Trifásico, o triple, o tripitido, o trinado. Tres parroquias, tres Corpus. Evidentemente no podemos pretender la solemnidad de Toledo o las multitudes de Madrid, pero es el Corpus de Gascones, La Serna o Braojos, y es el mismo Cristo el que sale a las calles, a acuerpo que cantaba Carlos Cano, para recorrer nuestros pueblos e impartir su bendición.
No fue posible más que la misa en Gascones, aunque con algo más de gente que de ordinario. En La Serna hasta nos permitimos el lujo de una pequeña procesión. Oigan, que son setenta empadronados, que no vamos a pretender maravillas de asistencia. Y con todo y eso, y gracias, cómo no, a “veraneantes y gente de fin de semana", casi que llenamos la iglesia. Precioso el altar que en sencillez supieron levantar esas buenas mujeres de siempre. El problema de La Serna es que tienen una misa antes, en Gascones, y otra después en Braojos, lo que hace que los tiempos tengan que ser especialmente medidos.
En Braojos tocó fiesta por todo lo alto. El pueblo más grande de los tres, y encima primeras comuniones, que tampoco es cosa que pase todos los años. Es una maravilla ver con qué mimo se preparan las cosas, la iglesia, el altar en la plaza del pueblo para la procesión, el cantueso por las calles del pueblo. Y con qué mimo niños y algunos adultos se prepararon con una buena confesión.
Nosotros ya sé que no saldremos en la tele, que para eso están Toledo, Madrid o Granada. Pero nos da igual. Cruz alzada, estandarte, palio, los niños lanzando flores al paso del Señor, cantos de siempre desde “Alabado sea el Santísimo” al imprescindible “Cantemos al amor de los amores”, pasando por “De rodillas Señor ante el sagrario” . Incienso en la calle, mucha gente. Dios paseando por Braojos, y en la plaza altar donde rezar por todos y desde donde bendecir a todo el pueblo.
Braojos es pueblo fiestero con costumbre de hacer partícipes a todos de las grandes alegrías, y las primeras comuniones a todos nos llenan el alma, así que a celebrarlo. Fue acabar la procesión y recoger todo y los padres de los niños obsequiaron a todos los asistentes con una fresquita sangría, que apetecía y mucho, y algunas viandas para que pasara mejor.
No es facil desde estos pueblos desplazarse a Madrid para la procesión desde la catedral. No da ni tiempo, porque claro, acabamos la procesión casi a las 14:30 h., luego sangría y aperitivo y después… anda, véngase a comer con nosotros. Tampoco pasa nada. En Madrid ya son muchos. En Braojos, nosotros. Me quedo con mis pueblos.
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