
Me ha removido la conciencia y el alma el artículo recordatorio-pastoral-ecológico-atizador de los ánimos que ha dado a luz el Vaticano para ir perfilando y, de paso, ver si nos vamos enterando de qué va la “nueva iglesia católica actualizada y modernizada a tope". Y me ha removido por lo hondo, no se crean…
Porque esto de la NUEVA IGLESIA -antes, la de toda la vida, no tenía pérdida; era Una, Santa, Católica y Apostólica pues tenía en Cristo a su Fundador y Señor- va de ECOLOGISMO; y, en una nueva vuelta de tuerca, ahora ya de DEUDA ECOLÓGICA respecto a la “mamá tierra". ¡Señor, sí, señor!
Por si alguno a estas alturas aún no quiere ser consciente de las “venturas y desventuras de nuestra maltratada y ninguneada `mamá tierra´, cual mujer al uso actual. Que ya iba siendo hora de que la “nueva iglesia católica” se renovase a fondo, fondo: ¡que estamos cavando nuestra propia fosa -en lo espiritual, eclesial y material- al cavar y socavar a nuestra “nueva mamá tierra"! ¿Lo pillan? ¡Hagan un pequeño esfuerzo, por fa…!
¡Qué razón han tenido -y tienen- todos los PAGANAZOS que han adorado a la “madre tierra"; o pretendido adorar más bien, aunque no hayan sacado nada útil de todos sus prolongados y reiterados intentos a lo largo y lo ancho de la historia! Me recuerdan lo que se nos cuenta ya en el Antiguo Testamento [la Escritura Santa -Palabra de Dios- contiene todo lo que necesitamos para discernir sobre lo antiguo y lo nuevo: y da siempre en la diana: ¡es que no falla!] respecto a los adoradores de Baal -por ejemplo y yéndonos un poco lejos-: sobre sus tan vacíos y ridículos como sufrientes y estériles clamores, a su “dios” qe no a Dios. Por cierto: además de tener que soportar las puyitas de Elías…, que eran finas, creo recordar que, después de quedar como la chata, encima Elías se los cargó a todos; no sé ahora bien si por tontos, por malos o por gilis, o por todo junto… que también podría ser: ¡cosas de la vida, y de los Profetas! Pero se nos cuenta de parte de Dios, no hay que olvidarlo.
Esto de la DUEDA ECOLÓGICA es la última -por ahora-, pseudoeclesial, emotiva, estimulante y rica “aportación” de las preclaras mentes vaticanas -quizá cosa del G-6-, y de los -al parecer- ricos dineritos germanovaticanos para seguir “dialogando con el mundo", para seguir “renovando la iglesia” -antes muertos que respetuosos con la Fe- e “iluminando los espíritus y las mentes” -antes, las “almas” y las “conciencias", que ya no se nombran ni como recuerdo; unos términos que, junto a su razón de ser -hablaban y nombraban la realidad-, habían tenido también su punto de éxito: pero la “nueva iglesia” no quiere ni oír hablar de esa palabreja: ¡"éxito", qué asco!- de los “nuevos miembros de la nueva iglesia".
¡Que hay que modernizarse, señoras y señores míos! Y que conste que esto no se reduce -aunque estamos también en ello, por supuesto- a lo de los LGTBI y demás orgullitos al gusto y uso de la más que moderna PROGREZ, civil y eclesiástica; ni en que a las señoras las hagan “curas y obispas de cuota” -osea: seguimos con los floreros que decíamos abominar-; ni en que en el libro parroquial de registros se anota “mamá 1″ y “mamá 2″: ¡será por mámás!; o en que todo el mundo dé la homilía dominical -que no sé para qué escribio nada el papa Francisco sobre el tema, si no le hacen caso sus más fieles seguidores; o así se presentan ellos-, menos los curas, que están muy vistos, aparte que a algunos, para lo que dicen, mejor ni verlos ni oírlos; o en poner a la mujer -por supuesto, “de cuota” una vez más- en el lugar preeminente que le corresponde -¡sobran razones!- en la “nueva y soñada iglesia que está amaneciendo": ¡que ya basta de milenios de sumisión servil, y de no estar en su verdadero sitio! Y se da por descontado: ¡nada de dar a luz nada: fuera conejas! Y así podríamos seguir…
¡No señores! Esto va -y no me importa repetirlo-, de una vez por todas y sin marcha atrás posible, de ECOLOGISMO y de DEUDA ECOLÓGICA. Ahí está, a las puertas, el bienvenido “nuevo sínodo de la Amazonia” de “nuevo cuño germano-vaticano” para mostrarlo al mundo mundial. Bueno, y ya que estamos por allí -y aunque el Pisuerga no pase porque no está por aquellas tierras- hacemos curas a unos cuantos casaditos -auténticos viri probati donde los haya-, que se ve que les sobran tiempo y ganas para muchas más cosas. Bueno, en Roma también, da toda la impresion. Aparte que hay pocos curas -somos un bien camino de la extinción, tal como se están planteando las cosas, y en caída libre-, y hay que sacarlos de donde sea… ¡menos de los seminarios, naturalmente!
