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Los obispos defienden «la protección absoluta y la no discriminación» del colectivo LGTBI (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales, intersexuales) pero consideran que el proyecto de ley propuesto por Podemos y que se tramita actualmente en el Congreso de los Diputados «no es el camino».
Así lo explicó este miércoles el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), el sacerdote José María Gil Tamayo, durante la rueda de prensa el término de la reunión de la Comisión Permanente.

El portavoz indicó que de seguir adelante esta propuesta «supondrá un daño importante a la vida de los ciudadanos en nuestro país», ya que tal como está redactada la nueva normativa «infringe una serie de principios» consagrados en la Constitución como «el derecho a la libre expresión o la libertad educativa».
Entre esos elementos contrarios a la Carta Magna, el secretario general mencionó la creación de una «Agencia Estatal contra la discriminación por orientación sexual», que será, según el texto de la nueva norma, el responsable de perseguir y sancionar a los infrinjan esta ley. También obliga a las cadenas de televisión a emitir contenidos LGTBI en sus programaciones y que los centros escolares públicos, concertados y privados incluyan contenidos sobre la diversidad sexual, de género y familiar en asignaturas.
«Tiene elementos anticonstitucionales de forma clarísima», insistió Gil Tamayo, al tiempo que subrayó que «no se puede proteger a un colectivo a costa de los derechos de todos los demás».
Partiendo siempre de la premisa de que todas las personas «merecen ser respetadas independientemente de cualquier característica o condicionamiento», el portavoz indicó que la nueva norma LGTBI «debe defender el orden democrático y no ser una imposición a toda la ciudadanía».
Por ello, saludó la enmienda a la totalidad presentada por el Partido Popular en el Congreso, al considerar que “«defendía bien el derecho a la no discriminación de este colectivo LGTBI pero sin entrar en la difusión de una ideología incompatible con la persona humana, como es la ideología de género».
El portavoz rechazó también el proyecto de Ley Trans de Podemos que plantea que las personas se puedan inscribir en el Registro Civil como femenino, masculino o no-binario, una especie de tercer género.
El secretario general explicó que el sexo de una persona no puede convertirse en «un self-service antropológico». «Se es hombre o mujer. Una pluralidad hecha de diseño perturba la vida social y desdibuja lo que es la ecología humana», advirtió.
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07:01
OFICIO DE LECTURA - VIERNES DE LA SEMANA II - TIEMPO DE CUARESMA
Del Propio del Tiempo. Salterio II. 
SEGUNDA LECTURA
Del Tratado de san Ireneo, obispo, Contra las herejías
(Libro 4, 16, 2.5: SC 100, 564-572)
LA ALIANZA DEL SEÑOR
Moisés, en el Deuteronomio, dice al pueblo: El Señor, nuestro Dios, hizo alianza con nosotros en el Horeb; no hizo esa alianza con nuestros padres, sino con nosotros. ¿Por qué no hizo la alianza con los padres? Porque la ley no fue instituida para los justos; los padres, en efecto, eran justos y tenían escrito en su interior el contenido del decálogo, amando a Dios, su Creador, y absteniéndose de toda injusticia contra el prójimo; por esto no necesitaron la conminación de una ley escrita, ya que llevaban en su corazón los mandatos de la ley.
Pero al caer en olvido y extinguirse la justicia y el amor de Dios, durante la permanencia en Egipto, fue necesario que Dios, por su gran benevolencia hacia los hombres, se manifestara a sí mismo de palabra.
Con su poder sacó al pueblo de Egipto, para que el hombre volviera a ser discípulo y seguidor de Dios; y lo atemorizó con su palabra, para que no despreciara a su Hacedor.
Lo alimentó con el maná, alimento espiritual, como dice también Moisés en el Deuteronomio: Te alimentó con el maná, que no conocieron tus padres, para enseñarte que no sólo se vive de pan, sino de cuanto sale de la boca de Dios.
Además, le ordenó el amor de Dios y la justicia para con el prójimo, para que no fuese injusto ni indigno de Dios, disponiendo así al hombre, por medio del decálogo, para su amistad y la concordia con el prójimo; todo ello en provecho del hombre, ya que Dios ninguna necesidad tiene del hombre.
Todo esto contribuía a la gloria del hombre, otorgándole la amistad con Dios, de la que estaba privado, sin que nada añadiera a Dios, ya que él no necesita del amor del hombre.
El hombre, en cambio, se hallaba privado de la gloria de Dios, que sólo podía obtener por la sumisión a él. Por esto Moisés decía también al pueblo: Elige la vida, y viviréis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, adhiriéndote a él, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra.
Y, queriendo disponer al hombre para esta vida, el Señor promulgó por sí mismo el decálogo, para todos sin distinción; y, con su venida en carne, este decálogo no fue abolido, sino que sigue en vigor, completado y aumentado. En cambio, no promulgó por sí mismo al pueblo los preceptos que implican servidumbre, sino que los promulgó por boca de Moisés, como afirma el mismo Moisés: En aquella ocasión el Señor me mandó que os enseñara, mandatos y decretos.
Aquellos preceptos, pues, que implicaban servidumbre y tenían el carácter de signo fueron eliminados por el nuevo Testamento de libertad; en cambio, los que eran de ley natural, liberadores y comunes a todo hombre, los completó y perfeccionó, dando a los hombres, con suma liberalidad y largueza, el conocimiento de Dios como Padre adoptivo, para que lo amasen de todo corazón y siguieran al que es su Palabra sin desviarse.
RESPONSORIO     
R. Moisés, siervo de Dios, ayunó cuarenta días y cuarenta noches * para prepararse a recibir la ley del Señor.
V. Subió Moisés hacia el Señor en el monte Sinaí, y ahí permaneció durante cuarenta días y cuarenta noches.
R. Para prepararse a recibir la ley del Señor.
Concédenos, Dios todopoderoso, que, purificados por la penitencia cuaresmal, lleguemos totalmente convertidos a las próximas fiestas pascuales. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
CONCLUSIÓN
V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

