Otra movida Vaticana. Y van...

Que hay otro escándalo es evidente. Económico, por más señas. Hace días se denunciaba una entrada fraudulenta en ordenadores con contenidos digamos “delicados” y tras esta noticia la detención de Francesca Chaouqui, ya en libertad, y Lucio Ángel Vallejo Balda, que parece que sigue detenido.

No se sabe muy bien qué ha pasado, sí que están a punto de aparecer dos libros con contenidos parece que preocupantes en el tema financiero. No obstante, y a la espera de noticias si las hubiere, me voy a permitir dejar aquí las mismas consideraciones en lo financiero que hago a mis feligreses en la homilía cuando toca.

Parto de que el dinero en sí mismo no es ni malo ni bueno, sino un medio de, y que su bondad y su maldad dependen de otras cosas. Dicho esto, hay que puntualizar cosas que sirven tanto para la administración de una familia, de una parroquia o del mismísimo Vaticano.

  • Lo primero de todo es garantizar honradez y transparencia total a la hora de adquirir y manejar bienes y dinero. La Iglesia, universal, particular y particularísima como parroquias u otros organismos, no tiene más posibilidad de ingresos que las donaciones de los fieles, particulares o colectivos, el producto de la administración de sus bienes como podrían ser alquileres, intereses de cuentas y las ayudas y subvenciones oficiales para mantenimiento del patrimonio. No estamos ni para negocietes, ni para aceptar sobornos, mordidas o cosa similar.
  • Y dar un uso adecuado a los bienes que recibimos. Los bienes que llegan a la Iglesia no pueden salirse de unas finalidades claras:
    • Sustento del clero. Sustento, es decir, vida digna, decente, SIN LUJOS, que para eso somos célibes por y para el Reino. En este sustento hay que meter casas rectorales, residencias episcopales y de ahí para arriba.
    • Culto. Que debe englobar evidentemente los lugares de culto, algunos de ellos además monumentales y de conservación compleja.
    • Obras de caridad y apostolado.
  • Todo esto, con transparencia total por responsabilidad y fidelidad a los donantes.

Si hay tantas cosas ocultas, si hay datos que pueden resultar escandalosos a los ojos de los fieles, es porque algo no se está haciendo correctamente.

Estos supuestos escándalos, y algo gordo hay cuando tenemos arrestado a todo un monseñor, al final a quien salpican es a los curas y a las más sencillas obras de la Iglesia. Estamos a unos días de la celebración en España del Día de la Iglesia Diocesana. Pues ya me está diciendo la gente que a ver luego qué pasa con el dinero, que en qué se gastará y a dónde irá a parar.

Yo no sé si los monseñores romanos tienen que aguantar mucho. Yo sé lo que pasamos tantos sacerdotes y tantos laicos de buena voluntad, especialmente los que forman los consejos económicos de las parroquias, que somos los que en definitiva recogemos lo que dice la calle: qué líos de dinero no tendrán estos. Porque te pasas el día administrando lo poco que tienes, sacando casi de donde no hay, ajustando cuentas al céntimo, para acabar teniendo la impresión de que en otras esferas se vive con distinta alegría.

Y luego te queda otra sensación muy amarga, que es la impresión de que la gente anda por los pasillos del Vaticano empuñando el alfanje por si acaso. En el Sínodo ya dijo el papa Francisco que no siempre las intervenciones habían sido suficientemente benévolas –ojo-. En tiempos del emérito Benedicto XVI filtración de documentos secretos. Ahora que si alguien filtró una carta de algunos cardenales respeto a la metodología sinodal, que si intrusos en un ordenador, que si un monseñor y una signorina han filtrado papeles y conversaciones grabadas en secreto al santo padre. Oigan, ¿pero esto qué es? ¿Esto es la Iglesia de Cristo?

No se extrañen de que algunos estemos no escandalizados, eso no, que quien confiesa conoce muy bien la debilidad humana, pero sí disgustados, desalentados, un poco hartos. No es fácil concienciar a la gente de ciertas cosas cuando después casi que un día y otro acabas viendo lo que vas viendo. Casi como si te estuvieran tomando el tupé.

¿Qué saldrá en el libro de hoy? ¿Y en el de mañana o pasado? ¿Volverá a salir, por enésima vez, Lombardi explicando que hay que explicar lo inexplicable pero que es lo que no es y que aunque parezca que es, no lo es del todo exactamente? Desgrsciadamente, mañana más, y pasado posiblemente. Y así estamos.

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04:43

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