Con lo cual, nada de prédicas que puedan ni mínimamente promover una “conversión", señalado el tema como el gran pecado de la Iglesia; para nada: hay que hablarles -a los de la Amazonia- con taparrabos -o sin él: respetando escrupulosamente los usos naturales al uso ambiental del lugar- y algunas plumillas más un par de coloridos arcoiris, que ellos, los aborígenes amazónicos, precisamente por el “inmisericorde y multisecular saqueo de su hábitat” que han sufrido -el “nuevo martirio” reconocido por la “nueva iglesia” y puesto en el primer plano de la “nueva misericordia"- a manos de los malos malísimos “depredadores ecológicos", son “LA” nueva iglesia que estábamos anhelando desde siempre… ¡y sin saberlo!
¡Nada que ver con aquella Iglesia “colonial” -así la califican los de la progrez eclesial de la “secta cizáñica"- que, además de enseñarles a descubrir que eran PERSONAS, es decir, sujetos de derechos y obligaciones, y NO ESCLAVOS de NADIE, ni siquiera de los conquistadores, les llevó la verdadera Fe y la Salvación terrena y eterna a todos aquellos pueblos. Nada que ver, ciertamente: tienen toda la razón, aunque al revés de cómo la malentienden y la difaman estos ahora…
Me recuerda a aquello de los “cristianos anónimos": tan “idem” y tan “desaparecidos” hoy como cuando se intentaron “inventar": nadie ha conseguido verlos nunca por ningún lado y, claro, ¡no se ha podido establecer con ellos ningún encuentro en ninguna de sus fases! Pues eso. Pero esta frustración va a ser subasanada ahorita mismo.
Porque ahora, como en la Iglesia -creo que la que está aún en activo, aunque está como está la pobre- da la impresión de que no tienen nada mejor en que entretenerse ni a quien soltar la bien sonada pasta -"pasta “germánica", se entiende- se va a intentar “de nuevo” con los aborígenes amazónicos, y con todo el que pase por allí y se empadrone o así y quiera cobrar, bien subvencionado y sin trabajar.
Por tanto, y yendo al grano ya: en la “nueva iglesia", ¡fuera plásticos!; además, todos los productos que se usen en la liturgia han de ser “de producción ecológica": formas, vino, aceite, manteles y todo tpo de vestes y ornamentos litúrgicos; los edificios, hechos con productos naturales, y certificación oficial de medio ambiente; para cobro de tasas, nada de dinero -vade retro, satanas!-: solo se admitirán pagos en especie y ecológicos: si los que adeudan no tienen, se les condona la susodicha deuda y ¡a correr!, que aquí ya no nos contaminamos con nada, y menos con dinero.
Y los “nuevos católicos", antes furibundos y curiosamente rebotados a tope contra la Iglesia Católica de toda la vida -la que les ha dado y les da de comer; aparte otras prebendas, que también-, tal como los de “la secta de la cizaña” del Vidal, “veneno mortal” y sus matusalenes y/o asimilados, tendrán pues, haciendo honor a su “nueva condición” de “nuevos fieles fundadores” o bien “nuevos colonizadores", que irse a “confesar” (o como se quiera llamar el asunto ahora: ellos sabrán) de “haber malatratado a la madre tierra", por tirar papeles, plásticos y colillas; por no reciclar las basuras; por dejar correr el grifo demasiado; por usar y tirar; por no defender los océanos… y cierro el listado.
Pero, léanse el documento de presentacion del “nuevo sínodo” -el bombazo más espectacular desde Trento en la Iglesia, entonces Católica- que allí encontrarán inforrmación y formacion para la mente y el espíritu (antes “conciencia").sobre los “nuevos pecados” al uso de la progrez ecologista .por lo eclesial y lo civil- al uso y abuso de la cultureta odierna.
Y caso de que el cura se pusiese a confesar (no sé cómo se llamará esto ahora en la “nueva iglesia") preguntase, “¿cuántas veces?” (ahora no se añade “hijo mío” ni borracho) pues se acude al recuso clásico que nos enseñaban antes: si no se sabe el número exacto, se dice aproximado, y ¡p’alante!
Claro que, como ya no hay pecados de los de antes -y eso que están más extendidos y se muestran más aberrantes que nunca-, muy pocos se ponen a confesar -también desaparecen así los últimos “confesores": una especie en declive y en peligro de extinción- nadie va a preguntar nada, que es una ordinariez de muy mal gusto, aunque solo sea por lo antiguo del tema… Por eso ahora se va a comulgar SIN DISCERNIR -aunque así se comulga la PROPIA CONDENACIÓN- porque, y así se justifica lo injustificable: “la comunión es para los pecadores, no para los justos". Y así es como los “nuevos miembros de la nueva iglesuca” se ceban… aunque se estén envenenando. Los fieles hijos de Dios en su Iglesia -la Católica de siempre- si dudaban de si estarían en PECADO MORTAL no se acercaban a comulgar sin confesarse antes -¡era lo justo para con Jesucristo y para con la propia conciencia!- ni arrastrados por las autoridades civiles y/o militares: las eclesiásicas estaban de acuerdo con esa postura, pues era la que habían enseñado y defendido contra viento y marea. Ahora, los “nuevos vientos” traen “nuevas tormentas", desconocidas hasta ayer mismo.
Aquí lo dejo, pues ya me he alargado demasiado, y aún me queda tralla. Para la próxima entrega. Y vamos a seguir rezando, que falta hace: cada vez más, pues caemos en picado.
¡Que el Señor nos guarde!
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