en su tiempo se les consideraba como tales [42]. Respecto al número de Magos tampoco hay dato alguno. La tradición se ha decantado por tres—por simetría al número de dones ofrecidos—, aunque también se han barajado las cifras de dos, cuatro y doce.
El título Rey de los judíos tiene, por una parte, resonancias nacionalistas—asíse designaba, por ejemplo, al mismo Herodes el Grande—y por eso se veráensegida en el relato los celos que despierta enél; y, por otra, es una expresión que encontramos a menudo en los Evangelios para nombrar a Cristo [43]. Así, los Magos reconocen desde el nacimiento del Mesías la prerrogativa que será el título de su muerte. La referencia a la estrella [44] que vieron en el Oriente condiciona el relato, pues fue el motivo por el que emprendieron tan largo viaje [45]. Los Magos terminan su primera intervención explicando los motivos de su viaje: «hemos venido a adorarle»; expresión que tiene un claro aspecto cultual, aunque «la asociación del acto con el título rey de los judíos, lleva al lector a pensar que el homenaje se rinde a la realeza y no en la adoración a la divinidad» [46].
La reacción no se hace esperar: «Al oír esto, el rey Herodes se turbó, y con él toda Jerusalén. Y, reuniendo a todos los príncipes de los sacerdotes y a los escribas del pueblo, les interrogaba dónde había de nacer el Mesías» (Mt 2,3-4). Es lógico que la frase de los Magos causase tal perturbación a Herodes y a los habitantes de Jerusalén. Son motivos de sobresalto políticos: Herodes pensaba que el recién nacido le podía arrebatar el trono y el pueblo temía la reacción del monarca, teniendo en cuenta sus precedentes. De todas formas llama la atención que el mismo Herodes identifique al rey de los judíos con el Mesías, aunque él se mueve siempre en el plano terreno y politico.
Se trata de la profecía de Miqueas que anuncia el nacimiento del Mesías en Belén. «En Belén de Judá, le dijeron, pues así está escrito por medio del Profeta: "Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ciertamente la menor entre las principales ciudades de Judá; pues de ti saldrá un jefe que apacentará a mi pueblo, Israel"» (Mt 2,5-6). Ahora bien, san Mateo presenta este texto profético con cierta libertad [47], siguiendo las reglas de la lectura derásica [48], y contra su costumbre no es una «cita de cumplimiento» [49]. Todas estas variantes dan al texto mayor riqueza de contenido, del que se debe destacar tres cosas: primera, se reafirma la ascendencia davídica de Jesús, que ya sostiene en Mt 1; segunda, se insiste en el carácter regio de Cristo, al incluir la cita de 2 Sam; y, tercera, se señala que Jesús como Mesías es el encargado de apacentar a todo el pueblo, no sólo a unos pocos privilegiados.
«Entonces Herodes, llamando en secreto a los Magos, se informó cuidadosamente por ellos del tiempo en que había aparecido la estrella; y les envió a Belén, diciéndoles: Id e informaos bien acerca del niño; y cuando lo encontréis, avisadme para ir yo también a adorarle. Ellos, después de oír al rey, se pusieron en marcha» (Mt 2,7-9a). Por tanto, Herodes, al escuchar la información recibida sólo le falta saber cuándo, porque sabe por los Magos que ya ha nacido el rey de los judíos y por el Sanedrín que nacerá en Belén. Tiene, pues, la convicción de la fecha de nacimiento debe coincidir con el momento de la aparición de la estrella. Además finge unirse a la adoración de los Magos, aunque sus pretensiones, como se verá después, son otras: acabar con aquel niño que se presenta como rival de su trono. Los Magos, finalizan su estancia en Jerusalén poniéndose en camino a la cercana Belén.