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06:56
OFICIO DE LECTURA - VIERNES DE LA SEMANA II - TIEMPO DE CUARESMA
Propio del Tiempo. Salterio II.
Himno: ¡OH REDENTOR, OH CRISTO!
¡Oh Redentor, oh Cristo,
Señor del universo,
víctima y sacerdote,
sacerdote y cordero!
Para pagar la deuda
que nos cerraba el cielo,
tomaste entre tus manos
la hostia de tu cuerpo
y ofreciste tu sangre
en el cáliz del pecho:
altar blando, tu carne;
altar duro, un madero.
¡Oh Cristo Sacerdote,
hostia a la vez y templo!
Nunca estuvo la vida
de la muerte tan dentro,
nunca abrió tan terribles
el amor sus veneros.
El pecado del hombre,
tan huérfano del cielo,
se hizo perdón de sangre
y gracia de tu cuerpo. Amén.
V. Convertíos al Señor, vuestro Dios.
R. Porque es compasivo y misericordioso. 
PRIMERA LECTURA
Del libro del Deuteronomio 31, 1-15. 23
ÚLTIMAS PALABRAS DE MOISÉS
En aquellos días, Moisés dirigió estas palabras a todo Israel:
«He cumplido ya ciento diez años, y me encuentro impedido; además, el Señor me ha dicho: "No pasarás ese Jordán." El Señor, tu Dios, es quien lo pasará delante de ti, es él quien destruirá delante de ti todos esos pueblos y los desalojará. Josué pasará delante de ti, como ha dicho el Señor. El Señor los tratará como a los reyes amorreos Sijón y Og, y como a sus tierras, que arrasó. Cuando el Señor os los entregue, haréis con ellos lo que yo os he ordenado. ¡Sed fuertes y valientes, no temáis, no os acobardéis ante ellos!, que el Señor, tu Dios, avanza contigo, no te dejará ni te abandonará.»
Después Moisés llamó a Josué y le dijo, en presencia de todo Israel:
«Sé fuerte y valiente, porque tú has de introducir a este pueblo en la tierra que el Señor, tu Dios, prometió dar a tus padres; y tú les repartirás la heredad. El Señor avanzará ante ti. Él estará contigo; no te dejará ni te abandonará. No temas ni te acobardes.»
Moisés escribió esta ley y la entregó a los sacerdotes levitas, que llevaban el arca de la alianza del Señor, y a todos los ancianos de Israel, y les dio esta prescripción:
«Cada siete años, el año de la Remisión, por la fiesta de los Tabernáculos, cuando todo Israel acuda a presentarse ante el Señor, tu Dios, en el lugar que él elija, se proclamará esta ley frente a todo el pueblo. Congregad al pueblo, hombres, mujeres y niños, y al forastero que viva en tus ciudades, para que oigan y aprendan a temer al Señor, vuestro Dios, y pongan por obra todos los artículos de esta ley, mientras os dure la vida en la tierra que vais a tomar en posesión, cruzando el Jordán. Y vuestros hijos, que todavía no la conocen, han de escuchar la ley, para que vayan aprendiendo a temer al Señor, vuestro Dios.»
El Señor dijo a Moisés:
«Está cerca el día de tu muerte. Llama a Josué, presentaos en la Tienda de Reunión, y yo le daré mis órdenes.»
Moisés y Josué fueron a presentarse a la Tienda de Reunión. El Señor se les apareció en forma de nube y fue a colocarse a la entrada de la Tienda. El Señor ordenó a Josué:
«Sé fuerte y valeroso, que tú has de introducir a los hijos de Israel en la tierra que les he prometido con juramento. Yo estaré contigo.»
RESPONSORIO    Dt 31, 23. 6. 8; Pr 3, 26
R. Sé fuerte y valeroso, que el Señor es tu Dios. * Él avanzará ante ti, él estará contigo: no temas.
V. El Señor estará a tu lado y será tu tranquilidad, él preservará a tu pie de caer en la trampa.


