Los hay que protestan cuando hablo de mis tres parroquias rurales. La verdad es que lo hacen cariñosamente para recordarme que tengo a mi cargo una cuarta parroquia, aunque virtual, pero muy real, qué cosas, bajo la advocación de “San José de la Sierra”.
He dicho muchas veces que, y no me digan por qué, los lectores que aparecen por este blog de su seguro servidor se sienten mucho más que lectores aislados. Hay una comunión especial que nos hacer sentirnos cerca, en relación de amistad, miembros de una parroquia virtual o ensoñación católica, es que me da lo mismo, pero sabiendo que en medio está el Señor.
Me atrevo a dar como razón especial que en este blog se reza y se abunda y profundiza en la comunión de los santos. De hecho, no sé si habrá en toda la blogosfera católica un blog en el que se rece tanto. Ya saben: una avemaría por visita que algunos lectores, generosos donde los haya, multiplican en su caridad. Son avemarías que vienen a nutrir la espiritualidad de las tres parroquias territoriales: Braojos, Gascones y La Serna en un ejercicio práctico de comunión de los santos. Más aún. En turnos, cada cual desde su casa, parroquia u oratorio, tenemos garantizada una oración continua por los pueblos. Y a la viceversa, porque en la misa de cada lunes, que celebro generalmente en Braojos, pedimos por los amigos de la parroquia de San José de la Sierra”.
Sigo. Hablamos de parroquia virtual y también de la mezcla entre lo virtual y lo real. Amigos que comenzaron “enredados” en el blog, han aparecido por Braojos. Otros han estado acudiendo, físicamente por supuesto, a las vigilias de adoración perpetua y hoy por hoy acuden algunos a la adoración del Santísimo que mantenemos dos veces al mes. Por eso me atrevo a afirmar que hoy la relación entre parroquia virtual y parroquias reales es mucho más que teórica. Por ejemplo, la peana de san José es muda testigo de todo esto.
No podemos olvidar ese día de convivencia y celebración que tuvimos en marzo pasado. Gentes de diversos lugares reunidos en Braojos. Y qué buen recuerdo y qué bien que resultó.
Este blog, si algo pretende, es animar a vivir la fe en Cristo, la de la Iglesia, la de siempre. Para ello, a veces se anima, otras se critica y a veces se ponen de manifiesto algunos engaños con los que se pretende hacer pasar por caballería de indiscutible prestancia y valor lo que no deja de ser una mula vieja, llena de mataduras y con más resabios que vaquilla placeada de feria en feria.
Los hay que se sienten confortados, los que buscan aliento y ánimo, aquellos que necesitan una palabra que ayude a comprender una situación. También nos visitan masoquistas, gente que viene cada día a leer y llevarse un sofocón. Que el Seños sepa hacer fructificar tales penitencias. De todo hay en la viña del Señor.
Los frutos de sus avemarías se notan. Alguna cosilla hay que nos ofrece esperanza. Pero sobre todo se notan en algo muy importante. Y es que, cuando uno vive su fe en la precariedad de tres pequeños pueblos de la sierra norte de Madrid, saber que hay gente que te apoya en la distancia y reza por las parroquias es un regalo inmenso.
Sigo agradeciendo las avemarías, y recuerdo a los nuevos que venir a este blog y leer no es gratis. Para nada. Soy un cura avaricioso. Leer tiene su paga: una avemaría por las tres parroquias.
Y ya les contaré, que lo mismo se me ocurre algo para la primavera. O a lo mejor se les ocurre a los feligreses de San José de la Sierra. Ya me dirán.
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