abril 2016

12:11

IMG-20160423-WA0038

Homilía para el VI domingo de Pascua C

Cuando queremos asegurar a alguno que haremos realmente algo que hemos prometido hacer, decimos fácilmente: “Te doy mi palabra”. Y si somos personas de honor, nos sentimos particularmente implicados, y decimos entonces: “Palabra de honor”.

Por lo demás en otras ocasiones, expresamos la misma idea con una expresión aparentemente contradictoria: “mantendré la palabra”. Paradojalmente, “dar la palabra” y “mantener la palabra” tienen el mismo significado. Mantener una palabra no quiere decir simplemente no olvidarla, sino más bien ponerla en práctica y ser fiel ante cualquier cosa que pueda pasar.

No se trata simplemente de un juego de palabras. Estamos hablando del significado profundo de la palabra y su rol en las relaciones humanas. Es un medio de comunicación entre las personas. La palabra verdadera es parte de la persona que habla, y continúa siendo parte también cuando es recibida y asumida por la otra persona que la recibe, y cuando ya es igualmente parte de esa persona que la recibió. La palabra es dada y a la vez mantenida, propiamente cuando alguno la recibe (una palabra que no fuera verdadera queda separada de cada una de las personas que constituyen la relación y es una realidad muerta).

Cuando doy mi palabra, me doy a mis mísmo, es una comunión que se establece entre mi y la persona a la cual le doy mi palabra.

Dios, dice Juan, nos ha amado tanto que nos ha dado su Palabra. La dio y la mantuvo. Nos ha dado su Palabra consubstancial, que permanece en su seno, justamente cuando se volvió nuestra. Vino en medio de nosotros, se hizo carne y se volvió para nosotros alimento de Vida.

El discurso de Jesús que hemos leido en el Evangelio de hoy es su respuesta a una pregunta de Judas: “¿por qué te manifestarás a nosotros y no al mundo?” Y esta es la respuesta de Jesús:

“Si me aman, guardarán mi palabra y mi Padre los amará y nosotros vendremos a ustedes y haremos morada en ustedes”. Entonces, como Jesús es la Palabra del Padre, unido a Él en el Espíritu de amor, así, si nosotros recibimos su Palabra y la guardamos, estaremos unidos a Él y al Padre del mismo modo.

Esta unión de caridad que nos une a Dios y nos une también los unos a los otros, es el modo con que Jesús, en cada tiempo, se manifiesta al mundo a través nuestro.

Podemos siempre vivir entre cristianos, y dentro de nuestras comunidades cristianas, de manera tal que todos podamos decir verdaderamente: “vean cómo se aman”. Así Jesús continuará manifestándose a nosotros y al mundo.

San Gregorio Magno eseñaba, comentando este Evangelio: «“Y mi Padre lo amará, y vendremos y haremos morada en Él” (Jn 14, 23). Piensen que fiesta, hermanos queridísimos: ¡Tener en casa a Dios! Ciertamente si viniera a la casa de ustedes un rico o un amigo muy importante, se apurarían a limpiar todo, para que nada nuble la visión. Purifique, entonces, las manchas de las obras, el que prepara su alma como casa de Dios. Pero fíjense bien en las palabras: “Vendremos y habitaremos en él”. En algunos, Dios entra pero no se queda, porque estos, a través de compunción, hacen lugar a Dios, pero, en el momento de la tentación, se olvidan de su compunción, y vuelven al pecado, como si nunca lo hubiesen detestado. En vez aquel que ama de verdad a Dios, observa los mandamientos, y Dios entra en su corazón y permanece, porque el amor de Dios llena de tal manera su corazón, que en tiempo de tentación, no se mueve. Este, entonces, ama de verdad, porque un placer ilícito no le cambia la mente. Tanto más uno se aleja del amor celestial, cuanto más se engolfa en los placeres terrestres. Por eso es dicho entonces: “el que no me ama, no observa mis mandamientos” (Jn 14, 24). Entren en ustedes mismos, hermanos, examínense si verdaderamente aman a Dios, pero no se crean a ustedes mismos, si no tienen la prueba de las acciones. Cuiden si con la lengua, con el pensamiento, con las acciones aman de verdad al Creador. El amor de Dios no es nunca ocioso. Si hay, hace cosas grandes; si no están las obras, no hay amor.» (Lezionario “I Padri vivi” 165)

Que María nos enseñe a amar y actuar para saber dar y mantener la palabra, con nuestra vida, a Dios y a los hermanos, especialmente en este año de la Misericordia.


“La alegría del amor”, exhortación apostólica firmada por Francisco el 19 de marzo, es un documento importante del magisterio del Papa, cabeza del colegio episcopal. Recoge amplia y autorizadamente los frutos del proceso sinodal sobre la familia cristiana que ha durado más de dos años.
Sin embargo, no es sólo un final, sino también el principio de una etapa de fidelidad renovada, en lo que se refiere al mensaje cristiano sobre la familia y al proyecto de la familia cristiana. Como se ha dicho, el texto promueve una nueva sensibilidad y dinamismo, un nuevo camino para la pastoral familiar, un nuevo aliento y talante en la atención a las familias cristianas.

Francisco se refiere con frecuencia a este ideal de la familia cristiana. Ideal, no en el sentido de un estereotipo excesivamente abstracto, ni como algo utópico o inalcanzable, sino como parte importante del plan concreto que Dios ha trazado en su designio salvador para la humanidad. No por eso el ideal o el proyecto de la familia cristiana, dice el Papa, deja de ser exigente, como lo proponía Jesús, que al mismo tiempo “nunca perdía la cercanía compasiva con los frágiles, como la samaritana o la mujer adúltera”.

El de la familia cristiana es un proyecto exigente porque tiene que ver con el amor y por tanto implica el esfuerzo, sin dejar de estar invadido de alegría. Es un proyecto y una aventura fascinante, que implica no solo sacrificio y entrega sino también saber recibir de los otros. Y esto es fuente de alegría, de la alegría de saber amar y saberse amado. Un ideal que solamente la familia cristiana realiza de modo pleno.      

En el día a día, cada familia tiene su camino y en cada momento está llamada a consolidarse y madurar su propio proyecto de familia, a crecer desde su situación real, casi siempre con pequeños pasos, con sus luces y también sus limitaciones. Dios bendice los esfuerzos de los matrimonios en ese camino y abre las puertas de modo que no hay situaciones irremediables.

El Papa Francisco recoge abundantemente los frutos de los trabajos sinodales. Se inserta en la doctrina de la Iglesia y desea profundizar en ella, para dar respuestas actuales a partir del árbol de la fe, del Evangelio que en sí es siempre nuevo, con atención al lenguaje para que el mensaje cristiano pueda ser mejor comprendido y vivido en nuestro tiempo.  Hay una sustancia inmutable y unitaria de la fe cristiana, pero a la vez caben tradiciones y expresiones diversas en las cuestiones teológicas, litúrgicas y morales.

“A la luz de la Palabra de Dios” sobre la familia (capítulo primero), el documento mira a la “realidad y desafíos de las familias” (capítulo segundo), conjugando el realismo con el bello proyecto de Dios. Se refiere a las muchas historias de amor y de crisis familiares que siempre han existido, contextualizadas hoy por diversos factores socioculturales e ideológicos que condicionan la vida familiar. No faltan las “autocríticas” respecto al acompañamiento eclesial a las familias (a veces, poco adecuado por falta de cercanía y realismo). La mayor parte de las personas cuentan con un buen seguimiento, muchos estiman la fuerza de la gracia en los sacramentos y testimonian la alegría de la familia cristiana.