R. Él avanzará ante ti, él estará contigo: no temas.
Del libro del Éxodo 19, 1-19; 20, 18-21
MANIFESTACIÓN DE DIOS EN EL SINAÍ
A los tres meses de la salida de Egipto, los hijos de Israel llegaron al desierto de Sinaí. Salieron de Refidim y, al llegar al desierto de Sinaí, acamparon allí frente al monte. Moisés subió hacia el monte de Dios. El Señor lo llamó desde el monte y le dijo:
«Esto dirás a la casa de Jacob y lo comunicarás a los hijos de Israel: "Vosotros habéis visto cómo traté a los egipcios, cómo os saqué sobre alas de águila y os traje hacia mí; ahora pues, si queréis obedecerme y guardar mi alianza, seréis mi especial propiedad entre todos los pueblos, pues mía es toda la tierra. Seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa." Esto es lo que has de decir a los israelitas.»
Moisés volvió, convocó a los ancianos del pueblo y les expuso todo lo que le había mandado el Señor. Todo el pueblo a una respondió:
«Haremos cuanto dice el Señor.»
Moisés comunicó la respuesta del pueblo al Señor; y el Señor le dijo:
«Voy a acercarme a ti en una densa nube, para que el pueblo pueda escuchar lo que te digo y te crea en adelante.» Moisés comunicó al Señor lo que el pueblo había dicho. Y el Señor le dijo:
«Vuelve a tu pueblo, purifícalos hoy y mañana, que se laven sus vestidos y estén preparados para pasado mañana; pues el Señor bajará al monte Sinaí a la vista del pueblo. Traza un límite alrededor de la montaña y prevén al pueblo, avisándole: "Guardaos de subir al monte o de acercaros a la falda; todo aquel que toque el monte será reo de muerte. Lo ejecutaréis sin tocarlo, a pedradas o con flechas, sea hombre o animal; no quedará con vida. Sólo cuando suene el cuerno, podrán subir al monte."»
Moisés bajó del monte hacia el pueblo, lo purificó e hizo que todos lavaran sus vestidos. Después les dijo:
«Estad preparados para el tercer día, y no toquéis a vuestras mujeres.» Al tercer día por la mañana hubo truenos y relámpagos y una nube densa sobre el monte, mientras se escuchaba un poderoso resonar de trompeta, y el pueblo se echó a temblar en el campamento. Moisés sacó al pueblo del campamento para recibir a Dios, y se quedaron firmes al pie de la montaña. El monte Sinaí era todo una humareda, porque el Señor bajó a él en medio de fuego; se alzaba el humo como de un horno y toda la montaña temblaba. El toque de la trompeta iba creciendo en intensidad. Moisés hablaba, y Dios le respondía con el trueno. Todo el pueblo percibía los truenos y relámpagos, el sonar de la trompeta y la montaña humeante; estaba aterrorizado y se mantenía a distancia. Y dijeron a Moisés:
«Háblanos tú y te escucharemos; que no nos hable Dios, pues moriremos.»
Moisés respondió al pueblo:
«No temáis: Dios ha venido para probamos, para que tengáis presente su temor y no pequéis.»
El pueblo se quedó a distancia y Moisés se acercó hasta la nube donde estaba Dios.
RESPONSORIO    Ex 19, 5. 6; 1Pe 2, 9
R. Si queréis obedecerme y guardar mi alianza, seréis mi especial propiedad entre todos los pueblos; * y seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.
V. Vosotros sois linaje escogido, sacerdocio regio, nación santa, pueblo adquirido por Dios.
R. y seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.
SEGUNDA LECTURA
Del Tratado de san Ireneo, obispo, Contra las herejías
(Libro 4, 16, 2.5: SC 100, 564-572)
LA ALIANZA DEL SEÑOR
Moisés, en el Deuteronomio, dice al pueblo: El Señor, nuestro Dios, hizo alianza con nosotros en el Horeb; no hizo esa alianza con nuestros padres, sino con nosotros. ¿Por qué no hizo la alianza con los padres? Porque la ley no fue instituida para los justos; los padres, en efecto, eran justos y tenían escrito en su interior el contenido del decálogo, amando a Dios, su Creador, y absteniéndose de toda injusticia contra el prójimo; por esto no necesitaron la conminación de una ley escrita, ya que llevaban en su corazón los mandatos de la ley.
Pero al caer en olvido y extinguirse la justicia y el amor de Dios, durante la permanencia en Egipto, fue necesario que Dios, por su gran benevolencia hacia los hombres, se manifestara a sí mismo de palabra.
Con su poder sacó al pueblo de Egipto, para que el hombre volviera a ser discípulo y seguidor de Dios; y lo atemorizó con su palabra, para que no despreciara a su Hacedor.
Lo alimentó con el maná, alimento espiritual, como dice también Moisés en el Deuteronomio: Te alimentó con el maná, que no conocieron tus padres, para enseñarte que no sólo se vive de pan, sino de cuanto sale de la boca de Dios.
Además, le ordenó el amor de Dios y la justicia para con el prójimo, para que no fuese injusto ni indigno de Dios, disponiendo así al hombre, por medio del decálogo, para su amistad y la concordia con el prójimo; todo ello en provecho del hombre, ya que Dios ninguna necesidad tiene del hombre.
Todo esto contribuía a la gloria del hombre, otorgándole la amistad con Dios, de la que estaba privado, sin que nada añadiera a Dios, ya que él no necesita del amor del hombre.
El hombre, en cambio, se hallaba privado de la gloria de Dios, que sólo podía obtener por la sumisión a él. Por esto Moisés decía también al pueblo: Elige la vida, y viviréis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, adhiriéndote a él, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra.
Y, queriendo disponer al hombre para esta vida, el Señor promulgó por sí mismo el decálogo, para todos sin distinción; y, con su venida en carne, este decálogo no fue abolido, sino que sigue en vigor, completado y aumentado. En cambio, no promulgó por sí mismo al pueblo los preceptos que implican servidumbre, sino que los promulgó por boca de Moisés, como afirma el mismo Moisés: En aquella ocasión el Señor me mandó que os enseñara, mandatos y decretos.
Aquellos preceptos, pues, que implicaban servidumbre y tenían el carácter de signo fueron eliminados por el nuevo Testamento de libertad; en cambio, los que eran de ley natural, liberadores y comunes a todo hombre, los completó y perfeccionó, dando a los hombres, con suma liberalidad y largueza, el conocimiento de Dios como Padre adoptivo, para que lo amasen de todo corazón y siguieran al que es su Palabra sin desviarse.
RESPONSORIO     
R. Moisés, siervo de Dios, ayunó cuarenta días y cuarenta noches * para prepararse a recibir la ley del Señor.
V. Subió Moisés hacia el Señor en el monte Sinaí, y ahí permaneció durante cuarenta días y cuarenta noches.
R. Para prepararse a recibir la ley del Señor.
Concédenos, Dios todopoderoso, que, purificados por la penitencia cuaresmal, lleguemos totalmente convertidos a las próximas fiestas pascuales. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
CONCLUSIÓN
V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

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05:56

La Hermana Marie de la Sagesse Sequeiros es argentina y reside en Francia desde hace años. Además de religiosa, es abogada y, desde que tiene uso de razón, ha venido estudiando vida y obra de Santa Juana de Arco.

