El patio
La casa dormida: sus tibias estancias
Henchidas de tiempos y henchidas de amores,
Sus huecos que albergan efluvios de vidas,
se engranan, se aprietan y se abren al patio.
Los viejos recuerdos, los sueños jugosos,
Las voces dormidas, los suaves olores,
Se vierten sin ruido, se tienden en calma,
Llenando de néctar la artesa del cielo.
Los cóncavos planos, los pechos sombríos
Modelan las luces y abrazan el patio.
El patio se colma de vivas quietudes,
de afanes ardientes, de dulces letargos,
de cánticos de agua, de aromas, de flores,
de sol y de sombra, de tibios frescores.
Luis Borobio
La casa dormida: sus tibias estancias
Henchidas de tiempos y henchidas de amores,
Sus huecos que albergan efluvios de vidas,
se engranan, se aprietan y se abren al patio.
Los viejos recuerdos, los sueños jugosos,
Las voces dormidas, los suaves olores,
Se vierten sin ruido, se tienden en calma,
Llenando de néctar la artesa del cielo.
Los cóncavos planos, los pechos sombríos
Modelan las luces y abrazan el patio.
El patio se colma de vivas quietudes,
de afanes ardientes, de dulces letargos,
de cánticos de agua, de aromas, de flores,
de sol y de sombra, de tibios frescores.
Luis Borobio
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