Vuelve luego nuevamente la mirada a la vida y a las enseñanzas de Jesús, para considerar la “vocación de la familia” (capítulo tercero) como un regalo de Dios, bello, grande y atractivo; un don que hace de la vida conyugal y familiar un camino de santidad y de salvación. El documento es especialmente sensible al cuidado de los niños y considera la adopción –regalar una familia a quien no la tiene– como un signo del amor de Dios.
Por lo que se refiere a las uniones de hecho y a los matrimonios civiles, y también a las formas matrimoniales en otras tradiciones religiosas, no se equiparan al matrimonio cristiano. Al mismo tiempo, la exhortación habla de ciertos elementos de valor (“semillas del Verbo”) presentes en esas situaciones imperfectas, que pueden servir como base para caminar hacia la plenitud de la propuesta cristiana.

La respuesta a la vocación matrimonial como don de Dios es “el amor en el matrimonio” (capítulo cuarto); un “amor que se vuelve fecundo”  (capítulo quinto) en los hijos. Mediante un bello comentario del himno a la caridad (cf. 1 Co 13) muestra las virtudes y actitudes que pueden y deben vivirse en los matrimonios y en las familias. Combina las expectativas con el realismo y cuenta con los cambios que trae el paso del tiempo, que en nuestros días se prolonga por una mayor expectativa vital, presentando así nuevos retos a la forja continuada del proyecto familiar. La alegría y los trabajos se entretejen asimismo en el cuidado de los hijos, que necesitan de un padre y una madre.

A continuación el texto propone orientaciones para mejorar la atención a las familias, que nunca son solo destinatarias sino protagonistas de su proyecto, deteniéndose en “algunas perspectivas pastorales” (capítulo sexto): la formación de los sacerdotes en este ámbito, la preparación inmediata para el matrimonio en la etapa del noviazgo, y el acompañamiento a las familias en las sucesivas etapas y posibles dificultades. También para “fortalecer la educación de los hijos” (capítulo séptimo) en una cultura que no se lo pone fácil (aquí el Papa subraya la necesidad de la formación moral, de la educación sexual y de la transmisión de la fe).

Para “acompañar, discernir e integrar la fragilidad” (capítulo octavo) las situaciones en que la unión conyugal es imperfecta o está deteriorada, Francisco pone de relieve la necesidad de dar pasos adelante, en la reflexión y en la vida de la Iglesia y de los cristianos.
Siguiendo a Juan Pablo II observa que en los divorciados vueltos a casar hay situaciones muy distintas.

Por ese motivo a la hora de participar en la vida eclesial y en los sacramentos, debe ofrecerse a todos la misericordia de Dios y a la vez tratar cuidadosamente cada caso. Para ello se pide considerar las enseñanzas de la Iglesia, las orientaciones del obispo en la Iglesia local, la escucha de las personas en el ámbito del fuero interno y la formación de la conciencia.

No solamente no se cambia la doctrina sino que tampoco se da ninguna nueva norma disciplinar. Se advierte que las situaciones particulares no pueden ser elevadas a la categoría de norma; y que tampoco se puede “ocultar la luz del ideal más pleno ni proponer menos que lo que Jesús ofrece al ser humano”. Así es, porque este proyecto es el que comporta la alegría cristiana, ensamblada con la cruz.

El documento concluye con un bello y breve capítulo sobre la “espiritualidad matrimonial y familiar” (capítulo noveno). Destaca que el matrimonio es un camino de santidad, en el que ocupan un lugar central la oración y la eucaristía dominical.

Hablando de los aspectos más delicados de la exhortación postsinodal, el cardenal Ricardo Blázquez ha subrayado el acercamiento, con respeto y misericordia, a las personas en sus heridas. No solamente Dios es misericordioso, sino que la Iglesia quiere ser también casa de misericordia e integración.

Y esto –añade el presidente de la Conferencia Episcopal Española– requiere discernimiento; es decir, no simplemente aplicar una norma a un caso concreto, sino buscar, con la luz del Espíritu Santo, la voluntad de Dios en esta situación particular, teniendo en cuenta los factores que intervienen en la moralidad, y dando el relieve que merece a la conciencia moral personal. La conciencia debe ser, ciertamente, bien formada y fortalecida, pero no puede ser silenciada ni sustituida.

Más allá de las opiniones y debates, y de los titulares más o menos acertados en los mass media, se espera de los cristianos, utilizando los términos de monseñor Mario Iceta, presidente de la subcomisión episcopal para la familia, una “acogida agradecida” a este documento: una actitud siempre dispuesta a la formación y a la conversión, una actitud reflexiva y constructiva, prudente y entusiasta, para acompañar a las familias cristianas a vivir y testimoniar la alegría del amor.

iglesiaynuevaevangelizacion.blogspot.com

José Manuel era un buen profesional que ganaba mucho dinero en una multinacional. Tan bien le iban las cosas que frecuentaba todas las fiestas. Sin darse cuenta, ya estaba inmerso en el cenagal de las drogas y la bebida.

Cuando quiso reaccionar era demasiado tarde: perdió el trabajo y a sus amigos. Se quedó solo. Además, como detonante, su padre murió en un accidente traumático. Entonces se hundió del todo.

Durante tres años, no levantó cabeza y aumentó exponencialmente el consumo de drogas y alcohol. Probó a salir de este mundo por medio de varias instituciones, pero volvía a recaer. Un día se acercó por casualidad a la parroquia. La paz del templo le removió y decidió reconciliarse con Dios. Llevaba 20 años sin confesarse.

Al terminar, le pedí un favor. Le presté mi coche y mucho dinero para un encargo de la catequesis. Se quedó asombrado de que confiara tanto en él, dado que todavía no le conocía bien. Al terminar la tarea, se ofreció para ayudar en más cosas. Le había impresionado que confiaran en él, ya que estaba acostumbrado a desconfianzas permanentes.

Desde entonces se encargó de diversas tareas en el voluntariado de la parroquia. Los que le ayudaban a salir de la droga iban apreciando una sorprendente mejoría. Al cabo de unos meses le dieron el alta. Ahora sigue colaborando, da testimonio de su cambio de vida y ha comenzado el Camino Neocatecumenal de nuestra parroquia. Hace una semana ha encontrado un trabajo más estable y está feliz.

Al ofrecer su testimonio, me impresiona cuando recuerda que el día que le di las llaves de mi coche para hacer un encargo parroquial, su vida cambió. La confianza edifica y renueva a las personas.

alfa y omega

“Capitán America: Civil War” de Marvel empieza donde lo dejó "Vengadores: La Era de Ultrón" ya que Steve Rogers lidera el nuevo equipo de los Vengadores en su incesante tarea de proteger a la humanidad.

Después de que otro incidente internacional en el que se ven envueltos los Vengadores produzca daños colaterales, la presión política obliga a poner en marcha un sistema para depurar responsabilidades y un organismo rector que determine cuándo hay que recurrir a los servicios del equipo. El nuevo statu quo divide a los Vengadores mientras intentan proteger al mundo de un nuevo malvado.

Siguen las aventuras de los superhéroes Marvel, y la nueva entrega se presenta bajo el paraguas “Capitán América”. Este film seguramente es el que más superhéroes concentra por metro de película, en reñida competición con cualquier otro film de los mutantes X-Men. Y de hecho, lo que nos cuenta el film, acontece cronológicamente tras lo narrado en Los Vengadores: La era de Ultrón.