Acaba de publicar un estudio en español que, además de estar excelentemente escrito en la lengua de Cervantes, cuenta con fuentes documentales inhallables. Fuera de ello, como su intención es también la de divulgar a la santa francesa, ha escrito este libro sin la pedantería de las academias. Se lee de corrido, de un tirón nomás.

Presentamos aquí la entrevista que nos concediera para “Que no te la cuenten” y auguramos un éxito editorial de esta obra completamente original.

P. Javier Olivera Ravasi

 

*          *          *

 

Santa Juana de Arco. Reina, virgen y mártir. Primer estudio documental en español a la luz de sus procesos

Entrevista a la autora

Hna. Marie de la Sagesse Sequeiros, S.J.M.

P. Javier Olivera Ravasi: Mucho ya se ha escrito acerca de Juana de Arco hasta nuestros días. Me pregunto, sin ánimo de ofender: ¿tiene sentido un nuevo libro acerca de esta santa y guerrera?

Sor Marie de la Sagesse: Bueno, a propósito de la doncella de Orleans muchos historiadores afirman que nunca se dirá lo suficiente, “de Ioanna nunquam satis”. Esto ya sería una buena razón para comenzar con un nuevo libro puesto que su figura es inagotable. Aparte de algunas razones personales que me motivaron a hacerlo, y que enumero en el prólogo, creo que poco y nada de todo el gran tesoro bibliográfico sobre santa Juana está traducido al español. Por eso, al escribir de nuevo sobre ella, poco diré que no haya sido publicado en Francia, intentando poner al alcance de un lector hispanohablante las mejores obras de los historiadores galos que más ahondaron en su misterio… sin poder agotarlo totalmente.

P. Javier Olivera Ravasi: Si le preguntamos a un mortal común y silvestre quién fue Juana de Arco, muy probablemente nos dirá que se trataba de una bruja o algo así… La historia y la leyenda negra se han mezclado con el correr de los siglos ¿es hoy el momento de separar el trigo de la cizaña?

Efectivamente, como ud. dice, las leyendas negras sobre ella son infinitas y siguen perdurando y aumentando día a día debido a que su controvertida figura “da para todo”, y es cierto… Ella configura un abanico de riquísimas facetas sintetizadas en una simple campesina que encarnó virtudes y vocaciones aparentemente opuestas de una manera tan armoniosa como nadie lo ha hecho hasta el momento.

No debe por ello extrañarnos que esa conjunción de facetas “opuestas” diera ocasión a que haya sido malinterpretada por distintas banderas según su mayor conveniencia: desde el nacionalismo galicano que la redujo a una figura meramente patriótica, hasta las peores hordas feministas que la enarbolan como vanguardia del lesbianismo.

Incluso con una mirada superficial y atrevida podría alegarse que la Iglesia “se equivocó” al canonizar a una “bruja”, dejándonos como ejemplo a imitar a una mujer que, disfrazada de varón, hizo la guerra para terminar sus días en una hoguera como la peor de las herejes. Como si fuera poco, fue la Inquisición quien la mandó matar, y después de cinco siglos la misma Iglesia viene a declararla ¿¡santa!?

Palabras más, palabras menos, es lo que cualquier desinformado podría plantear a la hora de escuchar el dulce nombre de “Jeanne d’Arc”. A pesar de que existe una innumerable y excelente bibliografía francesa que desmiente mito por mito las calumnias historiográficas.

P. Javier Olivera Ravasi: Ud. menciona que habría en Juana “vocaciones aparentemente opuestas” ¿a qué se refiere?

Sor Marie de la Sagesse: Habiendo pasado su infancia “escondida” en una pequeña aldea donde ayudaba a su padre en el campo, de pronto esta niña deja su “vida oculta” para iniciar, junto con unos pocos seguidores, la admirable misión de salvar a su patria del yugo inglés en tan solo tres años.

Además, siendo una simple pastorcita en el campo de batalla dio ejemplo de virilidad y de audacia como pocos soldados -siempre la primera en ir adelante en las ofensivas y muchas veces la última en cubrir la retaguardia-, lo que dejó admirados a los capitanes más experimentados de la época.

Tampoco debemos olvidar que con solo 18 años se convirtió en capitana de un ejército de casi 10.000 hombres al que llevó a la victoria gracias a una excelente estrategia militar. Finalmente sentó las bases de la paz luego de una guerra centenaria y consiguió la unidad política de una patria que estaba dividida por interminables guerras civiles.

Podría decir que la doncella guerrera fue una verdadera mística en acción, con una insólita mezcla de vocación activa y contemplativa que le hacía, en pleno combate, retirarse a rezar en soledad y añorar volver a su hogar para hilar junto a su madre; pero cuando terminaba sus oraciones, estaba dispuesta a seguir “a punta de espada” la obra que Dios le había encomendado.

