"Finde"es una palabra espléndida. No entiendo por qué aún no está en el diccionario, donde sí entraron boli, peli, mili, poli y otros vocablos apocopados terminados en i. Los italianos prefieren decir weekend tratando de fusilar el acento de la City. En castellano decíamos "fin de semana" con todas las letras cuando aún no habíamos conquistado el sábado. Ahora en cambio preferimos decir finde, que sólo tiene dos sílabas y suena la mar de bien. Me apuesto un pincho de tortilla a que la palabra se queda con nosotros para siempre.
Bueno, pues este agitado finde, que, como estaba previsto, fue lluvioso, ha terminado con un día de retiro. El viernes, en el cole, confesiones ininterrumpidas y Misa con homilía para los de sexto de primaria. Luego charla con algunos chavales de ese curso. Por la tarde, visita larga a un enfermo, y estudio. El sábado, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, meditación y Misa en el Colegio Mayor Zurbarán y, sin tiempo para desayunos, salgo pitando hacia Vallecas para asistir a una interesante sesión informativa. De nuevo en la M30, me envuelve el primer chaparrón del día. Mi Citroën lo estaba necesitando para quitarse la mugre acumulada durante la sequía. David, me espera en la calle Lagasca para dar cuenta de un arroz lujosamente ilustrado y unas alcachofas. David es mi sobrino más internacional; acaba de llegar de Suiza, o de Shanghái no estoy seguro, y el lunes volará a Chicago, o a Paris, tampoco lo tengo muy claro.
Por la tarde, festejo en el Club Jara. El Jara es un club de bachilleres de larga tradición. Tengo que predicar a las 7 y media de la tarde y presidir una exposición y bendición con el lignum crucis, es decir, con la reliquia de la Santa Cruz que custodia la administración de este centro.
Llego con tiempo y me encuentro con una pequeña multitud de chavales, la mayoría de Aldovea. El más serio de todos es Pablo, que acaba de estrenarse como comentarista en este modesto globo. Me lo paso en grande en el Jara y siento la tentación de asesinar a Álvaro, el cura titular del Club, para sustituirlo en el cargo. A las 8 y media rechazo la tentación y vuelvo a casa.
De vuelta en mi habitación, dedico un rato a preparar el retiro de mañana. Por la noche, el sonido de la lluvia en los cristales es como un bálsamo inductor del sueño.
Hoy, domingo, es la Fiesta de la Virgen de los Dolores. Celebran su santo las Lolas, pero la mayoría no lo saben: siguen aferradas al Viernes de Dolores, que fue suprimido del calendario litúrgico sin su permiso.
—¿Y el retiro?
—Bien gracias. Creo que España se ha proclamado campeona mundial de baloncesto. Gracias a Dios no he podido ver el partido. No habría sido capaz de aguantar la tensión nerviosa.
Mañana vuelo a la Sierra para atender una convivencia.

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