Detrás de Capitán América: Civil War se encuentra el equipo que entregó uno de los mejores filmes de superhéroes producidos por Disney, Capitán América: Soldado de invierno. El film da lo que promete, diversión a tutiplén, con buenos efectos especiales. Y ello con una trama coherente, que respeta al espectador, y que hará las delicias de los fans, y de los menos conocedores, pero que también gustan de los filmes adrenalíticos vistosos y espectaculares. El reparto, repleto de caras conocidas, cumple con unos personajes resultones con sus rasgos básicos, pero que los hacen reconocibles. (Almudí JD). Decine21: AQUÍ

Dirección: Anthony Russo y Joe Russo. País:USAAño: 2016.Duración: 146 min. Género:Acciónciencia-ficciónReparto: Chris Evans (Steve Rogers / Capitán América), Robert Downey Jr. (Iron Man),Scarlett Johansson (Viuda Negra), Sebastian Stan (Bucky Barnes / El Soldado de Invierno), Jeremy Renner (Ojo de Halcón), Don Cheadle (James Rhodes / War Machine), Anthony Mackie (Sam Wilson / Halcón), Paul Bettany (Visión), Elizabeth Olsen (Bruja Escarlata), Daniel Brühl (Zemo), Frank Grillo (Crossbones), Tom Holland (Spider-Man), Paul Rudd (Ant-Man), Martin Freeman (Everett Ross), Chadwick Boseman (Black Panther). Estreno en España: 29 Abril 2016

12:48
La estigmatización de santa Catalina, por Domenico Beccafumi, (1514-17)

La estigmatización de santa Catalina, por Domenico Beccafumi, (1514-17)

SANTA CATALINA DE SIENA

(†  1380)

 Fue el día de la Anunciación de la Virgen y Domingo de Ramos de 1347. La Iglesia y Siena, con cánticos y ramos de olivo, daban la bienvenida a la niña Catalina, que veía la luz de este mundo en una casa de la calle de los Tintoreros, en el barrio de Fontebranda.

 A Catalina y a su hermana gemela Giovanna les habían precedido ya otros veintidós hermanos y les siguió otro, en el hogar cristiano y sencillo de Giacomo Benincasa y Lapa de Puccio del Piangenti.

 Del padre, tintorero de pieles, parece haber heredado Catalina la bondad de corazón, la caridad, la dulzura inagotable, y de la madre, mujer laboriosa y enérgica, la firmeza y la decisión.

 Catalina, niña, era alegre, bulliciosa, vivaracha; su encanto la hacía un poco el centro del cariño del amplio círculo familiar y de las amistades. A sus cinco o seis años tuvo su primera experiencia de lo sobrenatural —una visión en el valle Piatta— que marcó una huella definitiva en su vida y la dejó orientada hacia Dios. “A partir de esta hora pareció dejar de ser niña”, cuenta uno de sus biógrafos. Comprendió la vida de los que se habían entregado a la santidad y sintió nacer en sí unos irresistibles deseos de imitarlos.

 Se volvió más reservada, más juiciosa; buscaba más la soledad para tratar a solas con Dios. Ante un altar de la Virgen tomó la resolución de no querer nunca por esposo a nadie más que a Jesucristo. Pero no tendría que esperar a que llegara la madurez de su juventud para poder medir el valor y el sentido de su consagración a Dios.

 Entonces, y en Italia, a los doce años, una joven tenia que empezar a preocuparse de su porvenir, y, en consecuencia, de su arreglo personal y buen parecer para agradar a los hombres. Lapa había ya casado a dos de sus hijas y pensaba que buscar el matrimonio era, al fin, como para ella había sido, la misión de toda mujer.

 Hasta los quince años de Catalina duró la obstinada presión familiar. Jamás desistió ella de su primer deseo de virginidad, pero tuvo, ciertamente, una crisis en su fervor. Su vida espiritual aflojó al dejar penetrar en su alma, con una vanidad muy femenina, el deseo de complacer a las criaturas (su madre y sus hermanas) más que a Dios. La hermana Buenaventura, con más éxito que los demás, la había inducido a preocuparse de los vestidos, a teñirse el cabello, a realzar su belleza natural con el maquillaje de aquellos tiempos, casi tan completo y complejo como el de los actuales. Pero esta hermana murió en un parto en el mes de agosto de 1362. Las lágrimas abundantes de Catalina no fueron solamente por la pérdida de su hermana predilecta. La vela mortecina junto a aquel cadáver hizo penetrar una luz nueva en su alma. Ella la llamaba siempre su conversión, su vuelta a Dios, su retorno a la entrega sin reservas ni resortes de ninguna clase.

 La lucha familiar se exaspera en torno de Catalina, hasta convertirse en una especie de persecución tenaz que la reduce a la condición de una sirvienta y la encierra en un aislamiento que ella aprovecha para entrar en la “celda interior” del conocimiento de sí misma y del trato habitual con Dios, que ya no abandonará de por vida. Aumenta de modo casi inconcebible sus maceraciones, su ayuno, su constante vigilia, hasta agotar la exuberancia y las fuerzas corporales de que hasta entonces había gozado.

 Excepcionalmente, dados sus diecisiete años, es admitida entre las hermanas de la Penitencia de Santo Domingo, especie de terciarias dominicas, llamadas mantellate por el manto negro que llevaban sobre el hábito blanco ceñido por una correa. Sin abandonar el ambiente familiar, vivían con unas reglas propias bajo la dirección de una superiora y de un director, religioso dominico, y desarrollaban una extraordinaria actividad espiritual y benéfica. Eran las almas consagradas a los enfermos y a los pobres.

 Sus primeros años de mantellata se caracterizan por una intensísima vida espiritual, con sus luchas que la purifican y elevan, por su caridad inexhausta e incansable mortificación interior y exterior, por una parte, y, por otra, por las elevadas y delicadísimas gracias místicas con que Dios la regala frecuentísimamente. Son casi cuatro años de vida solitaria entre combates furiosos y tentaciones sutiles, y el trato personal de inefable dulzura con Jesucristo, la Santísima Virgen, los santos.

 El recogimiento, arrobado a veces, con que oraba, el llanto incontenible, a pesar de las prohibiciones del confesor, al acercarse a comulgar, lo que empezaba a oírse de sus mortificaciones, agitó inevitablemente la marea del ambiente de una ciudad religiosa, con sus capillitas y sus bandos, como la Siena del 1300: celos de mujeres devotas, escepticismo de frailes y sacerdotes, los doctos que opinan de la ignorancia un tanto atrevida, según ellos, de la hija del tintorero Benincasa, los corrillos de vecinas en el barrio, en el típico lavadero de Fontebranda, los rumores que llegan a los salones elegantes y a las tertulias acomodadas…

 Y por la calleja pendiente que lleva a Fontebranda se ve descender una dama noble, un grave eclesiástico, un campanudo maestro en teología, el mozo despreocupado y libre hacia la tintorería para hablar con Catalina, que contaba apenas unos veinte años. Tomás de la Fuente, entonces su confesor, la había autorizado para ello. Su vibrante angustia materna por las almas la obligaba a darse siempre que se la pudiese necesitar. Son los albores de una fecunda maternidad espiritual, que no iba a limitarse a los senos misteriosos de la intimidad del Cuerpo Místico; son los primeros contactos de una nueva gran familia que nace.

 Iba a empezar para esta criatura enferma y frágil el portento de una actividad múltiple de apostolado, de acción política y diplomática en favor de la Iglesia. Dios la iba preparando para esta misión con sus gracias y sus pruebas. Le hacía ahondar incesantemente en la consideración de la propia “nada” frente al “Ser” de Dios, base de toda su vida espiritual. La admirable vida activa que llevaría a cabo por voluntad de Dios hasta el día de su muerte necesitaba una no menos admirable intensidad de vida interior. Pero en Catalina la actividad y el recogimiento jamás entraron en colisión ni se desarrollaron en doloroso contrapunto, como en la mayor parte de las almas. Eran dos modos externamente distintos, internamente idénticos, de amor a Dios, de darse a Dios, de vivir su entrega de modo eficaz y práctico.