Fue en el mejor momento de su misión militar que la heroína resultó traicionada por los suyos y vendida al enemigo para ser sometida a un juicio inicuo en el que se la calumnió y ultrajó miserablemente. Debió defenderse sola frente a un numeroso tribunal eclesiástico irregular que ya la había condenado de antemano. Finalmente, la Pucelle morirá en la hoguera perdonando a sus enemigos y rogando por ellos.

P. Javier Olivera Ravasi: ¿Cuál fue la misión que Dios le encomendó?

 

Sor Marie de la Sagesse: Podríamos decir que Juana tuvo una doble misión, a nivel terrenal: “liberar a Orleans y consagrar en Reims al Delfín como legítimo rey” y, en el plano sobrenatural: “declarar a Jesucristo verdadero Rey y Señor de Francia, y a los reyes franceses como sus lugartenientes”.

De hecho, el levantamiento del sitio de Orleans y la seguidilla de victorias no fueron más que la condición necesaria para llegar a la catedral de Reims y consagrar a Carlos VII como lugarteniente del Rey del cielo, punto culminante de su misión.  Este fue el objetivo real y superior por el que combatió hasta dar su vida: restaurar el orden político poniendo a Jesucristo como verdadero señor de Francia. Gloriosa epopeya que terminaría con el derramamiento de su sangre, y que la volvió una adelantada en la lucha por el reinado social y político de Cristo Rey, es decir, una verdadera “cristera francesa”.

Por eso su misión es admirablemente sagrada, política y laica, con una particular inspiración que se distingue de las otras por su objeto civil y patriótico. Si Dios ha inspirado a la doncella guerrera, se debe admitir también que Él ha apoyado implícitamente la legitimidad del concepto de patria, e incluso más, el empleo de la fuerza en el litigio entre naciones, respetando ciertas condiciones como la legítima defensa o la guerra justa, una vez agotadas las instancias diplomáticas.

  

P. Javier Olivera Ravasi: Entonces es una santa política o eclesialmente incorrecta…

Sor Marie de la Sagesse: La vocación de Juana o, mejor dicho su camino de santidad, fue una misión política que constituye lo que los estudiosos llaman con una expresión griega un “hápax”, algo expresado una sola vez, un hecho único. Pues fue la única vez en 2000 años que Dios, por una intervención directa, salvó un poder. No hay santo alguno -y menos, santa- en toda la Historia de la Iglesia que deba ser honrada como salvadora de la patria por un inmediato mandato divino cumplido hasta la muerte, y muerte de hoguera. Mons. Delassus, gran estudioso de la doncella, nos recuerda: “Ninguna nación moderna tiene en sus anales una figura comparable a la de Juana de Arco, heroína, santa y mártir…” Y Pierre Virion llega a afirmar justamente que: “Dios ha hecho de ella la gran santa política para los tiempos de las naciones”. ¡Qué maravilla pocas veces meditada!

P. Javier Olivera Ravasi: ¿Y por qué a Francia?

 

Sor Marie de la Sagesse: Nuestro Señor Jesucristo como soberano de todos los reyes, tiene necesariamente una política, y una política sobrenatural donde ha asignado a cada pueblo una misión -unas más importantes que otras según el beneplácito de la Divina Providencia- siendo la de Francia, la de ser la “Hija mayor de la Iglesia”, título indiscutido desde el bautismo de Clodoveo y que hasta el momento no ha sido conquistado ni por Estados Unidos ni por Rusia, ni menos aún por el imperio chino, y que tampoco perdió a pesar de su posterior infidelidad. Una nación verdaderamente privilegiada para cumplir una vocación primordial como nuevo Israel que reivindica para sí el Salmo “No hizo nada semejante a ninguna otra nación”. Por eso mismo Dios al enviarle a Francia una Juana de Arco para salvarla de un peligro “in extremis”, la proveyó con medios proporcionales a su elevada misión.

Acá ya estamos haciendo teología de la Historia. Y justamente esta cosmovisión nos permite no solo comprender con exactitud la misión de la doncella a la luz de la política divina, sino también considerar el valor sagrado de los países, de las culturas y de las lenguas.

 

P. Javier Olivera Ravasi: En el título de su libro ud. galardona con tres apelativos a la santa francesa: ¿por qué?

 

Sor Marie de la Sagesse: Porque Juana tuvo tres cualidades que pocas veces se han dado en la Historia de la Iglesia: virgen, reina y mártir. Estas aureolas se dieron unidas en una sola y misma persona, en el lapso de 19 primaveras. La Iglesia la canonizó como “virgen” por haber practicado esta virtud en grado heroico, no sólo en el campo de batalla rodeada de hombres, sino sobre todo como prisionera de guerra… El título de “reina” lo dejo en suspenso para que lo lean en mi trabajo y el de “mártir” es una corona merecida que todavía no le ha sido otorgada de manera oficial, pero que la santa francesa merece por varias razones expuestas por los mejores historiadores. Incluso hay quienes han pedido otro “justo título” para ella… el de “doctora de la Iglesia”… y eso que Juana no escribió nada de puño y letra, más que su sola firma.

P. Javier Olivera Ravasi: ¿Qué fuentes históricas existen sobre Juana de Arco?

Sor Marie de la Sagesse: En cuanto a los documentos históricos, jugamos con mucha ventaja, pues, al decir de una historiadora, Colette Beaune, “el caso de Juana es fundamentalmente atípico. Es la mujer mejor documentada de toda la época medieval”. La mayoría de los historiadores de buena fe que se han interesado por la pastorcita francesa está de acuerdo en admitir que de ningún otro personaje del siglo XV se está mejor informado que sobre Juana de Arco, pues las fuentes y documentos históricos de primera mano son abrumadores, lo que hace casi imposible tergiversar su vida, salvo para quien tenga una posición ideológica tomada de antemano.

