Qué será de nuestros hijos

En los años setenta, en ese frenesí post conciliar, uno de los discos que más marcó la pastoral y la vida de muchos grupos en la Iglesia fue “El profeta” de Ricardo Cantalapiedra. Lo recuerdo perfectamente de mis años de seminario.

Cosas de la juventud, debe ser, pero en estos días de confinamiento hay una canción de ese disco que me viene a la cabeza constantemente. Dicen que cuando una melodía, una canción, no puedes sacarla de tu cabeza, es o bien porque te produce una especial sensación de bienestar o porque expresa una preocupación que sientes en el momento.

Lo que en estos momentos menos me preocupa soy yo mismo. Vivo en una casa cómoda, tengo jardín y encime en un pueblo pequeño donde, hasta hoy que sepamos, no hay casos de coronavirus. Además, tengo a Socio, que es mucho tener. Lo que me preocupa es la gente.

Hoy es ya el sexto domingo que no van a poder acudir a misa. También se han visto privados de su semana santa. A corto y medio plazo no vamos a tener primeras comuniones, confirmaciones, bodas o bautizos. Tampoco funerales por los difuntos. Empiezo a asumir que no podrán celebrarse las fiestas patronales este verano.

Es verdad que la gente está aprendiendo a vivir su fe de una manera nueva. Las redes sociales, la televisión, la radio les regalan cada día poder seguir la santa misa a distancia, meditaciones, oraciones, espiritualidad. Me consta que muchos están rezando más que nunca.

Sé que Dios no nos abandona. Sé que jamás nos deja de su mano. Pero también sé que puedo quejarme y, como Cristo en el Calvario, decirle: ¿Por qué nos has abandonado? Decirle… es que sin ti no somos nada… qué será de nosotros si nos apartas tu rostro.

Esta es la letra de la canción que lleva días dando vueltas en mi cabeza y mi corazón. En estos momentos me está ayudando mucho en mi oración.

Maranatha

¿Adónde irán nuestras vidas?

¿Adónde irán nuestras penas?

¿En dónde está la alegría?

¿En dónde la primavera?

¿Adónde irán nuestras vidas?

Si un salvador no nos llega…

¿Qué será de nuestros hijos?

¿Qué será de nuestra tierra?

¿Qué será de los que sufren?

¿Qué será de los que esperan?

¿Qué será de nuestros hijos?

Si un salvador no nos llega…

¿Para qué tantas palabras?

¿Para qué tantas promesas?

¿Quién cambiará nuestra suerte?

¿Quién pondrá luz en las sendas?

¿Para qué tantas palabras?

Si un salvador no nos llega…

Está acabando la noche

y un nuevo día se acerca,

vuelve a nacer la esperanza,

y se apaga la tristeza

y las estrellas nos dicen,

que el salvador ya está cerca…

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03:13

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