 En el umbral de su vida pública de apostolado y de acción pacificadora entre las potencias terrenas se verifica su místico desposorio con Jesús, del que, como testimonio perenne, guardará en su dedo, hasta la muerte, una alianza imperceptible a todos los demás.

 En mayo de 1374 se reunía en Florencia, en la capilla llamada “de los españoles”, el Capítulo general de la Orden de Predicadores. Por la responsabilidad que a la Orden podía caberle, tratándose de una terciaria, el Capítulo asumió la tarea del examen del espíritu de Catalina Benincasa. Lo aprobó y le señaló como confesor y director al hombre sabio, prudente, fervoroso que era Raimundo de Capua. Por Raimundo de Capua, elegido al poco de morir Catalina maestro general de la Orden, conocemos, con riquísima abundancia de detalles, la vida, las virtudes, las gracias místicas y las actividades de la que fue su hija y maestra al mismo tiempo.

 La terrible peste negra que ha pasado a la historia como la gran mortandad y en la que pereció más de la tercera parte de la ciudad de Siena, ofreció a Catalina y a Raimundo de Capua y demás “caterinatos”, a su retorno de Florencia, una nueva oportunidad para el heroísmo en su amor al prójimo.

 Luego las ciudades de Pisa, donde —entre otros prodigios– recibió los estigmas invisibles de la Pasión; Lucca, cuya alianza con Florencia en la lucha contra el Papa trató de impedir a toda costa, y de nuevo Pisa y Siena fueron el escenario del vivir virtuoso y del apostolado de la Santa.

 Movida por su implacable anhelo de servicio de la Iglesia y rogada por la ciudad de Florencia, que se hallaba castigada con la pena del entredicho por su rebeldía contra el Papa, Catalina emprende en la primavera de 1376 su viaje a la corte pontificia de Aviñón. Estaba íntimamente convencida de que la presencia del Romano Pontífice en su Sede de Roma tenía que contribuir grandemente a la reforma de las costumbres, a la sazón muy relajadas en los fieles, en los religiosos y en el clero alto y bajo, y a la pacificación del hervidero de luchas enconadas de las pequeñas repúblicas que formaban el mosaico político de Italia entre sí y de buena parte de ellas con el poder temporal de la Santa Sede.

 Con la humilde y sumisa intrepidez con que antes y en otras ocasiones había dirigido sus cartas al sucesor de Pedro, le habló personalmente en esta ocasión. Aquella terciaria de veintinueve años no tenía más razones que las razones de Dios, Gregorio XI, de carácter débil y fluctuante, decidió, por fin, abandonar Aviñón y volver a Roma el 13 de septiembre de aquel mismo año.

 Al año siguiente una misión de paz lleva a Catalina al castillo de Roca de Tentennano, en la Val D’orcia. La acompañan algunos frailes, entre ellos su director fray Raimundo de Capua, algunos discípulos y mantellate. Apacigua los miembros de las familias de los señores del Valle y su estancia allí se convierte en una singular y fecundísima misión pública.

 Mientras tanto, la situación política de Florencia se había ido agravando desde los últimos meses. Los florentinos exasperados se habían rebelado contra el entredicho pontificio y habían celebrado insolentemente solemnidades religiosas en la plaza de la Señoría. El Papa manda a Catalina a Florencia. En una de las sublevaciones populares la Santa se ve amenazada de muerte. En medio de las negociaciones, Gregorio XI es sucedido por Urbano VI, al que la Santa escribe cartas que son un puro clamor de angustia, una súplica instante. Llega, por fin, la paz entre la ciudad de Florencia y la Santa Sede, pero poco después empieza a verificarse uno de los más amargos vaticinios de Catalina: el cisma de Occidente, con su antipapa, cisma al que abrieron las puertas, más que el carácter áspero y duro de Urbano VI, la ambición de unos gobiernos y la relajación y poco espíritu de los cardenales de la Corte pontificia.

 De retorno a Siena, sumida el alma en la amargura indecible de los males que agobian a la Santa Iglesia, Catalina se engolfa en la contemplación de la Misericordia y de la Providencia y vuelca su alma de fuego, toda la luminosa experiencia del conocimiento de Dios y de sí misma, todo el ardor de su anhelo por el bien de la Santa Iglesia, en las páginas de este libro incomparable, que la contiene y resume a toda ella, que es el Diálogo de la Divina Providencia.

 Las páginas vivas, palpitantes, del Diálogo contienen el grito inenarrable que compendia toda la existencia y la misión de Catalina, dirigido a Dios: “Por tu gloria, Señor, salva al mundo”. Santa Catalina escribió en él no lo que sabia, sino lo que vivía, lo que era, recogiendo una serie de experiencias místicas que se habrían perdido definitivamente para nosotros si, de modo providencial, no hubieran encontrado el eco cálido en las páginas del Diálogo. Con la misma fuerza captamos en ellas la respuesta divina en una promesa de misericordia sobre el hombre y la Santa Iglesia y en la enseñanza de los caminos por los que el hombre hallará su salvación.

 En octubre de 1378 había terminado el dictado del mismo a tres de sus discípulos, que la servían también de secretarios para su abundante correspondencia. Hasta nosotros han llegado casi 400 cartas, vivo retrato de su alma excepcional, eco apasionado en su mayor parte, de sus objetivos: la reforma y la cruzada para la reconquista de los Santos Lugares,

 El Papa la quiere, en estas horas luctuosas, junto a sí, en Roma. En la Ciudad Eterna lleva a cabo una ardiente campaña en favor del verdadero papa Urbano VI. Habla en Consistorio a los cardenales, sigue escribiendo cartas a las personas de mayor influencia, llama junto a sí a las más relevantes personalidades, por su santidad, que había en Italia. Su visión es clara, irreductible: los males de la Iglesia no tienen más remedio que una inundación de santidad en los miembros de la jerarquía y en el pueblo fiel. No por esto deja de estar presente y de trabajar infatigable entre los partidarios de uno y de otro Papa.

 En los primeros meses del año 1380 —último de su existencia terrena— la vida de Catalina parece una pequeña llama inquieta que apenas puede ser ya contenida por la fragilidad del cuerpo que se desmorona. Pero mientras viva será un holocausto por la Santa Iglesia. Ella misma había escrito antes: “Si muero, sabed que muero de pasión por la Iglesia”. “Cerca de las nueve —dice en una emocionante carta a su director—, cuando salgo de oír misa, veríais andar una muerta camino de San Pedro y entrar de nuevo a trabajar en la nave de la Santa Iglesia. Allí me estoy hasta cerca de la hora de vísperas. No quisiera moverme de allí ni de día ni de noche, hasta ver a este pueblo sumiso y afianzado en la obediencia de su Padre, el Papa”. Allí, arrodillada, en un éxtasis de sufrimiento interior y de súplica, se siente aplastada por el peso de la navicella, la nave de la Iglesia, que Dios le hace sentir gravitar sobre sus hombros frágiles de pobre mujer. “Catalina —escribía otro de sus discípulos— era como una mansa mula que sin resistencia llevaba el peso de los pecados de la Iglesia, como en su juventud había llevado desde la puerta de la casa hasta el granero los pesados sacos de trigo.”

 Cerca de la iglesia y del convento de los padres dominicos de Santa María de la Minerva, en la Vía di Papa, tenía durante su estancia en Roma su humilde habitación. Dicta sus últimas cartas-testamento, desbordantes de ternura y de firmeza, con su habitual visión sobrenatural de todas las cosas. Interrumpe reiteradamente su dictado, con un suspiro hondo: “Pequé, Señor; compadécete de mí”, o con el grito anhelante de amor a Jesucristo crucificado que había consumido toda su existencia: “Sangre, sangre”.