A modo de enunciación podemos empezar por cuatro procesos jurídicos lo cual no es poco decir:

1) El primero fue llevado a cabo en Poitiers (1429), cuando el Delfín Carlos encomendó a un tribunal imparcial de clérigos que la interrogasen con el fin de saber si la niña estaba inspirada por Dios o por el diablo (sólo se conservan las conclusiones de ese proceso y algunas declaraciones).

2) Al poco tiempo, y ya prisionera de sus enemigos, se llevó a cabo el proceso de condenación en Rouen (1431), donde Juana fue sentenciada por el obispo francés Pierre Cauchon y más de 60 canónigos a morir en la hoguera por “idólatra, herética, apóstata y relapsa”. El texto se conserva íntegro y es el más conocido e importante.

3) A 20 años de su muerte, el rey Carlos VII comenzó en París una investigación para rever el inicuo proceso llevado a cabo por sus enemigos, que terminó con la apertura del proceso eclesiástico quela rehabilitaba de su condena (1455-1456). En aquella inolvidable ocasión, más un centenar de testigos oculares prestaron declaración acerca de la joven.

4) Finalmente tenemos el proceso de canonización iniciado recién en 1870, el cual terminó con la declaración de la santidad de Juana de Arco el 16 de mayo de 1920 en la Basílica de San Pedro.

A ello debemos sumar más de treinta crónicas contemporáneas de distinto tipo, escritas por gente que la conoció personalmente, ya sean amigos o enemigos. Además del rubro epistolar, no menos importante, pues existen más de cien cartas que hablan de las hazañas de Juana, algunas incluso dictadas por ella misma y muchas otras de altos dignatarios que hablan sobre la doncella, como por ejemplo el rey Carlos VII, el rey inglés Enrique VI, su regente Bedford, el duque de Borgoña Felipe el Bueno, etc.

En fin, la lista de fuentes es interminable y podríamos seguir, con referencias no sólo al ámbito francés o inglés, sino también de toda Europa. Es decir, fuentes de primer nivel y de renombrados personajes de la Cristiandad ya que, a decir verdad, el Occidente conocido se interesó por el misterioso caso de una doncella de 17 años que dio vuelta la historia de Francia y de Inglaterra.

P. Javier Olivera Ravasi: Usted dijo que ella misma “dictó” cartas. ¿Existe algún escrito atribuido a la  doncella?

 

Sor Marie de la Sagesse: Juana no ha dejado nada escrito por sí misma. Lo único que sabemos de fuente directa nos viene por sus declaraciones y por los testigos oculares. En efecto, ella fue una campesina iletrada que no sabía ni leer ni escribir -sólo recién al final de la campaña militar aprendió a firmar con su nombre-. Sin embargo, la “ignorancia” en ese aspecto no implicaba que fuese ruda o inculta, ya que la instrucción religiosa dada por su madre se conformaba perfectamente con el cristianismo popular de su tiempo. A los 17 años, ya tenía formada una sólida vida interior; de hecho, su aparente “analfabetismo” le permitió afrontar con seguridad cualquier inconveniente adverso y enfrentar sola a un tribunal de doctores y universitarios de la Sorbona.

 

P. Javier Olivera Ravasi: Es decir que las fuentes más importantes las proveyeron sus propios enemigos…

 

Sor Marie de la Sagesse: Exactamente. La gran paradoja es que la principal fuente histórica que se utilizó para su canonización fue…¡el proceso de condenación por cismática y hereje!, un extenso interrogatorio hecho por sus “enemigos capitales” -al decir de la misma doncella- que abarca todas las etapas más importantes de su breve trayectoria: desde la irrupción que hacen en su vida las voces celestiales en Domrémy, pasando por la liberación de Orleans y la coronación del rey Carlos VII en Reims, hasta su captura en Compiègne como prisionera de guerra, llegando hasta la prisión y muerte en la hoguera de Rouen.

Sin duda el preciado texto es la primera fuente “escrita” del via crucis joánico; relatado por ella misma y sellado con su sangre, ya que sus declaraciones fueron volcadas directamente a las actas del proceso por notarios de oficio. Éstos, sin darse cuenta, hicieron las veces de amanuenses o “evangelistas”, dejándonos por escrito sus maravillosas hazañas en documentos públicos, firmados y rubricados por escribanos.

 

P. Javier Olivera Ravasi: Y del lado de los “amigos” de Juana ¿qué documentos existen?

 

Sor Marie de la Sagesse: Contamos con las minuciosas declaraciones del proceso de rehabilitación donde nada menos que 120 testigos oculares, ya sean familiares, campesinos, nobles, amigos, soldados y sacerdotes nos han dejado de manera patente las inagotables facetas de su vida oculta, política, eclesial y mística, testimoniando etapa por etapa, con el inapreciable valor de haber tenido trato directo y cotidiano con ella.

Por eso las actas oficiales de los dos procesos constituyeron un material histórico excepcional con todo el “pro y contra” que eso implique. Los textos están a nuestro alcance con buenas traducciones que nos permiten hacer una exégesis a fondo, mostrándonos una Juana de Arco más viva que nunca. Es allí donde podemos ver toda la realidad exterior de su epopeya y la vida íntima de un alma pura, la delicadeza de su conciencia y el sufrimiento personal. Ella está “ahí” hablando con sus voces, comandando a sus soldados, defendiendo su virginidad y refutando al tribunal. “Ahí” podemos verla y escuchara, leerla y releerla, sin jamás agotar la riqueza de su exquisita personalidad.

