Una sugerencia por si me lee algún formador de un seminario. Las órdenes menores no están prohibidas en la Iglesia. Si un obispo decide restaurarlas en su diócesis, basta que escriba una carta a la Congregación del Culto. Estoy convencido que la respuesta será favorable y rápida, otorgando el permiso.
Tonsura al ingresar
Yo creo que los seminaristas, al entrar al seminario, podrían recibir la tonsura. El obispo cortaría unos mechones en la ceremonia de la misa de apertura del curso. Esa mañana se cortaría el pelo con máquina, al 2 o al 3, a los seminaristas recién llegados. No llevarán tonsura, pero, desde ese día, todos los seminaristas llevarían el pelo corto. Cada dos meses, todos pasarían por la máquina. Así se evitaría la vanidad. No llevarían tonsura, pero quedarían totalmente prohibidos los bigotes, perillas, barbas y patillas largas.
Ostiario, curso 1º
En una solemnidad del primer curso se recibiría esta orden menor. Conviene que sea al principio del curso, para que así puedan ejercer su grado. El ostiario puede encargarse de las velas del altar.
Lector, 2º curso
Se encargarán de las lecturas de la misa.
Exorcista, 3º curso
Los seminaristas que hayan recibido este grado pueden rezar privadamente alguna oración cada día para pedir a Dios la protección de la diócesis frente a las asechanzas del Maligno.
Acólito, 4º curso
Acolitarán en la misa, llevando los vasos sagrados y ayudando en la liturgia.
Subdiácono, 5º curso
Ayudarán en la misa, revestidos con la dalmática. Si reciben este grado justo al comienzo del curso, todas las misas contarán con su presencia que, realza mucho las ceremonias. Y me estoy refiriendo a las misa del Vaticano II.
Diácono, primer año de pastoral
Es bueno que el diácono viva fuera del seminario, porque la vida parroquial es muy distinta de la del seminario.
Presbiterado, al final del segundo año de pastoral.

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