La liturgia diaria meditada - Nadie es profeta en su tierra (Mc 6, 1-6) 06/02



Miércoles 06 de Febrero de 2019
San Pablo Miki y compañeros mártires.
Memoria. Rojo.

Pablo Miki nació en Kioto, Japón, entre 1564 y 1566. Era un catequista que había decidido ser sacerdote. Por orden del emperador Toyotomi Hideyoshi, los misioneros extranjeros fueron expulsados de Japón. Sin embargo muchos se quedaron de incógnito. El 9 de diciembre de 1593, fueron arrestados unos misioneros franciscanos, jesuitas y laicos, entre los que se encontraba Pablo Miki. Luego de padecer la tortura, fueron crucificados en Nagasaki.

Antífona de entrada         
Los santos derramaron su sangre por el Señor, amaron a Cristo en su vida, lo han imitado en su muerte, y por eso merecieron la corona de gloria.

Oración colecta     

Dios todopoderoso, fortaleza de los santos, que llamaste a la gloria, por el suplicio de la cruz, a san Pablo Miki y a sus compañeros mártires, concédenos, por su intercesión, confesar con firmeza, hasta la muerte, la fe que profesamos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Padre santo, acepta los dones que te presentamos en la conmemoración de tus santos Pablo Miki y compañeros mártires, y concédenos la gracia de permanecer fieles en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       
Esta es la gran recompensa que reciben los santos junto a Dios: ellos murieron por Cristo, y vivirán eternamente.

Oración después de la comunión

Dios nuestro, que en los santos mártires Pablo Miki y compañeros, manifestaste admirablemente el misterio de la cruz, concédenos por tu bondad que, fortalecidos por este sacrificio, permanezcamos fielmente unidos a Cristo y trabajemos en la Iglesia por la salvación de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lectura        Heb 12, 4-7. 11-15
Lectura de la carta a los Hebreos.
Hermanos: En la lucha contra el pecado, ustedes no han resistido todavía hasta derramar su sangre. Ustedes se han olvidado de la exhortación que Dios les dirige como a hijos suyos: “Hijo mío, no desprecies la corrección del Señor, y cuando te reprenda, no te desalientes. Porque el Señor corrige al que ama y castiga a todo aquél que recibe por hijo”. Si ustedes tienen que sufrir es para su corrección; porque Dios los trata como a hijos, y ¿hay algún hijo que no sea corregido por su padre? Es verdad que toda corrección, en el momento de recibirla, es motivo de tristeza y no de alegría; pero más tarde, produce frutos de paz y de justicia en los que han sido adiestrados por ella. Por eso, “que recobren su vigor las manos que desfallecen y las rodillas que flaquean. Y ustedes, avancen por un camino llano”, para que el rengo no caiga, sino que se sane. Busquen la paz con todos y la santificación, porque sin ella nadie verá al Señor. Estén atentos para que nadie sea privado de la gracia de Dios, y para que no brote ninguna raíz venenosa capaz de perturbar y contaminar a la comunidad.
Palabra de Dios.

Comentario
Para vivir la fe es necesario prepararse, equiparse y tener la disposición de enfrentar cualquier dificultad a causa de la fe. Un cristiano que no mide su compromiso con el presente, difícilmente tendrá claro hacia dónde va y cuál es el proyecto de Dios.

Salmo 102, 1-2. 13-14. 17-18a
R. El amor del Señor permanece para siempre.

Bendice al Señor, alma mía, 
que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; 
bendice al Señor, alma mía, 
y nunca olvides sus beneficios. R.

Como un padre es cariñoso con sus hijos, 
así es cariñoso el Señor con sus fieles; 
él conoce de qué estamos hechos, 
sabe muy bien que no somos más que polvo. R.

Pero el amor del Señor permanece para siempre, 
y su justicia llega hasta los hijos 
y los nietos de los que lo temen 
y observan su alianza. R.