Pero atención no todo es color de rosa, hay que advertir que tanto el proceso de condenación como el de rehabilitación estuvieron viciados seriamente… Y eso que, desde el punto de vista humano, las actas oficiales eran casi “invulnerables”, por estar autenticadas con tres notarios eclesiásticos que eran las máximas autoridades de la época para fijar y dar fe pública a los documentos en cuestión.

P. Javier Olivera Ravasi: ¿Por qué lo dice? ¿Qué problemas tienen los documentos de los procesos?

 

Sor Marie de la Sagesse: Se debe prestar mucha atención pues, lamentablemente, las respuestas de Juana fueron muchas veces -durante el transcurso del proceso y, sobre todo, después de su muerte- cambiadas, falsificadas o directamente omitidas de mala fe, como surge del mismo texto y de las quejas de la acusada al tribunal.

En el caso del proceso de Rouen no debemos olvidar el hecho de que quienes tomaban nota de sus respuestas no eran santos evangelistas inspirados por el Espíritu Santo, sino amanuenses de enemigos encarnizados que buscaban de cualquier modo condenarla como bruja. Por supuesto que para llevar a cabo tal prevaricato, los notarios tuvieron la venia del obispo Cauchon, limitándose a cumplir servilmente sus órdenes.

Sin embargo y a pesar de la “fe de erratas” enemiga, nos resta “algo” en lo que podemos apoyarnos con confianza y ese algo es mucho, muchísimo. Por eso, como abogada que soy o, mejor dicho, como abogada del diablo que me gustaría ser en este caso, creo que todo el material disponible de los procesos, testimonios, crónicas, cartas de la época, etc. etc., nos permite tener una exacta idea de su persona y, lo más importante, de su misión providencial.

P. Javier Olivera Ravasi: Hablábamos antes de las “leyendas negras” ¿cuáles son las que debió padecer la heroína y santa francesa?

 

Sor Marie de la Sagesse: Desgraciadamente hoy en día existe una “versión oficial” de sus hazañas, reproducida por muchos de sus hagiógrafos y por casi todas las películas que se han filmado acerca de ella. Un “relato único” mostrando una Juana de Arco muy distinta de lo que fue en verdad.

Para poner un ejemplo, la serie televisada “Joan of Arc” que recomiendan algunos franceses como “muy buena y fiel a su vida”, interpretada por la actriz Leelee Sobieski, aun siendo respetuosa, naturaliza hechos claves y tergiversa su vida con tres leyendas negras: la doncella aparece mintiendo en las declaraciones del proceso; es abusada por los soldados ingleses en la prisión; y abjura frente a todo el mundo, arrepintiéndose de su misión divina. A pesar de que si uno lee las declaraciones de Juana -sin las salvedades que el obispo Pierre Cauchon les hiciera- en ningún momento ella se desdice o contradice de sus afirmaciones.

Una gran infamia inventada post mortem fue el supuesto “abuso” que habría sufrido en prisión por parte de los soldados ingleses… Por eso en una de las últimas versiones cinematográficas, interpretada por la ucraniana Milla Jovovich, como si no fuera suficiente un abuso perpetrado contra la doncella, inventaron otro por parte de los borgoñones a Catalina de Arco, su hermana menor. Ése sería el móvil principal de todo el posterior actuar de Juana: vengar el honor de su hermanita. Un disparate mayúsculo.

Y la verdad es que ninguna de las dos violaciones ocurrió: aunque los ingleses intentaron realmente sobrepasarse con la virgen guerrera, no lo lograron, pues ella defendió valientemente su cuerpo de cualquier tipo de felonía haciendo mérito hasta el final al sobrenombre de “Pucelle” (virgencita) que le habían dado sus voces.

A pesar de todo lo que se haya dicho y se continúa diciendo, la Iglesia la canonizó como “virgen” por vivir su castidad en grado heroico. No obstante, como sus enemigos no pudieron concretarlo en la realidad, quisieron hacerlo en la ficción.

Quizás fue justo esta la causa inmediata de mi libro: la indignación de ver cómo las películas modernas habían manchado lo más íntimo de su pureza virginal. Su voz desde el cielo clamaba justicia y reparación por el ultraje cometido y por otro peor…

 

P. Javier Olivera Ravasi: ¿Otro ultraje peor? ¿a qué se refiere?

 

Sor Marie de la Sagesse: Sí, pues el abuso mancha el cuerpo, pero existe otra leyenda de la historia oficial más grave que mancha su alma y es la supuesta “abjuración”. Para quien haya leído algo sobre ella o visto cualquiera de las películas, aún la más “histórica” de Ingrid Bergman, siempre se encontrará una Juana que al final de sus días “se quiebra” arrepintiéndose públicamente de su misión. Según dicen, el 24 de mayo de 1431 ella habría renegado de todo lo dicho y hecho, admitiendo al tribunal haber sido “engañada” por unas voces que no provenían de Dios; así habría reconocido también haber engañado a todos los franceses que la habían seguido…

La mayoría de los historiadores, incluso los católicos favorables a la santa, tratan de justificar su “caída” como un error humano en el que cualquiera podría haber tropezado si tenemos en cuenta todas las circunstancias del caso. Además, de ser cierta esta falta menor, quedaría completamente lavada ya que, a los pocos días -siempre siguiendo la versión oficial- ella se habría arrepentido de la abjuración… puesto que sus voces celestes le habrían reprochado semejante traición. No obstante toda la cadena de suposiciones y arrepentimientos, el tribunal debía juzgar con los elementos que contaba al momento, es decir: si Juana había “reconocido” el fraude, debía morir.