Resultado de imagen de reyes magos en belen tierra santaSe inicia la segunda parte del relato con la reaparición de la estrella. «Los Magos han visto una estrella, una sola estrella y ésta se covierte en signo de discernimiento. Decidieron seguirla. El camino de los pastores fue corto. El de los Magos, largo. Los pastores marcharon directamente hacia la luz que les había envuelto en la noche de Belén. Los Magos tuvieron que indagar con esperanza siguiendo la estrella y dejándose guiar por su luz» [50]. «Y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta pararse sobre el sitio donde estaba el niño» (Mt 2,9b). En el umbral del NT se creía que, desde la profecía de Balaam [51], el nacimiento del Mesías tendría como señal divina la aparición de un estrella que guiase a los gentiles al rey supremo que nacería. Se ha comentado muchas veces que la estrella realiza una doble función: al principio actúa como signo del nacimiento del Rey de los judíos; y después ejercita la función de guía. Pero esto no es exactamente así. Los Magos son «guiados» a Belén por la información de los escribas del pueblo. Por eso, la estrella, a lo sumo «les acompaña». La luz del libro sagrado y la luz de la estrella conducen a Belén.
Los Magos siguen otro lógica a la común lógica humana. Siguen la luz del Misterio divino, la luz del Espíritu Santo. Participan de esa luz mediante la fe. Y tienen la certeza de encontrarse cara a cara con Aquél que ha de venir. Lo Magos de Oriente se encuentran al comienzo de un gran itinerario, cuyo pasado se remonta al principio de la historia del Pueblo elegido de la Antigua Alianza y cuyo futuro alcanza a todos los pueblos de la tierra.
A la luz de esta gozosa epifanía, Dios se revela en Jerusalén a todos los pueblos. «Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría» (Mt 2,10). «Con solo ver la estrella—comenta san Basilio—los Magos experimentaron una inmensa alegría. Acojamos también nosotros en nuestro corazón esa alegría (...). Adoremos al Niño junto a los Magos (...). Dios el Señor es nuestra luz: no en la forma de Dios, para no aterrar nuestra debilidad, sino en la forma de siervo, para llevar la libertad a quien yacía en la esclavitud. ¿Quién tiene el ánimo tan insensible, tan ingrato que no sienta la alegría de expresar con dones la propia exultación? Las estrellas se asoman al cielo, los Magos dejan su país, la tierra se recoge en una gruta. Que no haya nadie que no lleve algo, nadie que no sea agradecido» [52].
Es muy posible que María y José, tras el nacimiento del Niño en el establo de Belén y una vez que se marcharon los que ya se empadronaron, se trasladasen a una casa del pueblo. «Y entrando en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrados le adoraron; luego, abrieron sus cofres y le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Y, habiendo recibido en sueños aviso de no volver a Herodes, regresaron a su país por otro camino» (Mt 2,11-12). El centro de este relato, lo ocupa desde luego el niño con María, su madre [53]. También se aprecia en esta escena un ambiente «regio», tanto por la actitud de los Magos, como por los dones ofrecidos. En efecto, «postrados, le adoraron», supone una veneración, un acto de sumisión y de reconocimiento de la autoridad del niño; y en el AT las ofrendas de oro, incienso y mirra [54], guardan cierta relación con el Rey-Mesías.
En suma, «los Magos, representantes de los pueblos paganos, sirven de ejemplo para nuestra búsqueda de Dios; en efecto, ellos perciben su silenciosa presencia en los signos de la creación. Para hallar la Verdad, que sólo habían entrevisto, emprenden un viaje lleno de incógnitas y de riesgos; su itinerario se concluye con un descubrimiento y un acto de profunda adoración hacia el Niño Jesús, que ellos ven junto a su Madre: le ofrecen sus tesoros, recibiendo a cambio el don inestimable de la fe y el gozo cristiano» [55].