Aleluya        Jn 10, 27
Aleluya. “Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Mc 6, 1-6
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.
Jesús se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: “¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?”. Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Por eso les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa”. Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de sanar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. Y él se asombraba de su falta de fe. Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente.
Palabra del Señor.

Comentario
“Con Dios y ante Dios hay que dejarse sorprender, hay que dejar siempre un margen al asombro, a la admiración y al desconcierto. Sus planes no son nuestros planes y sus caminos no son los nuestros. Incluso haciendo las cosas lo mejor que podemos, Dios nos sorprende siempre. Y nuestra mejor respuesta es fiarnos más que nunca de ese Dios sorpresivo y confiar en él”.

Oración introductoria
Señor, permite, por tu gracia, que pueda reconocerte en esta meditación. Confío en Ti, en tu Palabra que me ha revelado que, a pesar de mis debilidades, puedo acercarme a Ti para ser curado y redimido por tu amor.

Petición
Jesús, ayúdame a conocerte más, para poder amarte más.

Meditación 
Hoy el Evangelio nos muestra cómo Jesús va a la sinagoga de Nazaret, el pueblo donde se había criado. El sábado es el día dedicado al Señor y los judíos se reúnen para escuchar la Palabra de Dios. Jesús va cada sábado a la sinagoga y allí enseña, no como los escribas y fariseos, sino como quien tiene autoridad (cf. Mc 1,22).

Según las expectativas judías, el Mesías no podía proceder de un pueblo tan oscuro, como era el caso de Nazaret. Al mismo tiempo, sin embargo, muestra la libertad de Dios, que sorprende nuestras expectativas, manifestándose precisamente allí donde no nos lo esperamos. 

¿De dónde le viene esto?, y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos?

Dios nos habla también hoy mediante la Escritura. En la sinagoga se leen las Escrituras y, después, uno de los entendidos se ocupaba de comentarlas, mostrando su sentido y el mensaje que Dios quiere transmitir a través de ellas. Se atribuye a san Agustín la siguiente reflexión: «Así como en la oración nosotros hablamos con Dios, en la lectura es Dios quien nos habla».

El hecho de que Jesús, Hijo de Dios, sea conocido entre sus conciudadanos por su trabajo, nos ofrece una perspectiva insospechada para nuestra vida ordinaria. El trabajo profesional de cada uno de nosotros es medio de encuentro con Dios y, por tanto, realidad santificable y santificadora. Nuestra vocación humana es parte, y parte importante, de nuestra vocación divina. Ésta es la razón por la cual nos tenémos que santificar, contribuyendo al mismo tiempo a la santificación de los demás, de nuestros iguales, precisamente santificando nuestro trabajo y nuestro ambiente: esa profesión u oficio que llena nuestros días, que da fisonomía peculiar a nuestra personalidad humana, que es nuestra manera de estar en el mundo; ese hogar, esa familia; y esa nación, en que hemos nacido y a la que amámos».

Acaba el pasaje del Evangelio diciendo que Jesús «no podía hacer allí ningún milagro (...). Y se maravilló de su falta de fe» (Mc 6,5-6). También hoy el Señor nos pide más fe en Él para realizar cosas que superan nuestras posibilidades humanas. Los milagros manifiestan el poder de Dios y la necesidad que tenemos de Él en nuestra vida de cada día.

Propósito
Reconocer y honrar diariamente a Jesús, que se me manifiesta continuamente en la oración. Antes de tomar una decisión importante me preguntaré cuál es el ejemplo que Jesucristo me da en el Evangelio para tratar de imitarlo.

Diálogo con Cristo
Señor Jesús, ¿qué importancia le doy a tu Palabra? ¿Es ella la brújula en mi toma de decisiones? ¿Es mi fortaleza cuando aparecen las contrariedades? Ayúdame a buscarte en la lectura atenta y fervorosa de la Sagrada Escritura, libro vivo donde puedo aprender a conocerte, amarte y seguirte.

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16:25

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