 Rodeada de muchos de sus discípulos y seguidores, consumida hasta el agotamiento y el dolor por la enfermedad, ofrendaba el supremo holocausto de una vida consagrada íntegramente a Dios y a la Santa Iglesia. Con las palabras de Jesús: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, radiante su cara de luz inusitada, inclinó suavemente la cabeza y entregó su alma a Dios, en la plenitud del estallido de la primavera romana. Era el 29 de abril, domingo antes de la Ascensión del Señor del año 1380.

 La Santa Madre Iglesia, con el sello de su autoridad, avaló el prodigio de santidad de la humilde hija del tintorero de Siena, por boca de su vicario Pío II, al canonizarla solemnemente en la festividad de San Pedro y San Pablo del año 1461.

Doctora desde que el beato, papa, Pablo VI la nombró en 1970.

En la inauguración de las sesiones del Sínodo de obispos del 1999, cuando se preparaba la Iglesia para el comienzo del tercer milenio, san Juan Pablo II la declaró Patrona de Europa, junto a Edith Stein y Brígida de Suecia, queriendo colocar tres figuras femeninas junto a los patronos Benito, Cirilo y Metodio para subrayar el papel que las mujeres han tenido y tienen en la historia eclesial y civil del continente.


08:09
La bendición siempre es cruz y gloria. De la cruz todos hablan. Y más cuando somos nosotros mismos (los curas) los que provocamos los escándalos. Y está bien que se hable… porque necesitamos purificarnos: la cruz purifica. Pero de los momentos de gloria en el clero, de especial paso y bendición del Señor… pocos hablan. Tal vez porque no se enteran. Tal vez porque lo consideran banal. Tal vez porque no les importe. Pero hay espacios en los cuales dentro (Siga leyendo en el blog haciendo click en el título... )

“Si todos los cristianos aportáramos algo de forma activa, el mundo sería distinto”
Gudrun Kugler es austríaca y madre de cuatro niños. Comprometida con el bien común, ha impulsado numerosas iniciativas que redundan en beneficio de la sociedad. Desde octubre de 2015 forma parte del parlamento local de Viena, desde donde sigue defendiendo los valores en los que cree.

“Necesitamos personas cristianas que sepan intervenir. Los políticos son personas normales. Se puede hablar con ellos, darles ideas y convencerles. Lo he visto muchas veces”. Quien así habla es Gudrun Kugler. Madre de cuatro hijos, a lo largo de sus cuarenta años de vida ha tratado de impulsar en la sociedad un cambio positivo con un toque cristiano. Desde hace un poco más de diez años cuenta con la ayuda de su marido, un comunicador y periodista católico. En el año 2005 fundaron juntos Kairos Consulting, una consultora que ayuda en la comunicación y promoción a organizaciones de índole católica. Su actividad revela un convencimiento de que es necesario mover algo en la sociedad, sobre todo en esas materias sensibles referidas a la dignidad humana.
“Esta es mi vocación”, me dijo Gudrun hace poco durante una conferencia que moderó sobre el gran drama del tráfico de seres humanos. “Cuando noto que puedo influir positivamente, entonces me siento a gusto y sé que estoy en el sitio correcto”.
Ahora, esta doctora en Derecho Internacional con un Master en estudios teológicos sobre Matrimonio y Familia, está metida sobre todo en la política. En las últimas elecciones que se celebraron en Viena en el mes de octubre de 2015, recibió tantos votos directos que consiguió dar un gran salto hacia adelante en su partido y entrar en el“Wiener Landtag”, el parlamento de la capital austriaca. Aunque ganaron los socialistas y su partido está en la oposición, ahora tiene muchas posibilidades de presentar los valores cristianos. Su propuesta para invertir más en el área de los cuidados paliativos y hospicios ha sido aceptada de forma unánime. Ahora, un comité especial del “Landtag”tiene que trabajar los detalles.
Gudrun también participa en diversas conferencias y juntas fuera de Viena para buscar a otros cristianos que quieran ponerse al servicio de la sociedad y que puedan, algún día, asumir un cargo político.
Las palabras del Papa Francisco, cuando dice que “involucrarse en la política es una obligación para un cristiano. Nosotros no podemos jugar a Pilato, lavarnos las manos. No podemos”, han hecho reflexionar mucho a Gudrun.
Se necesita una formación humana y profesional muy sólidas. Gudrun es cofundadora de cursos que pueden ser de gran ayuda en este sentido.
Es una de estas personas que perciben una necesidad y actúan para darle respuesta. Cuando se dio cuenta de que unos amigos suyos tenían dificultades para encontrar una pareja católica, tuvo la idea de crear la plataforma en internet Kathtreff.org. Esta iniciativa fue un éxito rotundo que ya ha dado lugar a un buen número de matrimonios y familias felices. Hace poco Kathtreffabrió sus puertas también en el mundo de habla portuguesa.
Otro ejemplo, cuando el Ministerio de Educación publicó una guía para maestros sobre esta materia sin ningún tipo de diálogo previo, Gudrun, junto a algunos amigos suyos, tomó la iniciativa. Empezaron a “bombardear” con mensajes de protesta en redes sociales como Facebooky en medios de comunicación. Gracias a esa iniciativa se consiguió forzar la discusión pública.
“Cada uno de nosotros cuenta. Cada mensaje en los medios sociales, cada palabra en un mesa redonda de debate o en una asociación de padres, cada carta al director, y también la conversación con el vecino puede ser una influencia positiva en la sociedad”, enfatiza Gudrun.“Si todos los cristianos aportáramos algo de forma activa, el mundo sería distinto”.
Entre 2001 y 2004 se encargó de la World Youth Alliance, una organización internacional“comprometida en construir sociedades libres y justas a través de la cultura de la vida”, como dice en su manifiesto. Ahora sigue en este camino. “Los temas más importantes son la protección de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural y la protección de la familia. Y en lo que se refiere a Viena: hospicios (cuidados paliativos hay algunos), la guerra contra el tráfico de personas (Viena es una ciudad de tránsito y de destino) y prevención de la radicalización islámica”.
Para Gudrun, la actividad política es una forma concreta del amor al prójimo. “El día de mañana quiero mirar atrás para repasar mi vida y poder decir que sí, que he podido hacer algo para mejorar la situación de la gente, que he contribuido para la protección de la dignidad humana”.
Dominik Hartig
Fuente: Revista Palabra.

16:48
La Iglesia se “engendra a sí misma cada día” gracias a la acción pastoral. En un progresivo crecimiento, guiados sin dudas por el Espíritu regalado por el Resucitado, la Primera Comunidad Cristiana va descubriendo su identidad: desde considerarse una secta judía a la condición sui generis que le ha dado su fundador. Una lección que tiene su actualidad hoy.

09:35
Suelen ser dos las razones por las que a veces nos enfadamos, o bien porque hemos hecho algo mal o bien porque alguien nos ha hecho alguna faena. En el primero de los casos no sirve de nada enfadarnoscon nosotros mismo, no soluciona nada. Lo que tenemos que hacer es corregir, aprender e intentar no volver a meter la pata en el mismo asunto.
Tampoco sirve de nada enfadarse si es que alguien nos ha ofendido o se ha comportado mal con nosotros. ¿Para qué? Si nos pide perdón perdonarle y si no, tener en cuenta que el problema no lo tenemos nosotros sino la persona que nos ha ofendido. Nosotros solo sufrimos las consecuencias de su actitud. Tenemos que ser dueños de nuestra vida y de nuestro carácter. “Quien te enfada te controla” leí una vez. Y tiene toda la razón ese dicho. Nuestro buen humor no puede depender de actitudes de terceros.
Enfadarse no sirve de nada. No merece la pena. Además, estando enfadados creamos mal ambiente a nuestro alrededor. Es mejor que los demás estén rodeados de caras sonrientes y no de caras enfadadas. Además, si enfadándonos se resolviera algún asunto, mi consejo sería “enfádate”. Pero como no se resuelve nada y además crea problemas alrededor nuestro, mejor no enfadarse.

