Disfrutar la fiesta


En su libro "Santos de copas" José Pedro Manglano concreta algunos modos de dar sentido cristiano a las fiestas:

1. Beber disfrutando de cada copa. «Ya bebáis, ya comáis, hacedlo todo para la gloria de Dios», aconseja san Pablo. Degustar cada trago. Beber con clase: no da igual un vaso de plástico que uno de cristal, una sólida pieza de hielo que granizo deshelado.

2. No beber una gota más de las que me permiten amar y estar pensando en los demás. No se trata de medir, de saber si el «puntillo» es pecado o no. Lo que nos impide amar no nos interesa. 

3. Dedicar el mismo tiempo y dinero a los demás —sobre todo a los desfavorecidos y personas que sufren—, que a las fiestas. Estaría enfermo un corazón que todas las semanas dedicase horas a sus fiestas y casi ninguna a los necesitados. 

4. Voy a las fiestas en las que Dios, en los demás, me necesita, independientemente de que me apetezca o no. Si Dios me quiere ahí, ahí estaré. Si me necesita en otro lugar en ese momento —acompañando a un familiar o a un amigo que está solo, estudiando o en cualquier otra necesidad—, estaré en ese otro lugar. 

5. Si no puedo ganar la batalla, no acudo. Si determinado ambiente me puede y no puedo estar bien ahí, es mejor fortalecerme antes y no presentarme en el campo de batalla. 

6. Los lugares donde se ofende la dignidad de algunas personas usándolas de cualquier manera nos repugnan. Si se hace uso de enanos para animar la fiesta, o de chicas a las que se les paga para que comercialicen su cuerpo de alguna manera, no podemos estar a gusto. 

7. A la fiesta voy con una misión, con la misión de mi vida: transmitir Vida. Es bueno ponerse en las manos de Dios al ir, pidiéndole que se sirva de nosotros durante ese tiempo para dar a cada uno a través de nosotros lo que Él le quiera dar.

8. Ser crítico. Estar atentos a no dejarnos formatear por el mundo. El cristiano está en ese lugar, pero no es de ese lugar, como está en el mundo pero no es del mundo. 

9. Ir a servir. Jesús aconsejaba no ocupar el primer lugar, sino el último. Al igual que María se dio cuenta en la boda de que se había acabado el vino, debemos nosotros estar atentos a lo que pueda hacer falta y servir: servir la bebida, recoger, estar pendientes de quién está solo y quién necesita algo… 

10. No ver gente, sino mirar personas. Cuando me dé cuenta de que hay personas que buscan saciar su sed de felicidad en charcas con comportamientos que no les saciarán, ver en ellos a sedientos de agua pura.
07:26

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