[34] Cfr nota 6 del Cap. I.
[35] Seguiré de cerca en el comentario a este pasaja a J.L. Bastero, María, Madre del Redentor, Eunsa, Pamplona 1995, pp. 121-130.
[36] Mich 5,1-2.
[37] Is 60,1-2.
[38] Juan Pablo II, Homilía de Epifanía, 6-I-1984.
[39] Hay otra Belén de Zabulón, situada a unos 11 km al NO de Nazaret. Belén de Judá se encuentra a solo 9 km al sur de Jerusalén. Era entonces una pequeña aldea rural, poco importante en el mundo judío.
[40] R.E. Brown, El nacimiento del Mesías, Madrid 1982, p. 174.
[41] La expresión «de Oriente» (apo anatolon) no indica un lugar exacto, sino tan sólo el Levante, en oposición al Poniente. La misma expresión se usa en Num 23,7, en la versión de los LXX de la profecía de Balaam.
[42] Cfr Tertuliano, Adv. Marc., III,13. Parece ser que el título de rey procede de la influencia de algunos pasajes del AT en los que se dice que los reyes traerán sus ofrendas al futuro Mesías.
[43] Cfr Mt 27,11.29.37; Mc 15,2.9.12.18.26; Lc 23,3.37.38; Ioh 18,33.39; 19,3.19.
[44] Los datos precisos que encontramos en el relato evangélico sobre la estrella hacen pensar que se trata de un fenómeno físico concreto. Además el uso singular de la palabra aster indica una estrella determinada. Este hecho celeste no extrañó a los judíos, pues en el AT y en el judaísmo rabínico las estrellas, como testimonios divinos, anunciaban hechos en los que Dios intervenía de modo extraordinario (cfr Gen 37,9; Is 40,26, Ps 148,3), como ocurre con el nacimiento del Mesías.
[45] Herodes se informa del momento de su aparición (Mt 2,7), se alegran los Magos cuando reaparece (Mt 2,10) y es la estrella al detenerse la que les indica dónde está el niño (Mt 2,9).
[46] El verbo proskynein usado tres veces por san Mateo en este pasaje, significa «rendir homenaje» y comporta siempre una actitud de reverencia y acatamiento ante la divinidad.
[47] Porque combina Mich 5,1 con 2 Sam 5,2. Esta combinación de ambos textos es original del hagiógrafo y no tiene precedentes, ni en los LXX, ni en le texto masorético. Además la adición de 2 Sam 5,2 es una ténica deráshica de una actualización por sustitución; es decir, la promesa hecha a David por Yahwéh («Tú apacentarás a mi pueblo Israel»), ahora se aplica al Mesías, hijo de David. Esto es muy frecuente en el Targum. Cfr S. Muñoz Iglesias, Los evangelios de la Infancia, vol. III, Madrid 1990, p. 254.
[48] Debido a que san Mateo convierte la frase afirmativa de Mich 5,1 («Tú Belén de Efratá aunque eres la menor...») en negativa («Tú Belén, tirra de Judá, no eres la menor...». Así expresa la grandeza de esta pequeña aldea, cuna de David y del Mesías. Cfr A. Macho, La historicidad de los evangelios de la Infancia, Madrid 1977, pp. 21-22.
[49] Llama la atención que no lo haga como en otras ocasiones, usando una expresión parecida a esta: «para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del profeta» (cfr Mt 1,22; 2,15; 2,17; 2,23). Sin embargo, esto es lógico porque la cita está puesta en boca de los sacerdotes y de los escribas del pueblo y así confirma a sus lectores que se ha realizado el evento que anuncia el AT.
[50] Juan Pablo II, Homilía, 6-I-1983.
[51] Num 22-24; cfr J.M. Casciaro-J.M. Monforte, Jesucrisro, Salvador de la Humanidad. Panorama bíblico de la salvación, Eunsa, 2ª ed., Pamplona 1997, pp. 55-56.
[52] San Basilio, Homilía VI, PG, 31,1471ss.
[53] Parece que éste es el motivo principal de Mt 2, pues se repite cuatro veces más (cfr Mt 2,13.14.20.21).
[54] El Salmista (Ps 72,15) afirma que el futuro Rey-Mesías «se le dará el oro de Sabá mientras viva». La mirra, en cambio, es usada en el AT como uno de los ingredientes del óleo con que son ungidos los sacerdotes y los reyes; y esta unción les confiere un carácter «sagrado» (cfr Ex 30,23; 1 Sam 24,7). También se dice en el Ps 45,9 que la mirra es también uno de los elementos con que se ungirá al Rey-Mesías. Según una profecía de Isaías (Is 60,6): oro e inciendo son las ofrendas que los habitantes de Sabá entregarán en Jerusalén en la época mesiánica.
[55] ANG, 6-I-1986.

Let's block ads! (Why?)

SacerdotesCatolicos

{facebook#https://www.facebook.com/pg/sacerdotes.catolicos.evangelizando} {twitter#https://twitter.com/ofsmexico} {google-plus#https://plus.google.com/+SacerdotesCatolicos} {pinterest#} {youtube#https://www.youtube.com/channel/UCfnrkUkpqrCpGFluxeM6-LA} {instagram#}

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.
Javascript DesactivadoPor favor, active Javascript para ver todos los Widgets