Todo está preparado. La gente, en sus localidades. Comienza a sonar la música, inspirada en el solemnísimo cuarto himno de coronación de Haendel. Es todo un rito, una auténtica liturgia; humana, sí, pero liturgia. Los jugadores saltan al terreno de juego. Es la final de la Champions, con mayúscula.

Allí está tu equipo: desde niño has seguido todos sus partidos. Eres socio desde el minuto uno de tu vida, ¡desde antes de nacer! Comienza el partido, corre el balón… pero resulta un partido soso, con pocas ocasiones. 

Se apagan poco a poco los ánimos. Y de golpe, en el minuto ochenta y cuatro, en una jugada intrascendente… el mediapunta encuentra un hueco para ponérsela al delantero: ¡solo tiene que superar al portero! ¡¡¡GOL!!! Medio estadio explota; la otra mitad implota y se deprime… Gritos, cantos, el fervor se redobla. El perdedor pone toda la carne en el asador, pero no consigue marcar. Y tú, entre el público, ves ganar a tu equipo: la alegría prende en la grada. Abrazos. Gritos. ¡¡Victoria!!

El lector aficionado entenderá bien la alegría grandísima que supone ver ganar la Champions League a su equipo de fútbol, o contemplar el solemne momento en que el capitán de la selección alza la copa de Campeón del mundo. Es algo muy especial. Aun así, hasta el más futbolero admitirá que esa alegría es muy distinta –e inferior– de otras tales como tener un bebé o ver a una hija casarse.

Hay grados de alegría: una buena comida o una victoria en Champions no tienen el mismo calibre que enamorarse o ser padre por vez primera. Y no es cuestión de intensidad solamente, sino que ni siquiera son comparables: son distintas.

La alegría se define como el primer efecto del amor. Cuando uno ama –a su mujer o a su hijo; pero también, de otro modo pero con el mismo corazón, la comida o un equipo de fútbol– experimenta la alegría como primer fruto de ese querer. Luego vendrán otros beneficios. En todo caso, los amores más elevados producen un gozo mayor y una alegría radicalmente más honda.

Jesús, conociendo muy bien que existen grados en el gozo, nos desea en el evangelio de hoy que «nuestra alegría llegue a plenitud» (Jn 15, 11). Se refiere precisamente a la alegría que debemos tener y que «no es esa que podríamos llamar fisiológica, de animal sano, sino otra sobrenatural, que procede de abandonar todo y abandonarte en los brazos amorosos de nuestro Padre-Dios»[1].

La alegría no puede depender del estado de ánimo o de humor en que nos encontremos. La calidad de nuestra alegría es directamente proporcional a nuestra capacidad de darnos a Dios y a los demás. De ahí que, para lograr una alegría que no pase nunca –la auténtica felicidad– debemos hacer el esfuerzo de no pensar en nosotros mismos.
La tendencia interior en nuestros pensamientos es replegarnos sobre nosotros mismos. Será una lucha para toda la vida intentar abrir nuestra interioridad a Dios y al prójimo. Ten ánimo: «tu Padre que ve en lo escondido te recompensará» (Mt 6, 6). Si conseguimos tener una vida interior abierta y dialogante, en la que entren Dios y los demás, la vida misma tendrá, de un modo muy natural y sencillo, la alegría grande de la entrega cristiana.

[41] Camino, 659.

Fulgencio Espá

La tensión entre la Consejería de Educación (Compromís) y la enseñanza concertada ha aumentado por lo que consideran un recorte de las libertades
La tensión entre la Consejería de Educación –el consejero es Vicent Marzà, de Compromís- de la Comunidad Valenciana y la enseñanza concertada ha aumentado al comunicar ahora el gobierno valenciano que en 9 centros diocesanos se reducirán unidades para el curso 2016-17. 

La Fundación Colegios Diocesanos denuncia que el denominado "arreglo escolar" de la Consellería, es en realidad un trasvase programado de la escuela concertada a la pública. 

Tal como ha expresado a Religión Confidencial Miguel Ángel Coello, gerente de la Fundación Colegios Diocesanos “San Vicente Mártir” – que integra un total de 68 centros escolares dependientes del Arzobispado de Valencia -, “esta decisión genera malestar e inquietud, pues no nos preocupa tanto el hecho de suprimir unidades si no hay alumnos, sino los criterios que se han aplicado".
Coello destaca que "en uno de los colegios afectados – en Catarroja - ya hay 18 alumnos matriculados en una unidad de 3 años que han decidido no concertar, por lo que ya se ve que ni ha habido trabajo conjunto ni un mínimo de respeto a las familias que los han matriculado”.
Los colegios diocesanos afectados por la supresión de aulas decidida por la Consellería son: el Colegio Claret (Xátiva), San Antonio de Padua (Catarroja), San Juan Bosco (Valencia), El Salvador (Alcoy), Sagrado Corazón de Jesús (Chella), "La Baronía" (Gilet), San Antonio Abad (Canals), Nuestra Señora del Socorro (Benetússer)  y Juan XIII (Burjassot).

El "arreglo escolar" de la Consellería

El gerente de la Fundación Colegios Diocesanos afirma que “no tiene sentido que se creen unidades en la pública cuando lo que de verdad se está buscando es un trasvase de alumnos de la enseñanza privada concertada a la enseñanza pública, totalmente en contra del texto constitucional”.
Asimismo, Coello subraya que “les sorprendió cuando la Administración habló de un arreglo escolar de forma conjunta para la enseñanza pública y la enseñanza privada concertada, a la vez que ha llevado a cabo una elevada creación de unidades en centros públicos”.
Como señala Coello a RC, “defendemos la libertad de elección de centro de las familias, son complementarias la pública y la privada concertada, y vamos a defender a las familias recurriendo esta supresión que ha hecho la Consellería”.

Contra los derechos de las familias

Por su parte, Vicente Morro, presidente de la Federación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos de Valencia (FCAPA) opina que el denominado “arreglo escolar” anunciado por la Consellería, es un recorte directo en las libertades y derechos de familias y titulares de los centros educativos, y que estas cuestiones se deben tratar con más rigor y seriedad por parte de la Consellería, que se comprometió a un proceso conjunto para el estudio de las necesidades educativas".
"Al arreglo de la concertada se le hurta directamente la posibilidad de que sus alegaciones puedan recibir el apoyo y aval que sí han recibido, por el contrario, en alguna sesión de estudio las alegaciones efectuadas por los afectados del sector público, y esto no es un modo de trabajo conjunto", señala Morro.
religionconfidencial.com

La muerte imprevista en febrero de este año del juez de la Corte Suprema de Estados Unidos, Antonin Scalia, desató mucha atención informativa en todo el mundo. Antonin Scalia fue padre de nueve hijos y abuelo de 36 nietos. Fabrizio Piciarelli nos muestra las lecciones de vida de Scalia y su familia

Y no podía ser de otra manera porque las decisiones de la Corte Suprema de ese país influyen en el plano moral y en el político de muchos países democráticos. Además, el magistrado Antonin Scalia, nombrado por Reagan, tuvo un rol decisivo en muchas de las sentencias más controvertidas. Era considerado el líder de los magistrados “conservadores” y muy respetado por todos, también por los “liberales”. Se sabe mucho de su actividad pública, de la enorme contribución dada al derecho estadounidense, pero poco se conoce de su vida privada.
Es sabido por todos que tenía nueve hijos, un número que desde luego supera la media en Occidente. Aunque, si hay que decirlo todo, las familias numerosas están aumentando cada vez más, a pesar del silencio sobre el argumento por parte de los medios de comunicación. Al respecto es interesante leer un sobre las familias numerosas en Alemania y la actitud de los medios.
Sin querer hacer ningún panegírico a su obra de magistrado, queremos compartir con ustedes 5 hermosas lecciones de vida familiar sacadas del ejemplo cotidiano del juez Scalia, y que hemos tomado de Mercatornet.