P. Javier Olivera Ravasi: ¿Quién denunció estas mentiras?

 

Sor Marie de la Sagesse: Refutar la gran mentira oficial de la abjuración y las consecuencias que de ella se siguen, no fue nada fácil ni evidente… debieron pasar más de 500 años hasta que apareciese la persona indicada: el coronel francés Charles Boulanger quien, a mitad del siglo pasado, publicó un revolucionario libro con un título bastante enigmático: 7 de Julio 1456, entierro del affaire Juana de Arco: “Triunfo de la Universidad de París”, que lamentablemente tuvo una tirada de sólo de 2000 ejemplares  amén de sufrir el boicot del silencio; de hecho hasta la fecha no ha sido reeditado ni traducido. Este libro es una respuesta categórica a la catarata de falsedades. Él fue el primer historiador en demostrar la inocencia absoluta de Juana y su constante indefectibilidad frente a las amenazas y torturas, probando la falsedad de su abjuración con un rigor científico avasallador: Juana de Arco jamás renegó ni se arrepintió de su misión, por el contrario, fue fiel a sus voces y se mantuvo invicta hasta el final.

P. Javier Olivera Ravasi: ¿Algún mensaje que quiera dar a aquellos que irán a leer su libro?

Sor Marie de la Sagesse:Sí, gracias. Los invito a adentrarse en la “la historia más bella del mundo”, como le gustaba decir al filósofo liberal Alain. Historias bellas y análogas existen y muchas; basta con recordar a “Antígona” o “Ifigenia…”, ambas admirables, pero que no dejan de ser una ficción teatral. El drama de Juana de Arco, por el contrario, es real, al punto que Charles Péguy no exageró al ver en la heroína francesa una perfecta imitación de la Virgen y sobre todo de Nuestro Señor: “La pasión de Juana es una de las más perfectas imitaciones de la Pasión de Jesús” -decía.

En efecto, la historia de la Pucelle es la más bella del mundo, pero además es verdadera.

Sor Marie de la Sagesse Sequeiros

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En Argentina ya se puede pedir al siguiente correo: [email protected] o al teléfono 0054-9-11-6133-4150

 

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03:03

Por supuesto que las diferencias entre católicos y protestantes son notorias. La fundamental, nada menos que las fuentes de la revelación y el magisterio. Los católicos tenemos dos fuentes de revelación: la Escritura y la Tradición, interpretadas correctamente por el Magisterio. Los protestantes, evangélicos o similares solo tienen la Escritura como fuente de revelación, y no reconocen un Magisterio. Siguen en su libre interpretación.

Tras quinientos años, las consecuencias son evidentes. La Iglesia católica, pese a todos los pesares, se mantiene unida bajo la autoridad y el magisterio del sucesor de Pedro y los obispos. Las iglesias evangélicas son cientos o miles. Normal. Si no hay autoridad, cada cual piensa lo que quiere y tiene los seguidores que tiene.  Cristianos separados fruto de la rebelión luterana, aunque sean anti papado, en el fondo sienten envidia por la figura del sucesor de Pedro, porque reconocen que gracias al papa nos mantenemos unidos en fe, doctrina, liturgia y caridad. Memos seríamos si pusiéramos en jaque la unidad de la Iglesia.

Un reino dividido no puede subsistir. Una casa dividida contra sí misma, no puede subsistir. Una Iglesia que se divide y subdivide no puede subsistir.

A uno le preocupan esos resquicios de los que hablaba ayer y que no dejan de ser, en el fondo, torpedos en la línea de flotación de la unidad de la Iglesia. Lo tenemos en la aplicación de Amoris Laetitia, con interpretaciones no solo discrepantes, sino incluso abiertamente contradictorias entre obispos de Argentina y Malta, o Ucrania y Polonia. No resulta para nada edificante la pelea pública entre el cardenal Marx y el arzobispo Chaput a propósito de la posibilidad de una bendición para las parejas homosexuales. Son dos ejemplos, pero que pueden ser completados con otros muchos que mis lectores sabrán señalar.

Me preocupa hoy de manera especial leer que los cardenales del llamado G-9, esos cardenales que se reúnen con el papa para reflexionar sobre la marcha de la Iglesia, hayan puesto sobre la mesa la posibilidad de dotar a las conferencias episcopales de autoridad doctrinal. Tema serio y peliagudo. Porque aquí no hablamos de cosas de derecho positivo, de temas pastorales concretos, sino de autoridad doctrinal. Esto, que puede ser considerado algo magnifico, porque significa descentralizar, en el fondo tiene un peligro gravísimo, que es el de acabar con la unidad de la Iglesia en algo tan clave como la doctrina.

Más aún. Cada obispo es un sucesor de los apóstoles. Y nos puede suceder que una conferencia episcopal doctrinalmente diga A, y uno de los obispos de la misma diga que por ahí no pasa y que en su diócesis rien de rien.

Esto, si es así, miedo me da que acabe en una Iglesia dividida, fragmentada en diversas interpretaciones y distinta doctrina según la conferencia. Prudencia, que un reino dividido no puede subsistir. Prudencia porque “te pido Padre para que sean uno y así el mundo crea”. Mucho me temo que estemos pretendiendo hacer las cosas al revés. Y no pido uniformidad, que no. Pero es que dar autoridad doctrinal a las conferencias tiene sus riesgos. Ya sé lo que me van a decir. que sería en algunas cuestiones. En definitiva, otro resquicio. Se abre el melón ¿y quién lo cierra?

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