La familia es la realización de la propia vida

Antonin Scalia fue padre de nueve hijos y abuelo de 36 nietos. Añadir otras palabras para decir cuánto creía en la familia numerosa parece casi superfluo. Basta su ejemplo. Pero quizá vale la pena recordar las declaraciones de su mujer, Maureen, dichas durante una entrevista en la CBS, en la cual afirmaba que formar una familia es un trabajo noble, y tener hijos es la mejor y más completa forma de realización de una vida bien vivida. Palabra de Maureen.

Los hijos no son nunca un obstáculo para el éxito

Muchos jefes y ejecutivos están absorbidos absolutamente por sus profesiones. Reuniones, continuas llamadas, viajes de una parte a otra del mundo y exclaman: “Ahora no tengo tiempo de formar una familia. De momento tengo otras prioridades”. Si un juez de la Corte Suprema de Estados Unidos encuentra tiempo para nueve hijos y después para 36 nietos, hay que preguntarse si el argumento es válido. Además, es necesario tener buen sentido para dar espacio a los hijos, sin actitudes paternalistas que puedan asfixiarles. Scalia no se sentía obligado a acompañar a cada uno de sus hijos a todas sus actividades (fútbol, natación, etc.). No hubiera tenido tiempo, además.

Casarse con una persona que sea afín

Es importante casarse con una persona que vea el matrimonio como una unión, una sinergia plena de valores, finalidades, intereses comunes, tanto por los aspectos personales como por los profesionales. El matrimonio no es solo amor romántico o sentimiento, sino también comprensión y compartir. Antonin Scalia conoció a su mujer cuando estudiaba Derecho en la Universidad de Harvard y su pasión por la política y el Derecho asentó desde el principio su relación.

Es importante tener siempre sentido del humor

“En una familia numerosa, el primer hijo es como el primer pastel. Seguramente no tiene una forma perfecta, pero sin duda estará exquisito”. Conservar siempre el buen humor es el pegamento indispensable para una vida familiar serena y constructiva. Bromear con el cónyuge y con los propios hijos, con un ligero toque de autoironía, es el humus ideal para crear un clima sano y optimista.

Tener siempre fe

La familia Scalia es de fe católica. Antonin Scalia siempre ha defendido la importancia del rol de la religión en la vida pública y no solo en la privada. La fe de hecho plasma la cultura y la visión de una sociedad y ofrece una ocasión de cohesión en torno a la cual construir la unidad de una familia, sobre todo en los momentos difíciles. La fe es seguramente una raíz fuerte sobre la que construir la familia y permanecer bien firmes en los momentos de tempestad. Para Scalia ha sido así.
Fabrizio Piciarelli, en familyandmedia.eu.

22:36

__________________________

1. Hechos 15, 7-21.

a) Las deliberaciones del «concilio de Jerusalén» fueron tensas, como leemos hoy, porque entraban de por medio convicciones opuestas de parte de unos y de otros. Fue un momento de «crisis», o sea de juicio, de discernimiento.

Ante todo toma la palabra Pedro, con una postura claramente aperturista, basada en la «aprobación del Espíritu Santo» en la admisión del pagano Cornelio a la fe. La lectura de aquel episodio es decisiva: «no hizo distinción entre ellos y nosotros», «lo mismo ellos que nosotros nos salvamos por la gracia del Señor Jesús».

A continuación, después de que todos escuchan atentamente lo que Pablo y Bernabé cuentan sobre «los signos y prodigios que habían hecho entre los gentiles con la ayuda de Dios», habla el que parece tener la palabra decisiva, como responsable de la iglesia de Jerusalén, Santiago. Da la razón a Pedro, y refuerza su postura universalista con citas del AT: «todos los gentiles llevarán mi nombre». Concluye reconociendo que «no hay que molestar a los gentiles que se convierten», o como había dicho Pedro, no hay que ponerles más cargas que las necesarias.

La reunión, por tanto, desautoriza a aquellos que habían ido a Antioquía a inquietar a los hermanos de allí.

Eso sí. Hay algunos aspectos que creyeron razonable exigir a todos: evitar la idolatría y la fornicación, y también mantener la norma -de los judíos y de otros pueblos, entonces y ahora- de no comer sangre ni animales estrangulados, por el carácter sagrado que se atribuye a la sangre.

b) La asamblea que se reunió en Jerusalén, a pesar de las fuertes discusiones, dio la imagen de una comunidad capaz de escuchar, de valorar pros y centras, de saber reconocer los pasos de apertura que el Espíritu les está inspirando, aunque fueran incómodos, por la formación cultural y religiosa recibida.

Si nosotros, ante los varios conflictos que van surgiendo en la historia, imitáramos este talante dialogador, si supiéramos discernir con seriedad y a la vez con apertura los diversos movimientos que van surgiendo en la Iglesia, sabiendo ver sus valores además de sus inconvenientes, si nos dejáramos guiar por el Espíritu, discerniendo lealmente, a la luz de la fe y de la experiencia de los demás, lo que Dios quiere en cada momento: seríamos una comunidad más cristiana, más del Espíritu.

El Concilio Vaticano II ¿no ha sido de nuevo una llamada a la apertura de la Iglesia al mundo de hoy, siguiendo la inspiración del Espíritu, sobre todo con la Gaudium et Spes?

Eso puede interpelar a un consejo presbiteral, parroquial o pastoral, a una comunidad religiosa, a un capítulo general, a un concilio provincial, a una asamblea diocesana. Y también a cada uno de nosotros, en nuestro comportamiento de diálogo con los demás. La democracia es antes una actitud personal que un sistema político. Una actitud más tolerante nos ayuda no sólo a ser mejores ciudadanos, sino también mejores cristianos, porque el punto de referencia no deben ser nuestras convicciones, sino la voluntad de Cristo y su Espíritu.

2. Juan 15, 9-11

a) Con la metáfora de la vid y los sarmientos Jesús invitaba a «permanecer en él», para poder dar fruto. Hoy continúa el mismo tema, pero avanzando cíclicamente y concretando en qué consiste este «permanecer» en Cristo: se trata de «permanecer en su amor, guardando sus mandamientos».

Se establece una misteriosa y admirable relación triple. La fuente de todo es el Padre. El Padre ama a Jesús y Jesús al Padre. Jesús, a su vez, ama a los discípulos, y éstos deben amar a Jesús y permanecer en su amor, guardando sus mandamientos, lo mismo que Jesús permanece en el amor al Padre, cumpliendo su voluntad.

Y esto lleva a la alegría plena: «que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría llegue a plenitud». La alegría brota del amor y de la fidelidad con que se guardan en la vida concreta las leyes del amor.

b) Uno de los frutos más característicos de la Pascua debe ser la alegría. Y es la que Cristo Jesús quiere para los suyos. Una alegría plena. Una alegría recia, no superficial ni blanda. La misma alegría que llena el corazón de Jesús, porque se siente amado por el Padre, cuya voluntad está cumpliendo, aunque no sea nada fácil, para la salvación del mundo. Ahora nos quiere comunicar esta alegría a nosotros.

Esta alegría la sentiremos en la medida en que «permanecemos en el amor» a Jesús, «guardando sus mandamientos», siguiendo su estilo de vida, aunque resulte contra corriente. Es como la alegría de los amigos o de los esposos, que muchas veces supone renuncias y sacrificios. O la alegría de una mujer que da a luz: lo hace en el dolor, pero siente una alegría insuperable por haber traído una nueva vida al mundo (es la comparación que pronto leeremos que trae el mismo Jesús, explicando qué alegría promete a sus seguidores).

Popularmente decimos que «obras son amores», y es lo que Jesús nos recuerda. La Pascua que estamos celebrando nos hará crecer en alegría si la celebramos no meramente como una conmemoración histórica -en tal primavera como esta resucitó Jesús- sino como una sintonía con el amor y la fidelidad del Resucitado. Entonces podremos cantar Aleluyas no sólo con los labios, sino desde dentro de nuestra vida.


"Asomaba el otro día -comenta acertadamente el analista Juan Manuel de Prada- una noticia sobre el desmantelamiento de una red (¡otra más!) de pornografía infantil que intercambiaba a través del guasá imágenes en las que niños de muy corta edad, casi bebés, son sometidos a abusos y torturas aberrantes. 

Pero todo freno policial, por eficaz y disuasorio que sea, se revela inútil si no lo precede un freno moral: las sociedades sanas robustecen los frenos morales que inhiben las conductas criminales; las sociedades podridas debilitan tales frenos morales y, una vez que todos los demonios del crimen han sido liberados, se dedican a perseguirlos. 

Resulta muy sintomático que aceptemos con naturalidad, por ejemplo, que en Estados Unidos se perpetran matanzas porque allí las armas se han convertido en una mercancía que cualquiera puede adquirir fácilmente; y que, en cambio, rechacemos que en nuestra época abundan los degenerados sexuales porque padecemos una invasión de sensualismo y pornografía accesible a golpe de tecla o de pantalla táctil. 

No olvidemos que el presidente del Partido Popular europeo ha proclamado con orgullo que el acceso libre a la pornografía es uno de los mayores logros de la Unión Europea".

serpersona.info


El dueño de una tienda de Líbano fía sus productos a los refugiados.
Nariman nació hace cuatro meses. Su padre, Mahmoud, recuerda la noche en que su mujer dio a luz a su primera hija.
"A pesar de todos los sufrimientos y de no tener nada, lo olvidé y todo se volvió felicidad. Fui al hospital y me sentí como si no importara nada más” (Mahmoud, refugiado Sirio).

Abu Yaacoub posee una humilde tienda de pueblo, donde muchos refugiados sirios como Mahmoud han encontrado el calor humano en los últimos dos años. Se ha convertido en un regalo bendito para Mahmoud y otras familias sirias de la zona. Les ha dado lo que necesitan de su tienda como si fuera un crédito sin condiciones. Puedan pagar o no.

Mahmoud encara una agridulce realidad. Por un lado tiene la familia que siempre ha querido. Por el otro, no es capaz de cubrir sus necesidades más básicas como la comida o el agua potable. Necesidades que la mayoría de la gente fuera de esta realidad da por sentadas, pero que él considera un lujo.
"No me importa cuánto dinero tenga, porque me siento a gusto y quizá un día estaré en su situación. Al final, hago esto por amor a Dios" (Abu Yaacoub, propietario de la tienda libanesa).
Abu Yaacoub posee una humilde tienda de pueblo, donde muchos refugiados sirios como Mahmoud han encontrado el calor humano en los últimos dos años. Se ha convertido en un regalo bendito para Mahmoud y otras familias sirias de la zona. Les ha dado lo que necesitan de su tienda como si fuera un crédito sin condiciones. Puedan pagar o no.
"Son muy amables, los hemos conocido hace mucho tiempo y son buenas personas. No importa lo que les doy, me lo devolverán después si soy paciente con ellos. Volverán a pagarme y, si no lo hacen, Dios me compensará” (Abu Yaacoub).
Mahmoud y su familia han vivido con una gran deuda desde hace dos años. Por desgracia, no son los únicos. Hay pocas oportunidades laborales en Líbano. Para empeorar las cosas, el coste de la vida aumenta y la ayuda que antes se daba a los refugiados sirios ahora ha disminuido. Solo una cosa es segura: la generosidad y el consuelo que la comunidad de refugiados puede encontrar en personas como Abu.
Fuente: romereports.com.

El capellán de Filosofía de la Complutense acudió como un invitado más a la presentación del libro “En defensa del populismo” y ofreció los sacramentos al público. 


El capellán de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid acudió como un invitado más a la presentación del libro “En defensa del populismo”, del profesor de filosofía y referente de Podemos, Carlos Fernández Liria. El acto fue presentado por Pablo Iglesias en dicha Facultad. En el turno de preguntas, este sacerdote le interrogó sobre los mil millones de muertos que provocó el comunismo.

El vídeo, publicado por Europa Press, muestra la intervención del capellán de la Facultad de Filosofía de la Complutense en el turno de preguntas y la cuestión que le plantea a Pablo Iglesias, secretario general de Podemos.
El sacerdote comienza reivindicando “la liberta de expresión para todos” y declarando que contempla con preocupación la emergencia de “algunas ideologías de carácter mesiánico como el comunismo, cuando ha provocadomil millones de muertos en los regímenes totalitarios”. Esta afirmación provoca el abucheo de los asistentes.
Es entonces cuando el moderador de la mesa interviene: “Por favor, mantengamos el respeto, estamos en un espacio en el que la gente dialoga, no estamos en un plató de 13TV sino en la facultad de Filosofía”, lo que provoca el aplauso del público, incluido el del capellán.
El sacerdote prosigue: “Me parece que la relajación de la sociedad de la que tanto habláis pasa por dos cuestiones básicas: el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte, y el matrimonio formado por un hombre y una mujer”.
Posteriormente, denuncia que en “Telecinco hay una serie donde se justifica el incesto. Espero que haya una condena por parte de los responsables, porque si no,  cuando se condene la pederastia, pensaré que se hace por otras motivaciones”.
Después de argumentar que los la trilogía de la revolución francesa igualdad, fraternidad y libertad “son valores profundamente cristianos”, interpeló a Pablo Iglesias sobre dos cuestiones: ¿Tenéis conciencia de que sois servidores públicos, hay esta vocación de servicio por encima de las ideologías?”
Y la segunda pregunta: “¿Podrías hablarnos de los límites de la política y el papel de la religión, sobre todo del cristianismo en Europa que ha sido tan importante?

Le regala un libro de Francisco

Antes de concluir, el capellán ofrecer públicamente los sacramentos: “Soy sacerdote y si alguien aquí quiere recibir algún sacramento, estoy a su disposición. Por último, como habéis hablado del amor y como algunos sois simpatizantes del Papa, os he traído el libro de Francisco sobre la Misericordia. Si quieres te lo puedo regalar, Pablo”.
Por su parte Pablo Iglesias, después de agradecerle la pregunta y el libro, le responde: “¿Por encima de las ideologías estamos dispuesto a ayudar a la gente? Claro, nadie podría decir lo contrario, pero lo que discuten las ideologías y tal vez las confesiones religiosas es la mejor manera de ocuparse de todo el mundo. Está bien buscar esos puntos de encuentros. Es verdad que en nombre del comunismo se han cometido crímenes monstruosos, pero en nombre del cristianismo también”. 
religionconfidencial.com

SacerdotesCatolicos

{facebook#https://www.facebook.com/pg/sacerdotes.catolicos.evangelizando} {twitter#https://twitter.com/ofsmexico} {google-plus#https://plus.google.com/+SacerdotesCatolicos} {pinterest#} {youtube#https://www.youtube.com/channel/UCfnrkUkpqrCpGFluxeM6-LA} {instagram#}

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con tecnología de Blogger.
Javascript DesactivadoPor favor, active Javascript para ver todos los Widgets